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Invitación al delito


Hemos venido señalando que aunque las leyes penales no deben ser draconianas por su excesivo rigor o crueldad, tampoco deben ser tan lenitivas que en vez de constituir un freno sean un estímulo para delinquir. Tal es el caso del delito de receptación en virtud del cual una persona, a sabiendas de la ilegítima procedencia de un bien, la compra.

Eso es lo que está ocurriendo con el millonario negocio de la venta de hierro en Panamá. Maleantes y ladrones con frecuencia roban o hurtan objetos de este metal y, particularmente, las tapas de las alcantarillas. Esa acción, a más de ser punible, constituye un peligro para la salud y la vida del prójimo, ya que cualquier conductor de auto, inadvertidamente podría caer en una de ellas cuya tapa haya sido removida, lo cual hace el delito mucho más grave aún.

Según la prensa local, varios negocios descubiertos como compradores de hierro robado, han sufrido una multa de trescientos balboas y apenas uno de ellos fue cerrado. ¡Y a pesar que bajo el amparo de una atrocidad llamada días multa, malhechores tan peligrosos, vendedor y comprador, pueden, aunque condenados, recuperar su libertad de inmediato, mediante un pago irrisorio de una simple multa frente a la grave magnitud del delito cometido!

101 años de Panamá América

 
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