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Irak otra vez en la encrucijada


Pocas veces una potencia ha anunciado con tanta anticipación una intervención militar y, al mismo tiempo, ha recibido tan severas críticas, sin dejar de generar, al mismo tiempo, tantas y tan delicadas dudas. El gobierno republicano de George W. Bush está en el ojo de la tormenta porque ni los senadores de su propia bancada, ni mucho menos sus aliados de la OTAN y la ONU, han recibido información convincente sobre la validez de la guerra contra Irak. Después de la reunión de urgencia en el Senado convocada por el Secretario de Defensa Donald Rumsfeld, las dudas persisten. Los senadores esperaban pruebas concretas del desarrollo nuclear de Irak o de las armas biológicas y químicas, pero, de acuerdo al semanario "Time" sólo escucharon las mismas evasivas que improvisa Rumsfeld para eludir a los periodistas.
Sin embargo, en la sesión especial de la ONU dedicada a jefes de estado, Bush, hábilmente, se acogió a la lógica de las resoluciones del organismo contra Irak y exigió que Saddam Hussein las cumpliera en el plazo más breve como antesala a la escalada militar, ya iniciada con el despliegue de soldados y armamento en países aliados del Medio Oriente. " No más palabras, exigimos hechos" remató el Secretario de Estado Colin Powell, enfatizando el agotamiento de la paciencia a las maniobras del dictador iraquí.
Cambiando de posición, Irak remitió una carta a Kofi Annan, aceptando una visita sin condiciones de los inspectores de la ONU, pero las autoridades norteamericanas temen que sea otra táctica dilatoria de Hussein, insistiendo en que proceda a un desarme efectivo del armamento prohibido.
Pero la pregunta que recorre Estados Unidos y el mundo - ¿ es realmente necesaria esta guerra? - obtiene tanto apoyos como rechazos. La información procesada por agencias de inteligencia de EU e Inglaterra revela que posiblemente Irak todavía ya tiene la tecnología y los componentes de materiales químicos para fabricar armas nucleares, pero habría evidencia sólida que tiene armas químicas y biológicas. Después de la Guerra del Golfo, los técnicos de la Agencia Internacional para la Energía Atómica(AIEA) que arribaron a Irak descubrieron que a Hussein sólo le faltaban seis meses para armar una bomba primitiva. Antes había admitido haber fabricado armas biológicas letales capaces de matar por decenas de millares a personas, sustancias como bacterias de ántrax, aflatoxina cancerígena, toxinas agrícolas, y el veneno paralizante conocido como botulinum. Irak aseguró a los inspectores de la ONU que esas sustancias habían sido destruidas tras la guerra del Golfo, pero no se le creyó. Y el escepticismo no ha desaparecido por la falta de palabra de Hussein.
¿ Teme Estados Unidos que esas y otras armas se descarguen en su territorio? Es ésta una posibilidad que los ataques de Al Qaeda han agravado ante sospechas de nexos aún no probados entre la banda genocida y Hussein. Empero, las hipótesis de guerra más se inclinan por el uso de las sustancias tóxicas contra vecinos de Irak y específicamente Israel. Con un arsenal de este potencial, advierte el vicepresidente Dick Chenney, Hussein podría intimidar o chantajear directamente a los productores del Golfo Pérsico y crear una peligrosa crisis al abastecimiento internacional de crudo. Estados Unidos no quiere concederle a Hussein un margen de inseguridad capaz de poner de rodillas al mundo industrializado dependiente del crudo del golfo. Exige, por ello, que, sin volver a sus tácticas dilatorias, Irak abra sus instalaciones a los inspectores de la ONU. Si no lo hace antes que culmine setiembre, pueden entrar en acción las tropas norteamericanas que ya están en grado de alerta.

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