Invasiones de tierras en el Canal
Uno de los inconvenientes que anticipamos, ocurriría tras el cese de la presencia militar norteamericana, es el incremento de la presión demográfica ilícita sobre la vital reserva forestal que nutre de agua al Canal y a las ciudades de su entorno.
Estimaciones de la Oficina de Proyectos de Capacidad de la Autoridad del Canal, a cargo de Agustín A. Arias, advierten que, al actual ritmo de crecimiento poblacional, para el año 2010 los habitantes de Panamá, Colón y aledaños, padeceremos de severa escasez del vital líquido.
Ciertamente se diría que comunidades tales como Tocumen, Arraiján y La Chorrera, sufren ya de algún grado de escasez de agua. Pero esto se debe a la insuficiente capacidad de procesamiento, almacenamiento y distribución, no a la insuficiencia de la fuente. Hablamos que para el 2010, no importa cuánto hayamos incrementado la capacidad de las potabilizadoras, la escasez sobrevendrá por insuficiencia de la fuente.
La situación es seria, porque del agua que hoy produce la cuenca canalera, sólo el 9% se destina para uso humano y un 91% para la operación del Canal. Pero para el 20-30 la población requerirá tanta agua como el tránsito de los barcos por la vía, comprometiendo su funcionamiento, salvo que encontremos antes nuevas fuentes de abastecimiento. Y en eso trabaja la Oficina de Proyectos en cuestión.
He allí la importancia de que, mientras se encuentran alternativas, preservemos la actual y única fuente de agua dulce que es la Cuenca del Canal, conservando su entorno natural. Pero contra ese propósito conspiran las crecientes invasiones de tierra.
La ultima fue doblemente lamentable. En primer lugar, porque lo advertimos cuando editorializamos contra la invasión y posterior adjudicación de tierras de la Escuela Agroforestal de Arraiján. En aquella ocasión deploramos la indiferencia de las autoridades frente a la lucha solitaria de la directora en defensa de su plantel. Con la escuela cayó la última barrera que separaba la marea humana de la cuenca del Canal. Y en segundo lugar, porque lo ocurrido fue precedente de lo acontecido el viernes 4 pasado, cuando la parcela 20 de Arraiján, perteneciente a la Autoridad de la Región Interoceánica (ARI), fue invadido por 80 familias.
El nuevo lote invadido estaba destinado a la reforestación. Y es fácil anticipar que pronto aparecerá algún politicastro local que permitirá que los invasores se salgan con la suya, abriendo camino a nuevas invasiones. La segunda pieza del dominó ha caído en cuenta fatídica, y no cesará hasta que toque el turno a la última.
Estimaciones de la Oficina de Proyectos de Capacidad de la Autoridad del Canal, a cargo de Agustín A. Arias, advierten que, al actual ritmo de crecimiento poblacional, para el año 2010 los habitantes de Panamá, Colón y aledaños, padeceremos de severa escasez del vital líquido.
Ciertamente se diría que comunidades tales como Tocumen, Arraiján y La Chorrera, sufren ya de algún grado de escasez de agua. Pero esto se debe a la insuficiente capacidad de procesamiento, almacenamiento y distribución, no a la insuficiencia de la fuente. Hablamos que para el 2010, no importa cuánto hayamos incrementado la capacidad de las potabilizadoras, la escasez sobrevendrá por insuficiencia de la fuente.
La situación es seria, porque del agua que hoy produce la cuenca canalera, sólo el 9% se destina para uso humano y un 91% para la operación del Canal. Pero para el 20-30 la población requerirá tanta agua como el tránsito de los barcos por la vía, comprometiendo su funcionamiento, salvo que encontremos antes nuevas fuentes de abastecimiento. Y en eso trabaja la Oficina de Proyectos en cuestión.
He allí la importancia de que, mientras se encuentran alternativas, preservemos la actual y única fuente de agua dulce que es la Cuenca del Canal, conservando su entorno natural. Pero contra ese propósito conspiran las crecientes invasiones de tierra.
La ultima fue doblemente lamentable. En primer lugar, porque lo advertimos cuando editorializamos contra la invasión y posterior adjudicación de tierras de la Escuela Agroforestal de Arraiján. En aquella ocasión deploramos la indiferencia de las autoridades frente a la lucha solitaria de la directora en defensa de su plantel. Con la escuela cayó la última barrera que separaba la marea humana de la cuenca del Canal. Y en segundo lugar, porque lo ocurrido fue precedente de lo acontecido el viernes 4 pasado, cuando la parcela 20 de Arraiján, perteneciente a la Autoridad de la Región Interoceánica (ARI), fue invadido por 80 familias.
El nuevo lote invadido estaba destinado a la reforestación. Y es fácil anticipar que pronto aparecerá algún politicastro local que permitirá que los invasores se salgan con la suya, abriendo camino a nuevas invasiones. La segunda pieza del dominó ha caído en cuenta fatídica, y no cesará hasta que toque el turno a la última.