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Inundaciones y tragedia


Porque para los que perdieron total o parcialmente sus pertenencias, es una tragedia aunque se trate de cosas materiales y no de la vida. Lo sucedido el jueves debe llamarnos a reflexión de las irregularidades que nos dejaron los PRD en su gobierno anterior con las sinvergüencerías con las construcciones de tantos edificios en San Francisco con permisos sin análisis y sin control de lo que se hacía. Ante la indiferencia de las autoridades, cada uno hizo lo que quiso y así han dejado ese barrio tan hermoso hecho una porquería, con las calles destruidas por los constructores y no son capaces de llenar ni un hueco.

No se necesita ser ingeniero para darse cuenta de lo que sucedía. Estudié Lógica en el Instituto y hago honor a la palabra para darme cuenta de lo significaban tantos edificios sin estudiar las infraestructuras ni las posibilidades de que la tierra cediera, de que los carros se maltraten con tantos hoyos, del congestionamiento en una barriada que fue hecha para unifamiliares y ahora son tan múltiples que no dan abasto las calles para estacionar autos ni para soportar el ruido de tanto tránsito. Y esos son los que se creen con autoridad moral para acusar de narcolavadores a los altos personajes de este gobierno; debieran acusar a aquellos responsables de tanto horror en San Francisco en vez de hablar tonterías.

Pero ¿quiénes son los responsables de tanto desastre? Todos sabemos y no hay nadie preso. Así como han acabado con este barrio, lo hacen con otros hermosos y nadie dice nada; los que protestan no encuentran respuesta porque el dinero corrió a raudales y paró en algunos bolsillos. Lo que presenciamos el jueves pasado no tiene nombre y amerita un estudio minucioso de la situación para señalar a los culpables. Quienes anduvimos por la calle en esos momentos podemos dar crédito de los grandes charcos que absorbían los autos y llevaban a la gente a impacientarse por el exceso de improvisación. Siempre dije que Punta Pacífica no podía tener dos salidas y las mismas entradas. Nunca había visto la ciudad en estas circunstancias y si el gobierno no hace algo, nos tragará la irresponsabilidad, la desidia y no podremos hacer nada por el turismo ni por mejorar nuestro sistema de vida. Panamá volverá a quedar en quinto mundo por la porquería de las alcantarillas y las improvisaciones de que hablaba.

Pensemos y actuemos.

marisin.villalaz@gmail.com

101 años de Panamá América

 
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