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Irak y Cuba: doble standard


El doble standard político de ciertas organizaciones y personalidades se pone al descubierto si se comparan sus actitudes ante la guerra de Irak y los fusilamientos y encarcelamientos de Cuba. Los críticos de la intervención militar norteamericana en Irak se han expresado libremente en todas partes, ya organizando manifestaciones, ya publicando artículos de prensa. El Panamá América, aplicando su línea de pluralismo ideológico, ha publicado diversas puntos de vista adversos de colaboradores a la intervención militar de Estados Unidos en sus páginas de Opinión y de expresiones callejeras de grupos de izquierda ante el local de la embajada norteamericana. Sin embargo, advertimos que esas mismas organizaciones y críticos antinorteamericanos guardan silencio respecto a lo que sucede en Cuba, donde el gobierno ha sentenciado en forma sumaria a penas de 25 años y más a conocidos periodistas antillanos y ha fusilado a tres ciudadanos que pretendieron fugarse de la isla en una embarcación estatal.
Más extraño en este caso específico es que organizaciones de periodistas locales no se hayan pronunciado hasta el momento sobre las condenas a sus colegas cubanos. ¿No constituyen estas sentencias violaciones de la libertad de expresión y de pensamiento? La Sociedad Interamericana de Prensa y otras organizaciones internacionales similares no han vacilado en dirigirse al gobierno cubano exigiendo la libertad de periodistas que no tienen acceso a los medios de comunicación del régimen y que se ven obligados a buscar canales alternativos de comunicación - Internet, boletines editados en el exterior - para expresar opiniones que no constituyen delito sancionado con prisión en los países democráticos. Hay silencios muy elocuentes. Silencios que transmiten una parcialidad ideológica, que trae el recuerdo de la época en que los escritores marxistas justificaron los Juicios de Moscú mediante los cuales José Stalin ordenó los asesinatos de los dirigentes que le hacían sombra y las sistemáticas agresiones contra los derechos humanos registradas en Cuba, que son censuradas enérgicamente por la Unión Europea.
La Unión de Escritores de Cuba, que antes justificó el exilio de Cabrera Infante, el lavado cerebral de Heberto Padilla y la prisión de Reynaldo Arenas, celebra, como siempre, la prisión de los disidentes cubanos.
En esta coyuntura de definiciones, la opinión pública extraerá sus conclusiones de las ambigüedades y contradicciones en las que incurren los sedicentes progresistas locales a propósito de Irak y Cuba. Represión y abuso de la fuerza contra los más débiles sean personas o naciones, es igual de condenable aquí y allá.
Tanto reproche nos merece el bloqueo económico a Cuba, que asfixia a su pueblo, como la persecución de disidentes y comunicadores por el régimen que la gobierna.
Estamos los cubanos ante una nueva disposición de lucha colectiva que puede rendir sus frutos a corto plazo. En este largo reto, la sociedad cubana se ve animada hoy por dos estrategias de lucha que pueden y deben trabajar soberanamente la una de la otra, para el bien de la Patria. Por una Cuba libre, soberana y socialmente justa.
*Preso político cubano en Panamá, y autor del libro-denuncia: Fidel Castro: El Verdadero Terrorista.

101 años de Panamá América

 
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