Interpretando una crisis (I)
En materia de desarrollo económico y social, hay buenas y no tan buenas noticias. Las buenas noticias son que, de acuerdo con cifras que nadie disputa, el desempleo parece haber bajado del 8% al 6%; existen más panameños con acceso a un ingreso formal y, por lo tanto, necesariamente, las condiciones económicas y sociales de los panameños deben haber mejorado.
Si analizamos que un 4% de desempleo es lo que llaman los economistas desempleo estacionario, que significa que ese 4% representa a las personas que constantemente entran y salen del sistema porque están buscando mejores empleos, podemos concluir que estamos muy cerca de lo que se conoce como condiciones de empleo total o pleno empleo.
Tomemos en cuenta que nos acercamos a estas condiciones, y que las mismas podrán generar una situación en que la demanda de empleos supere a la oferta, y por lo tanto, los salarios en la empresa privada tiendan a subir, como consecuencia de esta sencilla regla económica. Y, esto, sin ni siquiera haberse comenzado con los trabajos propiamente dichos de la ampliación del Canal de Panamá y otros megaproyectos que están en la agenda nacional.
I. ¿Qué debe hacer el panameño común y corriente para sacarle provecho a esta nueva oportunidad?
Debe capacitarse en los sectores de la economía en los que el crecimiento económico es evidente.
Por ejemplo, ya ha subido el salario de los trabajadores de la construcción, pero no únicamente de ellos, sino también, de plomeros, carpinteros, ebanistas y demás, cuyo trabajo no sólo es más apreciado por la sociedad, porque es difícil de conseguir, sino también, porque por la simple regla de la oferta y demanda hoy estos trabajadores ganan más.
2. ¿Cuáles son los nuevos trabajos que demanda este nuevo auge económico? ¿Qué sectores de la economía son los más beneficiados por el mismo? Contestemos esta pregunta, y cada uno encontrará en la respuesta, desde su propia perspectiva, un nicho de oportunidades.
(Continuará en segunda entrega la semana entrante)