José Daniel Crespo, insigne educador (II parte)
CUANDO el Doctor José Daniel Crespo habla de Status Profesional del maestro, aspira que el educador se eleve por encima de su nivel cultural adquiriendo conocimientos, experiencias, patrones culturales y todo aquello que ha de permitirle adaptarse al medio en donde convive; que el educador tenga plena conciencia de su valor en la sociedad; que sepa exigir sus derechos y aquellos estímulos que siempre se les ha negado, porque él, después de todo, es un hombre de carne y hueso que necesita vivir, confortablemente, para poder cumplir su misión de educar. No es el educador un sacerdote, ni la educación un sacerdocio. El maestro necesita vivir y para ello debe ser motivado con honorarios dignos. Cuando llegue el momento que la profesión magisterial se considere un sacerdocio, entonces el maestro será: "Un policía de todo y un oficial de nada".
Expresa el documento que el buen maestro, aquel que tiene conciencia de su labor, que sabe a dónde desea llegar y que para ello ha sabido capacitarse y entrenarse, puede seguir adelante aún cuando carezca de ayuda de la comunidad, de falta de materiales didácticos, eficientes aulas de clases, porque sabrá conducir el trabajo para alcanzar la ayuda de todos. En cambio el mal maestro, aquel que carece de principios pedagógicos, de vocación, y de interés por la enseñanza, no podrá triunfar aún cuando cuente con todos los recursos necesarios para el éxito en el proceso enseñanza-aprendizaje.
Lo importante es ser un buen maestro, sentir la profesión, ser un apasionado de la enseñanza, querer a los niños y comprender que sólo con la educación podremos a echar a andar la nave del Estado hacia el progreso y su engrandecimiento.
No se equivoca el autor del documento cuando destaca la selección de personal para poder contar con los mejores maestros en el proceso enseñanza-aprendizaje, cuando le da singular importancia a su profesión científica, a su preparación pedagógica, a su nobleza de carácter, a su salud y al refinamiento social. Todas estas cualidades son inherentes al trabajo de enseñar, porque contribuyen a la formación de la personalidad del educador que es quien debe llevar, hasta los alumnos, el mensaje de vida y de bienestar a través de la educación. El documento Status Profesional del maestro es de obligada lectura para todos aquellos forjadores de la educación que se encuentran en estos momentos sembrando la semilla de la enseñanza a lo largo y a lo ancho de la república.
En el campo de la educación nacional hay mucho personal improvisado que está haciendo daño al país, porque para enseñar es necesario mantenerse, permanentemente, en perfeccionamiento por los cambios que se operan en el renglón de la educación. Son muchos los educadores que estando en servicio no demuestran interés en superarse y se convierten en un lastre perjudicial al avance de la educación. El buen maestro debe mantenerse estudiando e investigando para que pueda ser un eficiente soldado en el ramo educativo. El sistema educativo está sufriendo las consecuencias de gran número de educadores que no están a la altura de sus responsabilidades y de una mala orientación de la enseñanza que no está a tono con los cambios que se operan en la sociedad actual y ya es hora de que mediante consenso de todos los sectores del país, se busquen las causas de esta negativa situación y poder, de esa manera, reorientar tan importante aspecto de la vida nacional.
Expresa el documento que el buen maestro, aquel que tiene conciencia de su labor, que sabe a dónde desea llegar y que para ello ha sabido capacitarse y entrenarse, puede seguir adelante aún cuando carezca de ayuda de la comunidad, de falta de materiales didácticos, eficientes aulas de clases, porque sabrá conducir el trabajo para alcanzar la ayuda de todos. En cambio el mal maestro, aquel que carece de principios pedagógicos, de vocación, y de interés por la enseñanza, no podrá triunfar aún cuando cuente con todos los recursos necesarios para el éxito en el proceso enseñanza-aprendizaje.
Lo importante es ser un buen maestro, sentir la profesión, ser un apasionado de la enseñanza, querer a los niños y comprender que sólo con la educación podremos a echar a andar la nave del Estado hacia el progreso y su engrandecimiento.
No se equivoca el autor del documento cuando destaca la selección de personal para poder contar con los mejores maestros en el proceso enseñanza-aprendizaje, cuando le da singular importancia a su profesión científica, a su preparación pedagógica, a su nobleza de carácter, a su salud y al refinamiento social. Todas estas cualidades son inherentes al trabajo de enseñar, porque contribuyen a la formación de la personalidad del educador que es quien debe llevar, hasta los alumnos, el mensaje de vida y de bienestar a través de la educación. El documento Status Profesional del maestro es de obligada lectura para todos aquellos forjadores de la educación que se encuentran en estos momentos sembrando la semilla de la enseñanza a lo largo y a lo ancho de la república.
En el campo de la educación nacional hay mucho personal improvisado que está haciendo daño al país, porque para enseñar es necesario mantenerse, permanentemente, en perfeccionamiento por los cambios que se operan en el renglón de la educación. Son muchos los educadores que estando en servicio no demuestran interés en superarse y se convierten en un lastre perjudicial al avance de la educación. El buen maestro debe mantenerse estudiando e investigando para que pueda ser un eficiente soldado en el ramo educativo. El sistema educativo está sufriendo las consecuencias de gran número de educadores que no están a la altura de sus responsabilidades y de una mala orientación de la enseñanza que no está a tono con los cambios que se operan en la sociedad actual y ya es hora de que mediante consenso de todos los sectores del país, se busquen las causas de esta negativa situación y poder, de esa manera, reorientar tan importante aspecto de la vida nacional.