Invasión territorial o legítima defensa
Los actos prohibidos por el Derecho Internacional Público, realizados intencionalmente por uno o más Estados en contra de la comunidad internacional, son considerados delitos internacionales. Podemos mencionar la invasión de un territorio, la intervención en los asuntos internos de otro Estado, el agravio a los agentes diplomáticos, el terrorismo, entre otros.
Por otro lado, entre los derechos fundamentales de los Estados está el de legítima defensa, que es la protección y preservación que tiene cada Estado de existir como tal. Y adicionalmente entre los deberes fundamentales de los Estados, está el de mantener la paz y seguridad internacionales. Pero a pesar de que las condiciones que prevalecen en un determinado territorio interesan al Estado soberano de dicho territorio, tales condiciones podrían traspasar sus fronteras de constituirse las mismas en una amenaza para la paz y la seguridad internacional.
Bajo ninguna circunstancia podemos aupar la reciente pérdida de vidas humanas en territorio ecuatoriano, por parte del ejército colombiano. Pero Colombia podría justificar su acción alegando su derecho a la legítima defensa, como su deber para mantener la paz y el orden internacional; si demuestra que las Farc practica el terrorismo y que algunos Estados limítrofes les han servido como santuario, ya sea como resguardo o para desarrollar y organizar delitos contra la vida y bienes de los colombianos. Asimismo, Ecuador podría justificar una violación flagrante a su integridad territorial, en adición a un perverso magnicidio, si demuestra que los aparentes insurgentes ultimados no eran tales y que en lugar de un acto beligerante, lo que se dio fue un vil asesinato contra personas que no practican el secuestro, la violencia o el terrorismo en el país vecino.
Principios como la diplomacia, la coexistencia pacífica y el respeto a la vida, deben privar entre los Estados partes para solucionar este conflicto; y evitar así otra futura invasión territorial a un país vecino, pero más importante aún, dejar de alojar en territorio propio aparentes grupos insurgentes ajenos que lo único que buscan es desestabilizar la región a través del secuestro, el terrorismo y la violencia.