default

Interprimarias, encuestas o doble vuelta


La propuesta de las "interprimarias", que propuso uno, igual que las "5 encuestas", del otro, son típicos ejemplos de la mentalidad ventajera que es característica de "la partidocracia criolla". Por esa vía tratan, mutuamente, de trampearse. Que entre ellos quieran adjudicarse los papeles del tiburón y la sardina nos importa muy poco. Pero sí nos importa y, además, rechazamos que, insultando la inteligencia colectiva, traten de forzarnos a ser parte de sus tretas politiqueras.

Los partidos Panameñista y Cambio Democrático, aunque ostenten con el número de sus adherentes, juntos, tienen menos de 400,000 mil inscritos; pero de esos, a sus primarias, después de haberse gastado 8 ó 10, o quizá más, millones de balboas, sólo concurrió, raspando, la mitad de "su clientela electoral". Sin embargo, ambos, invocando sus "arrolladoras victorias internas", pretenden arrogarse el derecho de imponerle sus candidaturas al 1,300,000 electores que no pertenecemos a sus partidos.

Cada uno de ellos, por igual, asume que si logra desbancar al otro y convertirse en "candidato único de la llamada oposición", todos los que rechazamos al PRD, de manera automática, no tendremos otra alternativa que apoyarlo. ¡Craso error!

Las encuestas que hasta ahora se vienen realizando han llevado a los candidatos actualmente postulados a correr con anteojeras. En su obsesión presidencialista han dejado de ver y analizar otras alternativas que podrían servirle mejor al país y contribuirían, más efectivamente, a la construcción en Panamá de una verdadera democracia, donde sea el pueblo, único titular de la soberanía, el que decida.

Si los actuales candidatos de los partidos llamados de oposición tuvieran una auténtica vocación democrática, en vez de insistir en zancadillearse, debieran abandonar su prepotencia y respetar más al pueblo. La fórmula es sencilla: Suspender "las maniobras politiqueras" encaminadas a forzar alianzas y apoyar que en Panamá se establezca "la doble vuelta". Las alianzas no serían entonces necesarias. Cada partido que postule al suyo y sea el pueblo el que decida en las elecciones del 3 de mayo. Si hay 5 ó 6 candidatos, ¡más que mejor! Si ninguno alcanza el 50 % de los votos, los dos más votados irían a la segunda vuelta, un mes después. Y nuevamente sería el pueblo el que decidiría a quién eleva al solio presidencial.

El argumento de que ese sistema se prestaría a "componendas" no es cierto; y es más bien una demostración del miedo patológico que "nuestros políticos criollos" le tienen a una auténtica democracia que acabaría con la partidocracia que les ha servido, durante toda nuestra vida republicana, para secuestrar a su favor nuestro sistema electoral.

Para establecer la doble vuelta no se requiere de una reforma constitucional. Basta con aprobar una ley, de cuatro líneas que, en desarrollo del Artículo 177 de la Constitución, en esencia, estipule que "mayoría de votos es el 50% de los votos válidos y que si ningún candidato alcanza ese porcentaje, los dos más votados concurrirán a una "segunda vuelta". Si hubiera auténtica vocación democrática; pero, sobre todo, coraje político sería fácil. ¿Se atreverán?

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América