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Invisibilidad, ignorancia e indiferencia


En Panamá el veintidós por ciento (22%) de la población es menor de diez años y alrededor del 20% se encuentra entre las edades comprendidas entre los once y diecinueve años. Más de la mitad es pobre.

Sobre esa condición de pobreza se insertan otros problemas sociales que no son exclusivos de los pobres, pero que estos padecen de manera más dramática por la falta de recursos económicos y de servicios adecuados.

El maltrato físico, el abuso sexual y sicológico, los embarazos precoces, y la delincuencia juvenil constituyen graves problemas sociales que merecen atención cuando pueden expresarse a través de titulares o noticias escandalosas, que en muchos casos dejan expuestas a las víctimas a la curiosidad malsana o la maledicencia pueblerina.

Si bien es cierto que las leyes por sí solas no resolverán situaciones de abandono e injusticia de larga vigencia, también es cierto que el mejoramiento de las normas legales y de los mecanismos de protección integral de la niñez constituyen el primer paso para poner fin a la irresponsabilidad y la negligencia que como sociedad hemos mantenido con referencia a los niños.

Para asomarnos a ese mundo oscuro comencemos por anotar que de acuerdo a datos preliminares del Centro de Estadísticas Judiciales, el año pasado los Juzgados de Niñez y Adolescencia atendieron 2,159 casos de niños y adolescentes víctimas de maltrato y abuso sexual, cifra que no revela la magnitud del problema puesto que estos son sólo los casos que han llegado a conocimiento de los tribunales.

Ese mismo año, de acuerdo a cifras de APLAFA, en las instalaciones del MINSA de San Miguelito se atendieron 11,231 adolescentes, de los cuales 2,950 -el 26%- eran adolescentes embarazadas, de edades entre diez y 19 años.

Las adolescentes son madres del 30% de los nacidos vivos en la Comarca Emberá, del 29% en Bocas del Toro, del 25% en Kuna Yala y del20% en Colón.

Que un pequeño grupo vocinglero y poco representativo asuma una oposición irracional a todas las iniciativas de salud sexual y reproductiva, de atención médica de calidad para adolescentes y de protección integral a la niñez pareciera una insensatez. Sin embargo, como explica una experta, la invisibilidad de los problemas de los niños, la ignorancia sobre los temas que les atañen y la indiferencia sirven para que algunos encubran bajo un discurso seudomoral su falta de conocimientos y de propuestas.

Es hora de decir la verdad para hacer visible la dura realidad de nuestra niñez, de rechazar la ignorancia y acabar con la indiferencia.

101 años de Panamá América

 
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