Involución educativa
Para que entremos al primer mundo, no es suficiente que lleguen miles de millones en inversiones. De nada nos valdrá el crecimiento económico si nuestros compatriotas más pobres no tienen las destrezas para ingresar al mercado laboral y recibir su parte de la bonanza.
La labor del INADEH en esta coyuntura es de gran valor y significado; sin embargo, el resto del sector educativo debe ser objeto de una verdadera revolución para poder ponernos a tono con los retos y oportunidades que ya tocan a nuestras puertas. No sabemos si el nuevo Ministro de Educación tiene los méritos y la visión para llevar adelante un proyecto tan ambicioso o si llegó allí por cuestiones políticas. Lamentablemente, sus primeras actuaciones y omisiones parecen indicar hacia lo segundo y no hacia lo primero.
De la Universidad de Panamá ya no podemos esperar nada más que la misma actitud antipedagógica que los ha llevado hasta a oponerse a que se cree una Universidad Pedagógica en Panamá. Ni hablemos de las becas del IFARHU, que en lugar de ser herramientas para la promoción de los más talentosos panameños, han degenerado en botín para quienes sólo tienen la burda herramienta llamada “palanca”.
Ya hemos perdido varios lustros en improvisaciones e ineptitudes, no podemos perder otros dos años en esta trágica involución.