Invitación a un hombre de reconocida capacidad
Interesante nos resultó el inventario de males que padece la República, hecho por el competente empresario panameño, Don Carlos A. Arosemena Lacayo y publicado en el Diario El Panamá América, en su entrega del viernes 31 de marzo. Su escrito evidencia que posee una profunda conciencia de sus derechos cívicos, pero también revela que en Panamá existe una democracia dinámica y plena libertad de expresión, frutos que hoy crecen lozanos gracias a la heroica lucha de un pueblo civilista, que entregó su cuota de sacrificio para rescatar al país de las garras de la dictadura militar, en la que los arnulfistas tuvimos activa participación junto, hombro con hombro, con otros aguerridos combatientes de la libertad.
Compartimos su justificado disgusto y malestar por la existencia de todas las anomalías señaladas en su magnífico escrito, las cuales, por cierto, constituyen herencia que el actual gobierno no pidió, pero que son realidad hiriente y ofensiva que urge erradicar.
La Presidenta de la República, Doña Mireya Moscoso, nacida en las entrañas de la Patria profunda y que con el pueblo ha sufrido -y sufre- en carne propia los traumas descritos por el señor Arosemena Lacayo y muchos más que omitió, quizás, por falta de espacio, aceptó los inconmensurables retos que significa combatir, reducir o eliminar los escandalosos niveles de pobreza y pobreza extrema existentes; el desempleo, la falta de salud, la desnutrición, el analfabetismo, la corrupción y tantos otros flagelos que le impiden al ente nacional tener la calidad de vida que se merece.
De allí la razón de ser de su Agenda Social, en la que late el pulso de la nación herida y el dolor de las carencias populares. En igual forma, recoge un nuevo modelo para alcanzar la gobernabilidad y el necesario consenso previo a cualquier acción legislativa. En síntesis, es una guía para la efectiva gestión social productiva, en todo momento transparente, dinámica y eficiente.
Con ella puso de manifiesto la Mandataria de la nación, además de su congénita vocación por los humildes y su bienestar, ser heredera del arraigado espíritu social y solidario con los que poco o nada tienen, del Dr. Arnulfo Arias Madrid, quien a pesar que intereses creados jamás lo dejaron culminar sus períodos presidenciales, le entregó al país incontables obras que, muchas décadas después, aún sirven a las grandes mayorías y perpetúan el nombre, la figura y la trayectoria rectilínea, nacionalista y productiva de un auténtico líder y ciudadano capaz.
El paso siguiente dado en la dirección correcta, fue la edición material del Plan de Desarrollo Económico, Social y Financiero con Inversión en Capital Humano, documento que ya es del conocimiento general.
El Ing. Víctor N. Juliao G., quien aceptó la gran responsabilidad de dirigir el Ministerio de Economía y Finanzas, entidad surgida de la fusión en 1998 de los Ministerios de Hacienda y Tesoro y Planificación y Política Económica, y consciente de los parámetros trazados por la Presidenta de la República, aún antes de la publicación del citado Plan, emprendió inagotables jornada-que no terminan - para su divulgación y conocimiento, a través de todos los medios de comunicación social; en reuniones sostenidas con diversos sectores de la sociedad civil panameña y figuras y organismos representativos del exterior.
El método implantado por el rector de la cartera económica y financiera del gobierno, no sólo busca el necesario consenso para hacer efectiva realidad un Tema de Estado, sino que marca pautas en el sector, puesto que jamás gobierno alguno anterior abrió el compás para que se discutieran temas de tanta envergadura e importancia.
Para nadie es un secreto que la ejecución de este ambicioso Plan, que busca en todo caso rescatar a más de un millón de panameños excluidos, requiere de recursos económicos de los cuales carece el Gobierno Nacional, puesto que únicamente heredó las arcas del Tesoro deficitarias, bajísimas recaudaciones y una voluminosa deuda externa, cuyo servicio se lleva anualmente sumas millonarias.
Para subsanar esas deficiencias económico-financieras, se incluyó en el comentado Plan el segmento estrategia Financiera, que ya es objeto, en alguno0s de sus puntos, del respectivo análisis y consultas por parte de la honorable Asamblea Legislativa, Organo que seguramente le dará su aprobación, y del que saldrá un documento enriquecido con los aportes que viene haciendo la sociedad.
Otro renglón de este segmento está constituido por la llamada simplificación y reordenamiento del Sistema Tributario panameño. Este apartado requiere previamente de una radiografía que muestre la realidad del mismo, que pronto culminará la instancia competente del Ministerio de Economía y Finanzas, trabajo que entregará en los primeros días del presente mes de abril a una Comisión Mixta (Estado-Sociedad), instalada el pasado 4 de febrero, responsable de llevar a cabo los análisis y consultas del caso a todos los sectores nacionales y proponer las iniciativas legislativas que corresponda, para que nuestro Sistema Tributario sea justo, equitativo, moderno y eficiente.
Mientras que el gobierno en pleno con Mireya Moscoso a la cabeza avanza con pasos firmes y seguros hacia un mañana diferente para quienes hoy viven en la oscuridad de la miseria, la falta de salud, el desempleo y otras agonías, la Presidenta de todos los panameños también realiza otras actividades comunes a su alta investidura, inclusive la inauguración de obras y servicios públicos, actos y fechas que normalmente se registran para la posteridad, sin que importe quién las llevó a cabo, porque todas son hechas con dinero de los contribuyentes y éstos así lo saben y lo comprenden.
Reiteramos públicamente nuestra complacencia por el contenido del artículo objeto del presente comentario periodístico, fruto maduro de la pluma del competente empresario panameño, Don Carlos A. Arosemena Lacayo, a quien invitamos cordialmente a ofrecer sus luces y magníficas ideas en aras del perfeccionamiento del Plan Económico, Social y Financiero del Gobierno Nacional, hecho para rescatar a los marginados y erradicar de la geografía panameña, todos y cada uno de los males que tan certeramente describió.
Compartimos su justificado disgusto y malestar por la existencia de todas las anomalías señaladas en su magnífico escrito, las cuales, por cierto, constituyen herencia que el actual gobierno no pidió, pero que son realidad hiriente y ofensiva que urge erradicar.
La Presidenta de la República, Doña Mireya Moscoso, nacida en las entrañas de la Patria profunda y que con el pueblo ha sufrido -y sufre- en carne propia los traumas descritos por el señor Arosemena Lacayo y muchos más que omitió, quizás, por falta de espacio, aceptó los inconmensurables retos que significa combatir, reducir o eliminar los escandalosos niveles de pobreza y pobreza extrema existentes; el desempleo, la falta de salud, la desnutrición, el analfabetismo, la corrupción y tantos otros flagelos que le impiden al ente nacional tener la calidad de vida que se merece.
De allí la razón de ser de su Agenda Social, en la que late el pulso de la nación herida y el dolor de las carencias populares. En igual forma, recoge un nuevo modelo para alcanzar la gobernabilidad y el necesario consenso previo a cualquier acción legislativa. En síntesis, es una guía para la efectiva gestión social productiva, en todo momento transparente, dinámica y eficiente.
Con ella puso de manifiesto la Mandataria de la nación, además de su congénita vocación por los humildes y su bienestar, ser heredera del arraigado espíritu social y solidario con los que poco o nada tienen, del Dr. Arnulfo Arias Madrid, quien a pesar que intereses creados jamás lo dejaron culminar sus períodos presidenciales, le entregó al país incontables obras que, muchas décadas después, aún sirven a las grandes mayorías y perpetúan el nombre, la figura y la trayectoria rectilínea, nacionalista y productiva de un auténtico líder y ciudadano capaz.
El paso siguiente dado en la dirección correcta, fue la edición material del Plan de Desarrollo Económico, Social y Financiero con Inversión en Capital Humano, documento que ya es del conocimiento general.
El Ing. Víctor N. Juliao G., quien aceptó la gran responsabilidad de dirigir el Ministerio de Economía y Finanzas, entidad surgida de la fusión en 1998 de los Ministerios de Hacienda y Tesoro y Planificación y Política Económica, y consciente de los parámetros trazados por la Presidenta de la República, aún antes de la publicación del citado Plan, emprendió inagotables jornada-que no terminan - para su divulgación y conocimiento, a través de todos los medios de comunicación social; en reuniones sostenidas con diversos sectores de la sociedad civil panameña y figuras y organismos representativos del exterior.
El método implantado por el rector de la cartera económica y financiera del gobierno, no sólo busca el necesario consenso para hacer efectiva realidad un Tema de Estado, sino que marca pautas en el sector, puesto que jamás gobierno alguno anterior abrió el compás para que se discutieran temas de tanta envergadura e importancia.
Para nadie es un secreto que la ejecución de este ambicioso Plan, que busca en todo caso rescatar a más de un millón de panameños excluidos, requiere de recursos económicos de los cuales carece el Gobierno Nacional, puesto que únicamente heredó las arcas del Tesoro deficitarias, bajísimas recaudaciones y una voluminosa deuda externa, cuyo servicio se lleva anualmente sumas millonarias.
Para subsanar esas deficiencias económico-financieras, se incluyó en el comentado Plan el segmento estrategia Financiera, que ya es objeto, en alguno0s de sus puntos, del respectivo análisis y consultas por parte de la honorable Asamblea Legislativa, Organo que seguramente le dará su aprobación, y del que saldrá un documento enriquecido con los aportes que viene haciendo la sociedad.
Otro renglón de este segmento está constituido por la llamada simplificación y reordenamiento del Sistema Tributario panameño. Este apartado requiere previamente de una radiografía que muestre la realidad del mismo, que pronto culminará la instancia competente del Ministerio de Economía y Finanzas, trabajo que entregará en los primeros días del presente mes de abril a una Comisión Mixta (Estado-Sociedad), instalada el pasado 4 de febrero, responsable de llevar a cabo los análisis y consultas del caso a todos los sectores nacionales y proponer las iniciativas legislativas que corresponda, para que nuestro Sistema Tributario sea justo, equitativo, moderno y eficiente.
Mientras que el gobierno en pleno con Mireya Moscoso a la cabeza avanza con pasos firmes y seguros hacia un mañana diferente para quienes hoy viven en la oscuridad de la miseria, la falta de salud, el desempleo y otras agonías, la Presidenta de todos los panameños también realiza otras actividades comunes a su alta investidura, inclusive la inauguración de obras y servicios públicos, actos y fechas que normalmente se registran para la posteridad, sin que importe quién las llevó a cabo, porque todas son hechas con dinero de los contribuyentes y éstos así lo saben y lo comprenden.
Reiteramos públicamente nuestra complacencia por el contenido del artículo objeto del presente comentario periodístico, fruto maduro de la pluma del competente empresario panameño, Don Carlos A. Arosemena Lacayo, a quien invitamos cordialmente a ofrecer sus luces y magníficas ideas en aras del perfeccionamiento del Plan Económico, Social y Financiero del Gobierno Nacional, hecho para rescatar a los marginados y erradicar de la geografía panameña, todos y cada uno de los males que tan certeramente describió.