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Intolerable intromisión de embajador Ferro


En lo que constituye una intromisión del recién designado embajador de Estados Unidos en Panamá, Simón Ferro, en los asuntos internos de nuestro país, el diplomático acaba de advertir a nuestro gobierno que Estados Unidos "no tolerará" que compañías establecidas en la Zona Libre de Colón, continúen violando el embargo unilateral decretado por su nación contra Cuba.
Cual si fuéramos una colonia o un estado más de la Unión Americana, el diplomático deploró que las exportaciones desde la zona franca hacia la isla, se hayan incrementado en 130%, o sea en B/.205.8 millones, cuando ellos, -agregamos-, no venden ni un clavo a Cuba.
Según Ferro, "hay compañías que actúan como tapaderas para el gobierno cubano y operan desde la Zona Libre, tratando activamente de comprar tecnologías y otras cosas para Cuba". Dijo que su país ha sido "sumamente claro" con las autoridades y comerciantes de Panamá, de que no tolerará la reexportación de sus mercancías hacia La Habana.
Añadió además, -lo que parece increíble para un gobierno que como el nuestro, se llena la boca pregonando la soberanía patria y la reversión canalera como herencia torrijista-, que el agregado comercial de Estados Unidos en Panamá, se reúne constantemente con autoridades panameñas para repetir ese mensaje.
Como confesión de la intromisión, dijo Ferro, que "el agregado de Aduanas de Estados Unidos en Panamá, colabora en las investigaciones de tres empresas de la Zona Libre acusadas de violar el embargo". ¿"Colabora" con quién? ¿Está acaso nuestro gobierno coordinando con funcionarios norteamericanos en nuestro país en el bloqueo de una nación amiga con la que mantenemos armoniosas y normales relaciones diplomáticas y comerciales?
Se recordará que el embargo norteamericano contra la pequeña isla, se aplica a dos niveles. En un inicio se dirigió a sus nacionales dentro y fuera de su territorio, como un asunto de política y legislación interna. Sobre este punto, no tenemos ningún reparo formal, porque es su decisión soberana, aun cuando en los últimos años haya merecido el abrumador rechazo de la ONU.
Pero la complicación surge desde que el embargo se extendió a otras naciones, haciéndolo aplicable a ciudadanos de otros países que comercian con Cuba. A ese respecto, la repulsa internacional fue tal, que los obligó a atemperar las sanciones haciéndolas aplicables únicamente a los extranjeros que comerciaran con bienes estadounidenses en la isla. Mas incluso esta última limitación ha sido rechazada, en especial por México, Canadá y la Unión Europea.
En el caso de la intromisión del embajador Ferro, la situación es más grave, porque implica que Estados Unidos pretende aplicar a los panameños en su propio país (la Zona Libre), la legislación y política interna norteamericana, desconociendo nuestro interés y derecho como país soberano.

101 años de Panamá América

 
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