Irving, el nuestro, el mejor de los Juegos Olímpicos
Ayer Irving Saladino escribió con letras de Oro indeleble la mejor página en la historia de nuestra participación en los Juegos Olímpicos.
Panamá se paralizó durante la competencia final del salto largo y de seguro lo estará hoy muy temprano en la mañana cuando la bandera tricolor ondee en el asta del "Nido de Pájaro" al son de las gloriosas notas de nuestro Himno Nacional.
Tuvieron que pasar seis décadas para que el "Alcanzamos por fin la victoria..." volviera a escucharse en una premiación de las Olimpiadas. Pero valió la pena la espera, ya que nuestro mejor atleta olímpico, Irving Jahir Saladino Aranda, nos ha brindado la enorme satisfacción de la medalla de oro. Una hazaña que todavía muchos países de Latinoamérica más ricos y desarrollados que nosotros, no han podido conseguir.
Para el mundo deportivo, éstas serán las olimpiadas de Michael Phelps, ese fenómeno estadounidense que ha roto marcas y obtenido un número impresionante de medallas de oro. Pero para nosotros, los panameños, éstos serán recordados como los juegos olímpicos de Irving Saladino, el nuestro, el mejor, ese humilde muchacho de Colón, que luchando contra las adversidades, incluyendo la pésima dirigencia deportiva del país, logró coronar en lo más alto del podio olímpico la dedicación permanente a su sueño, y nos hizo llorar de henchida y sincera emoción patriótica. Nuestro "Monstruo Olímpico" se llama Irving Saladino. ¡Muchas gracias Irving, no te olvidaremos nunca!