Investigaciones pendientes
No dudamos de la diligencia y competencia de la mayoría de los funcionarios del Ministerio Público panameño que, a pesar de algunas deficiencias, se ha ido ganando algún grado de reconocimiento en la comunidad. No obstante, por aquello de que cuatro ojos ven más que dos, deseamos referirnos al artículo del ex Procurador General de la República, licenciado Donatilo Ballesteros S., aparecido en este diario el sábado 13 del presente mes bajo el título: ?Venenos, defunciones e investigaciones?. En él, señala varios aspectos de las mismas que merecen tomarse en cuenta. Posiblemente algunas de ellas se estén practicando, pero otras no. Especialmente nos referimos a los verdaderos dueños de la empresa que en Panamá vendió a la Caja de Seguro Social (CSS) el letal jarabe que tantas vidas cobró.
Como bien apunta en su artículo el autor, él recomendó darle seguimiento prolijo al cheque con el cual se pagó el producto y se depositó en alguna cuenta contra la cual se efectuaron pagos o retiros. Y muy especialmente debe investigarse quién o quiénes son los verdaderos dueños de la empresa surtidora, porque el hombre que aparece como dueño no aparenta tener patrimonio alguno y no parece ser, agregamos nosotros, figura lo suficientemente convincentemente para ejercer el cargo de Representante Legal de una compañía que le vendía insumos tan importantes a la CSS.
La situación conduce necesariamente a pensar que alguno o algunos con buenos vínculos en la CSS se beneficiaban surtiéndola de medicamentos, pero en condiciones comprometedoras, por lo cual prefirieron negociar mediante un mascaron de proa. Pero la realidad debería brotar, precisamente de la investigación que realice el Ministerio Público.