default

Jerusalén, manzana de la discordia


En el pasado, si la contienda por la posesión de Roma significaba la pugna entre el monarca y el Papa, la pugna por Jerusalén simbolizó el enfrentamiento entre cristianos, hebreos y musulmanes. Jerusalén fue valorado como el centro cósmico de las religiones del Medio Oriente, el punto de vinculación entre el Antiguo y el Nuevo Testamento. Pero a partir de la Edad Media y las cruzadas, la cristiandad fue debilitando el valor estratégico de Jerusalén. Fue un símbolo religioso importante, porque allí se consumó la crucifixión de Jesucristo, pero amenguó el interés por su posesión material. Sin embargo, musulmanes y hebreos no han cesado en sus disputas centenarias, como lo demuestra la tensión existente en las conversaciones en Camp David, entre Ehu Barak y Yasser Arafat por el dominio de la ciudad sagrada.
Hoy es el día decisivo para resolver las diferencias que por dos semanas se desenvolvieron en la residencia de descanso de los mandatarios norteamericanos. Para zanjar las posiciones encontradas sobre Jerusalén, Estados Unidos propuso una fórmula de soberanía compartida en el sector árabe oriental de la ciudad, un status de dominio tanto israelita como palestino parecido al sistema que rigió a Berlín en el período de la guerra fría. Los palestinos estiman que la propuesta de Clinton no añade nada nuevo a la situación, teniendo en cuenta que el sector árabe oriental de Jerusalén forma parte de los territorios palestinos ocupados por las fuerzas israelitas desde hace 33 años.
Es perceptible que Clinton aspira a pasar a la historia como el hombre que propició la iniciación de las negociaciones con Rabin y Arafat y que quiere sellarlas con Barak y el sempiterno dirigente palestino. Más allá de sus aspiraciones políticas, se yerguen obstáculos políticos y religiosos que arrancan del fondo de la historia del Medio Oriente. Palestina pretende constituirse como un estado soberano con precisos límites geográficos que involucren a todos los territorios retenidos por Israel, mientras que Israel, por razones de seguridad, sólo le otorga una autonomía restringida y progresiva de carácter municipal, al decir de los palestinos. Barak está en una situación difícil porque sabe que si cede más de lo que aceptan los sectores ortodoxos del Knesett, podría dejar de ser primer ministro y las negociaciones sufrirían un retroceso peligroso para la estabilidad del Medio Oriente. Los profetas han dicho que en Jerusalén tendrá lugar la unión entre Occidente y Oriente. Lo dijeron hace más de dos mil años, pero todavía no se tiene seguridad de la unión profetizada, a menos que los obstáculos hoy se resuelvan en Camp David.


101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América