Inusitada velocidad del sistema judicial
E l fin de semana recibe a los panameños con un nuevo episodio relacionado con la separación forzosa de la Procuradora General de la Nación. En este inédito capítulo, lo destacable es el raudo funcionamiento del aparato judicial, que en situaciones “normales” se mueve a paso de tortuga. Ya desde el inicio sorprendió el veloz desempeño de los magistrados de la Corte Suprema de Justicia, cuya mayoría de cinco de un total de nueve, decidió sacar del cargo a la funcionaria para juzgarla por abuso de autoridad.
En esta ocasión, llegado el momento de la separación, cumplidos los términos anunciados por el alto tribunal, no deja de ser sorprendente la prontitud con la que los magistrados han actuado ante los recursos presentados ayer mismo por la funcionaria que pide reconsideración y debido proceso.
Resulta abrumador el hecho de que en un solo día la Corte, que ha llegado a tomarse lustros en decidir asuntos de calibre mayor, haya decidido negarle una segunda oportunidad a la Procuradora. Puede ser que dentro del ordenamiento jurídico el pedido de la funcionaria resulte improcedente; sin embargo, lo que causa asombro mayúsculo es el expedito tratamiento del caso que, según el decir de muchos, algunos de ellos voces autorizadas en el Derecho Constitucional, tiene más condimento político que jurídico.