Intuición y buen olfato
El caso Montesinos es una muestra de la superior intuición que posee la presidenta Moscoso. Su primera reacción fue la de oponerse tajantemente a otorgarle asilo al tenebroso asesor del Chinito. Luego, con la multiplicidad de presiones que recibió de fuentes internacionales, la Primera Mandataria suavizó su impulso inicial. Aclaro, todavía me intriga la concesión de la visa de turismo a Montesinos. Eso me lució rarísimo.
Sea como fuere, el otorgamiento de dicha visa y la repentina (?) llegada del montés presentaron un hecho cumplido que, en mi opinión, fue manejado con acertada cautela. La posición de absoluta moralidad preconizada por muchos -algunos de los cuales me imagino que si no tienen qué criticar se dedican al "shadow boxing" -fue suplantada por un prudente pragmatismo.
Personalmente abogué por la espera porque me parecía que el cuento de salvar a la democracia peruana era una belleza difícil de creer. Parece que esto influyó en la decisión del gobierno. Los resultados están claros como el agua. Estoy seguro que las mayorías mundiales rezan por que no se someta al pueblo peruano a una ronda más de militarismo trasnochado. Insisto, la intuición de Mireya jugó un papel importante y de seguro recibió un asesoramiento atinado. El comportamiento de nuestra presidenta fue igualmente acertado al viajar personalmente a Nazaret a ver con sus propios ojos la tragedia que acababan de sufrir nuestros paisanos darienitas. Bien comentó alguien, que eso no lo hizo su antecesor. Y agrego yo, no lo habrían hecho muchos machazos. Es justo resaltar la valentía de Mireya. Esta también es una buena cualidad que debe poseer un dirigente.
No estoy tirando una cortina de humo a los variados errores que ha cometido el presente gobierno. Creo que en asuntos que han afectado adversamente la imagen de éste, mayormente temas que han llevado a la percepción de que existe corrupción en esferas oficiales, Mireya ha fallado por tomar decisiones exageradamente políticas. Pero en esto no está sola, sólo hay que ver las denuncias repetidas de amiguismo y nepotismo que se han hecho públicas, y fijarse quiénes dentro del arnulfismo han recibido un trato preferencial en cuanto a nombramientos "codiciados". En strike, Mireya tiene que corregir estas proclividades en su entorno gubernamental.
Una vez más quiero subrayar la actitud egoísta que asumieron organizaciones empresariales respecto de los mentados estancamiento, desaceleración o recesión económica. Se la pasaron criticando al gobierno dejando de lado, convenientemente, todos los factores externos, globalizantes y neoliberalizantes, que inciden negativamente en la economía. Sin duda el gobierno tuvo sus fallas, pero el zapateo persistente e incisivo que orquestaron ocasionó peor daño todavía que los cacareados errores del gobierno. Esos sectores crematísticos ensalzaban, o por lo menos callaban, el hecho de que el gobierno anterior se arrastró ante las IFI. Por lo tanto, ahora tienen una mayor responsabilidad de invertir por Panamá reduciendo sus anhelos meramente parroquiales.
A Mireya también le toca hacer que sus más altos colaboradores inyecten un mayor dinamismo a sus acciones y agilicen las inversiones presupuestarias para incentivar el repunte de la economía. Sin duda para hacer esto deberá depender de sus mejores asesores. Y, por supuesto, deberá abstenerse de escuchar a los asesores que sólo piensan en términos electorales y en su bolsillo. Me parece que en esto depende, en altísimo grado, un mejor desempeño del oficialismo. De otra manera, la popularidad, el respaldo de que goza Mireya continuará erosionándose.
Opino que no se debe posponer el establecimiento de una estrategia nacional en vista de lo que puede significar para los panameños el Plan Colombia. Es imperativo que se aplique un plan de seguridad y de desarrollo económico del área fronteriza con Colombia. Sin duda necesitaremos el respaldo desinteresado de países amigos. La correspondiente estrategia debe ponerse en ejecución ya. Apelo a la intuición y al olfato político de nuestra Primera Mandataria. Contará con el respaldo unánime de los panameños.
Sea como fuere, el otorgamiento de dicha visa y la repentina (?) llegada del montés presentaron un hecho cumplido que, en mi opinión, fue manejado con acertada cautela. La posición de absoluta moralidad preconizada por muchos -algunos de los cuales me imagino que si no tienen qué criticar se dedican al "shadow boxing" -fue suplantada por un prudente pragmatismo.
Personalmente abogué por la espera porque me parecía que el cuento de salvar a la democracia peruana era una belleza difícil de creer. Parece que esto influyó en la decisión del gobierno. Los resultados están claros como el agua. Estoy seguro que las mayorías mundiales rezan por que no se someta al pueblo peruano a una ronda más de militarismo trasnochado. Insisto, la intuición de Mireya jugó un papel importante y de seguro recibió un asesoramiento atinado. El comportamiento de nuestra presidenta fue igualmente acertado al viajar personalmente a Nazaret a ver con sus propios ojos la tragedia que acababan de sufrir nuestros paisanos darienitas. Bien comentó alguien, que eso no lo hizo su antecesor. Y agrego yo, no lo habrían hecho muchos machazos. Es justo resaltar la valentía de Mireya. Esta también es una buena cualidad que debe poseer un dirigente.
No estoy tirando una cortina de humo a los variados errores que ha cometido el presente gobierno. Creo que en asuntos que han afectado adversamente la imagen de éste, mayormente temas que han llevado a la percepción de que existe corrupción en esferas oficiales, Mireya ha fallado por tomar decisiones exageradamente políticas. Pero en esto no está sola, sólo hay que ver las denuncias repetidas de amiguismo y nepotismo que se han hecho públicas, y fijarse quiénes dentro del arnulfismo han recibido un trato preferencial en cuanto a nombramientos "codiciados". En strike, Mireya tiene que corregir estas proclividades en su entorno gubernamental.
Una vez más quiero subrayar la actitud egoísta que asumieron organizaciones empresariales respecto de los mentados estancamiento, desaceleración o recesión económica. Se la pasaron criticando al gobierno dejando de lado, convenientemente, todos los factores externos, globalizantes y neoliberalizantes, que inciden negativamente en la economía. Sin duda el gobierno tuvo sus fallas, pero el zapateo persistente e incisivo que orquestaron ocasionó peor daño todavía que los cacareados errores del gobierno. Esos sectores crematísticos ensalzaban, o por lo menos callaban, el hecho de que el gobierno anterior se arrastró ante las IFI. Por lo tanto, ahora tienen una mayor responsabilidad de invertir por Panamá reduciendo sus anhelos meramente parroquiales.
A Mireya también le toca hacer que sus más altos colaboradores inyecten un mayor dinamismo a sus acciones y agilicen las inversiones presupuestarias para incentivar el repunte de la economía. Sin duda para hacer esto deberá depender de sus mejores asesores. Y, por supuesto, deberá abstenerse de escuchar a los asesores que sólo piensan en términos electorales y en su bolsillo. Me parece que en esto depende, en altísimo grado, un mejor desempeño del oficialismo. De otra manera, la popularidad, el respaldo de que goza Mireya continuará erosionándose.
Opino que no se debe posponer el establecimiento de una estrategia nacional en vista de lo que puede significar para los panameños el Plan Colombia. Es imperativo que se aplique un plan de seguridad y de desarrollo económico del área fronteriza con Colombia. Sin duda necesitaremos el respaldo desinteresado de países amigos. La correspondiente estrategia debe ponerse en ejecución ya. Apelo a la intuición y al olfato político de nuestra Primera Mandataria. Contará con el respaldo unánime de los panameños.