Irán y la seguridad mundial
Es un hecho que Irán es, en este momento, una potencia nuclear. La propia organización mundial de energía atómica ha reconocido el potencial de ese país y sus progresos en el enriquecimiento de uranio. La situación se registra como una realidad del mundo contemporáneo, pese a la batalla dada por algunos países, advirtiendo sobre estos peligros. Hoy ya no es una amenaza en perspectiva, sino un riesgo que podría estar dejando dos alternativas: la guerra y las consecuencias que se deriven de una confrontación atómica, o un entendimiento entre las naciones mediante un papel más beligerante de la ONU. La nueva realidad que plantea Irán estaría rompiendo con los esfuerzos que en la primera mitad de los años 80 del siglo pasado realizaban Ronald Reagan y Mijail Gorbachov, cuando, convencidos de que un incremento en este rumbo solo ponía en un hilo la sobrevivencia de la humanidad, alcanzaban acuerdos de distensión. ¿Con Irán como potencia atómica, comienza la humanidad otra vez ese calvario? ¿Se está convirtiendo el mundo en un nuevo rehén de las potencias atómicas? Como potencia atómica es evidente que Irán buscará un nuevo rol en el mundo, sobre todo en Asia, pero tal ejemplo podría fortalecer las aspiraciones de otras naciones de caminar en esa perspectiva, colocando bajo el piso del mundo, nuevamente, una bomba de tiempo.