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Inventario del gobierno mireyista


Aunque usted, estimado lector, no lo crea, el gobierno de la señora Moscoso se inició en septiembre de 1999, sin contar siquiera con un "Plan Nacional de Desarrollo". ¡Ah!, pero es que eso no era ni es una necesidad para él. La prioridad siempre fue hacerse de la planilla estatal, y en esa tarea de primer orden, surgen vergonzosamente los clanes familiares, los que, en función y práctica del nepotismo (que es una modalidad de la corrupción gubernamental), se hacen dueños del erario público, sin importarles siquiera el alto grado de pobreza y de miseria, de desempeño y de angustia que padece la gran mayoría del pueblo panameño. Luego de más de tres años de desgobierno, ni el Ejecutivo al uso ni la Asamblea Legislativa ni el Organo Judicial suscitan en los panameños respeto ni esperanza. Dígasenos si en tal forma cabe alguna dosis de paz en nuestra existencia. A manera de inventario del gobierno mireyista, fácil es enumerar lo siguiente:
-No se otorgó a la población la confianza de que los recursos públicos se utilizan con legalidad, transparencia, honestidad y eficiencia. -Se dejó en evidencia desde el principio, que no existen mecanismos idóneos para prevenir y detectar acciones de corrupción, ni que las infracciones son sancionadas pronta y oportunamente, con independencia del nivel jerárquico del infractor: un régimen donde los individuos y las autoridades se someten a los mandatos de la ley y, cuando esto no acontezca, se sancione a los infractores, un régimen donde la calidad de los juzgadores y sus resoluciones esté por encima de toda sospecha. -No se ha consolidado un régimen de seguridad jurídica sobre la propiedad y posesión de los bienes y las transacciones de los particulares, a pesar de que esto es requisito indispensable para promover la inversión, propiciar el sano desempeño de las actividades productivas y garantizar la transparencia en las relaciones jurídicas de las personas. -Los escándalos por acto de corrupción, nepotismo, falta de seguridad pública, regalos oficiales ofensivos, criminalidad, despidos masivos de empleados, etc., alcanzaron su más alto nivel de censura pública. -Favoritismo en contratar profesionales extranjeros, en un claro desprecio por nuestros valores nacionales (Ej: nombramiento de asesoras ticas y colombianas y la postulación de Elizabeth Odio, costarricense, para el cargo de magistrada de la Corte Penal Internacional). -El engaño de un supuesto gobierno de "Unión por Panamá", que en la práctica resultó ser un gobierno de "clanes familiares", un gobierno de descrédito más, un gobierno que el pueblo califica de chabacano e incapaz, ebrio de triunfalismo y del capricho femenino. -Se ha fallado, lamentablemente, en el cumplimiento del mandato constitucional y en atención al justo reclamo de la sociedad, de emprender una estrategia de fondo para proteger a los individuos y a la sociedad, combatir la delincuencia y fortalecer el orden público (no se ha administrado de manera eficaz y transparente las instituciones de seguridad pública y los recursos con que cuentan). -No se ha podido alcanzar, en más de tres años de gestión gubernamental, una coordinación policial eficiente: la delincuencia y el crimen organizado se han tomado las calles de Panamá.
Panamá necesita de una larguísima era de reconstrucción democrática. Pero la idea democrática no es una idea simplemente electoral, sino un compromiso de orden social, económico, cultural, y hasta militar. Democracia no quiere decir anarquía, puesto que el orden democrático es orden de justicia, supone la paz constructiva, la disciplina interior, el trabajo alegre y fecundo. La democracia no supone el servilismo ni la insolencia, tampoco la dictadura de la mayoría sobre la minoría, ni la de un hombre (o mujer) sobre otro hombre (o mujer); es más bien colaboración entre todas las clases y entre cada individuo de la sociedad. Para poder gobernar un pueblo, como Panamá, con métodos democráticos, se necesita talento cultivado, experiencia, cultura, honestidad y coraje. ¡Sin estas cualificaciones, los discursos, aunque bien leídos, no bastan! Presidenta Moscoso: ¡Los panameños queremos que habite la inteligencia y la justicia!

101 años de Panamá América

 
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