Inversión de Carriles
Invertir el sentido del recorrido en el manejo de autos en la Avenida Balboa, está causando muertes por accidentes por deficiencias en la señalización y en la vigilancia del mencionado operativo.
Si se continúa con el sistema tal como está, no sólo se obligará a los conductores a evadir manejar sus automóviles en esa ruta, a fin de evitar el peligro. Eso resultaría fácil para ellos cuando no tengan que ocuparlas necesariamente; pero es el caso que hay una gran cantidad de personas que viven o trabajan en los edificios que existen en dicha ruta, quienes inevitablemente tendrán que seguir usándola. De éstos nos imaginamos la desconfianza y los presentimientos de tener una mala hora que estarán teniendo a diario, porque no podrán evitar conducir por allí varias veces, mañana y tarde, y peor aún, durante la noche; por tanto, lo que procede ahora es una de dos, o tomar los correctivos necesarios a fin de evitar más accidentes o suspender la modalidad de invertir carriles. Es preferible que ocurran tranques, por fastidioso que ello sea, a que se pierdan vidas o se quede alguien lisiado permanentemente para el resto de su existencia. Conviene advertir que la administración, en caso de no suspenderse la aludida inversión de carriles, estaría expuesta a sufrir demandas por parte de los deudos de las respectivas posibles víctimas que, dada la experiencia que hemos tenido hasta el momento, se irán sumando a las de las anteriores. Hasta nos aventuramos a pronosticar que los dolientes de los atropellados fatalmente desaparecidos, tendrían un alto porcentaje de probabilidades de ganar las demandas que entablarían.
Si se continúa con el sistema tal como está, no sólo se obligará a los conductores a evadir manejar sus automóviles en esa ruta, a fin de evitar el peligro. Eso resultaría fácil para ellos cuando no tengan que ocuparlas necesariamente; pero es el caso que hay una gran cantidad de personas que viven o trabajan en los edificios que existen en dicha ruta, quienes inevitablemente tendrán que seguir usándola. De éstos nos imaginamos la desconfianza y los presentimientos de tener una mala hora que estarán teniendo a diario, porque no podrán evitar conducir por allí varias veces, mañana y tarde, y peor aún, durante la noche; por tanto, lo que procede ahora es una de dos, o tomar los correctivos necesarios a fin de evitar más accidentes o suspender la modalidad de invertir carriles. Es preferible que ocurran tranques, por fastidioso que ello sea, a que se pierdan vidas o se quede alguien lisiado permanentemente para el resto de su existencia. Conviene advertir que la administración, en caso de no suspenderse la aludida inversión de carriles, estaría expuesta a sufrir demandas por parte de los deudos de las respectivas posibles víctimas que, dada la experiencia que hemos tenido hasta el momento, se irán sumando a las de las anteriores. Hasta nos aventuramos a pronosticar que los dolientes de los atropellados fatalmente desaparecidos, tendrían un alto porcentaje de probabilidades de ganar las demandas que entablarían.