Jerarquía de la cátedra universitaria
Desde su fundación, la Universidad de Panamá ha tenido personalidades sobresalientes que han hecho de la cátedra un enfrentamiento dialéctico del pensamiento humano para que de esa confrontación dialéctica estalle la luz, tal como lo predicó Sócrates desde el ágora griega.
En nuestro país debemos evocar la figuras de César Quintero, Felipe Juan Escobar, José Isaac Fábrega y Secundino Torres Gudiño, maestros que con su sapiencia expositiva dignificaron la docencia universitaria. En la crónica de hoy, vamos a referirnos a un docto humanista fallecido el 27 de agosto del 2002, el doctor Ricardo Segura Jiménez, y quien este 29 de enero cumpliría 65 años de edad. Este catedrático nació en Colón el 29 de enero de 1938, obteniendo su bachillerato en Humanidades en 1957 en el Colegio Abel Bravo, trasladándose a la capital en donde en 1962 se licenció como profesor de Español en la Universidad de Panamá, donde fue un connotado dirigente estudiantil y fungió como representante de la Facultad de Humanidades ante el Consejo General Universitario.
En 1965, y como producto de los acontecimientos históricos del movimiento de los mártires de Enero de 1964 en la que entregara su vida el mártir de la nacionalidad Ascanio Arosemena, fundó junto con otros intelectuales del barrio de El Marañón, Guillermo Bermúdez Potes, Hernán Rogelio Santizo Díaz y a Jorge White, el Colegio Nocturno Ascanio Arosemena, cuyo impulso vital fue el propiciar una herramienta cultural y pedagógica que permitiera a los sectores obreros y las capas sociales marginadas vincularse a la educación como única vía de ser libres auténticamente.
Segura Jiménez viajó luego a Colombia, España y a Norteamérica en donde estudió en el Instituto Caro y Cuervo, en la Universidad Complutense y en la Universidad de Miami, en donde además de ser alumno dictó cátedra universitaria luego de haberse especializado en Literatura Hispanoamericana en esa patria del poeta de la democracia Walt Whitman.
222 El hoy catedrático occiso fue uno de los organizadores de los cursos de maestría en el Departamento de Español y sus discípulos lo admiraron...
Entonces, apertrechado de un amplio domino del latín, griego e inglés y con una amplia capacidad estética producto de sólidas lecturas de las literaturas antiguas, medievales, modernas y contemporáneas se dedicó al ensayo literario con acertados análisis, sobre todo, de la literatura social que lo situarán entre los mejores estudiosos de la literatura panameña, llámense éstos: Baltazar Isaza Calderón, Diógenes Cedeño Cenci, Ángel Revilla Argueso, Esther María Osses y Matilde Real de González.
En julio de 2001, el estado cubano, a través de la Unión Nacional de Escritores y artistas de Cuba (UNEAC), le otorgó al Dr. Ricardo Segura la Placa Cultura José María Heredia por su sostenida labor en impulsar y proyectar a nivel internacional los aportes de la cultura caribeña al pensamiento universal.
El hoy catedrático occiso fue uno de los organizadores de los cursos de maestría en el Departamento de Español y sus discípulos lo admiraron y respetaron por su humildad y rectitud ética entregando siempre su corazón y energía vital e ideales con el ánimo desprendiendo del pedagogo auténtico.
A su delicada y dolorosa muerte lo sobreviven sus hijos: Florbel Segura, Ricardo Segura Escudero, su compañera Zobeida Escudero y sus amigos íntimos, entre los que me adhiero sentimentalmente por todo lo que de él aprendí a nivel estético como escritor y político de honda conciencia patriótica y su sostenido concepto de libertad fundamentada en las tesis del humanismo proletario.
Los que quedamos en este planeta de esperanzas te seguimos queriendo y te prometemos que tu recuerdo seguirá latiendo, prodigiosamente, como una arteria en donde se purifican los más intensos de nuestras emociones.
En nuestro país debemos evocar la figuras de César Quintero, Felipe Juan Escobar, José Isaac Fábrega y Secundino Torres Gudiño, maestros que con su sapiencia expositiva dignificaron la docencia universitaria. En la crónica de hoy, vamos a referirnos a un docto humanista fallecido el 27 de agosto del 2002, el doctor Ricardo Segura Jiménez, y quien este 29 de enero cumpliría 65 años de edad. Este catedrático nació en Colón el 29 de enero de 1938, obteniendo su bachillerato en Humanidades en 1957 en el Colegio Abel Bravo, trasladándose a la capital en donde en 1962 se licenció como profesor de Español en la Universidad de Panamá, donde fue un connotado dirigente estudiantil y fungió como representante de la Facultad de Humanidades ante el Consejo General Universitario.
En 1965, y como producto de los acontecimientos históricos del movimiento de los mártires de Enero de 1964 en la que entregara su vida el mártir de la nacionalidad Ascanio Arosemena, fundó junto con otros intelectuales del barrio de El Marañón, Guillermo Bermúdez Potes, Hernán Rogelio Santizo Díaz y a Jorge White, el Colegio Nocturno Ascanio Arosemena, cuyo impulso vital fue el propiciar una herramienta cultural y pedagógica que permitiera a los sectores obreros y las capas sociales marginadas vincularse a la educación como única vía de ser libres auténticamente.
Segura Jiménez viajó luego a Colombia, España y a Norteamérica en donde estudió en el Instituto Caro y Cuervo, en la Universidad Complutense y en la Universidad de Miami, en donde además de ser alumno dictó cátedra universitaria luego de haberse especializado en Literatura Hispanoamericana en esa patria del poeta de la democracia Walt Whitman.
222 El hoy catedrático occiso fue uno de los organizadores de los cursos de maestría en el Departamento de Español y sus discípulos lo admiraron...
Entonces, apertrechado de un amplio domino del latín, griego e inglés y con una amplia capacidad estética producto de sólidas lecturas de las literaturas antiguas, medievales, modernas y contemporáneas se dedicó al ensayo literario con acertados análisis, sobre todo, de la literatura social que lo situarán entre los mejores estudiosos de la literatura panameña, llámense éstos: Baltazar Isaza Calderón, Diógenes Cedeño Cenci, Ángel Revilla Argueso, Esther María Osses y Matilde Real de González.
En julio de 2001, el estado cubano, a través de la Unión Nacional de Escritores y artistas de Cuba (UNEAC), le otorgó al Dr. Ricardo Segura la Placa Cultura José María Heredia por su sostenida labor en impulsar y proyectar a nivel internacional los aportes de la cultura caribeña al pensamiento universal.
El hoy catedrático occiso fue uno de los organizadores de los cursos de maestría en el Departamento de Español y sus discípulos lo admiraron y respetaron por su humildad y rectitud ética entregando siempre su corazón y energía vital e ideales con el ánimo desprendiendo del pedagogo auténtico.
A su delicada y dolorosa muerte lo sobreviven sus hijos: Florbel Segura, Ricardo Segura Escudero, su compañera Zobeida Escudero y sus amigos íntimos, entre los que me adhiero sentimentalmente por todo lo que de él aprendí a nivel estético como escritor y político de honda conciencia patriótica y su sostenido concepto de libertad fundamentada en las tesis del humanismo proletario.
Los que quedamos en este planeta de esperanzas te seguimos queriendo y te prometemos que tu recuerdo seguirá latiendo, prodigiosamente, como una arteria en donde se purifican los más intensos de nuestras emociones.