José Leñero, en su memoria
José Leñero fue líder de líderes, acucioso analista y respetado difusor del pensamiento gerencial moderno. Defendió una visión de la empresa inspirada en el ser humano como gestor -su capital humano- y receptor -clientes y usuarios- del accionar empresarial. El hombre como objeto y sujeto de la actividad empresarial, la verdadera razón de ser de las empresas e instituciones. Su obra y sabiduría compartida con generosidad, prolongarán largamente su memoria.
Su sólido ejemplo, sus enseñanzas, su sentido de justicia, amor y bondad lo caracterizaron, al igual que la tenacidad con la que trabajó para convencer a gerentes y empresarios de ese enfoque novedoso en el que prevalece el ser humano por encima de otros objetivos monetarios y mercantilistas. Lo distinguió su pasión por la excelencia y la calidad. Se centró en el cliente como fuente inspiradora de todos los negocios y servicios. Abogó por el desarrollo del personal como única forma efectiva de asegurar un futuro exitoso en las empresas. Impulsor asiduo del mejoramiento continuo y la innovación como fuente de perdurabilidad y crecimiento. Promotor del ejercicio del liderazgo entre dirigentes y de la superación profesional en el personal de las organizaciones.
Vivió con admirable intensidad. Ya a los 22 años se había graduado de ingeniero civil con máxima distinción académica y había contraído matrimonio con su compañera de toda la vida. A los 27 ejercía su primera gerencia general. Siguió ascendiendo puestos y posiciones de mayores retos gracias a su clara vocación de estudio, liderazgo, extraordinaria habilidad analítica y capacidad inagotable de trabajo. A sus 42 años se vio enfrentado a abandonar su Chile natal, entonces políticamente convulso y buscar nuevos horizontes de desarrollo profesional. Escogió a Costa Rica, a donde llegó sin mucho más que sus propios talentos y una numerosa familia. Pero tampoco necesitó más para levantarse y volver a sobresalir.
Pasó de funcionario público a experto internacional del BID. De allí, se fue a fundar su propia empresa asesora, desde donde llegó a ser uno de los más solicitados consultores y conferencistas de empresas públicas y privadas de la región centroamericana, junto a un puñado de brillantes profesionales que convergieron con sus enseñanzas. Ellos lo ayudaron a difundir su filosofía y a aplicar sus técnicas en cientos de empresas. Su consultora, José Leñero y Asociados, fue trinchera de su filosofía gerencial por 22 años, antes de lograr una conveniente fusión con Deloitte and Touche, en el 2001. Sus pensamientos lo fueron posicionando como una luz entre tinieblas, el motivador de una nueva generación de líderes y empresarios mejor educados, afiliados con entusiasmo a esas ideas innovadoras que él mismo difundía con total convicción.
Fue ingeniero y filósofo, asesor y escritor, estudioso, maestro y líder. Su pensamiento se publicó en libros, revistas y, particularmente, en columnas semanales en varios medios: "Rumbo", "El Financiero" y varios diarios centroamericanos. Estas se editaron y compilaron en revistas temáticas para su mejor aprovechamiento. Y llegaron a ser lectura obligada de estudiantes de los principales centros universitarios de la región. Sus afamadas charlas, fueron atendidas por miles de seguidores que acogieron sus ideas y lo siguieron con entusiasmo. La fuerza de sus ideas y la pasión con que las trasmitía, ayudaron en su propagación. Su influencia indeleble en la transformación del pensamiento gerencial regional motivó a la Universidad VERITAS, a distinguirlo con el Doctorado Honoris Causa, en 1998 y a la Cámara de Industrias de Costa Rica a dedicarle, en homenaje póstumo, la edición 2004 de uno de sus eventos más relevantes: el premio a la excelencia empresarial. Estos, entre una larga lista de reconocimientos significativos que alegraron su espíritu y alentaron su obra.
Su pensamiento maduro y su inspirada orientación filosófica quedó plasmada en su último libro: "Liderazgo para la empresa del Siglo XXI”", publicado por la Editorial Norma, pocas semanas antes de su muerte. Libro que fue calificado recientemente, en la revista INCAE, como "un clásico de lectura obligatoria" en su campo.
En el tercer aniversario de su partida, le recordamos como a los grandes que dejan huellas profundas: con el compromiso de seguir utilizando sus enseñanzas y continuar su senda llenos de orgullo, cariño, gratitud y sobretodo, eterna admiración.
En los lugares poblados donde no hay cancha deportiva, se han encontrado juegos infantiles hurtados de otros sitios. Se los llevan para armar sus propias áreas de esparcimiento.
Precisamente los juegos (columpios, escalador y tintibajo) cuestan B/.1, 300 y un columpio, unos B/.400.
Sánchez alega que en una semana se coloca un conjunto de juegos y a la semana se lo llevan.
Informes del 2006 de la empresa Equipamientos Urbanos de Panamá, S.A. (EUPAN), indican que sólo en tres meses se destruyeron 80 vidrios de paradas y 40 de marquesinas, los que fueron reemplazados por material nuevo.
Los lugares donde se registró la mayor cantidad de paradas dañadas fueron las vías Transístmica e Israel.
Los daños causaron una erogación a EUPAN de B/. 13 mil 600, sólo en materiales, sin incluir la mano de obra.
Sobre ese daño, el alcalde Juan Carlos Navarro manifestó que "es sumamente lamentable que los que incurren en este delito no piensen en el mal que le ocasionan a la población".
Se informó que en años anteriores también se han registrado daños de consideración a estas infraestructuras, especialmente en protestas estudiantiles y manifestaciones multitudinarias.
El pasado 9 de agosto de 2006, se destruyeron 15 paradas de buses de la avenida Balboa y la Ricardo J. Alfaro, presumiblemente con un rifle de balín.
Por su parte, Ana Patricia Quijano, gerente municipal de Servicios, señaló que se encontraron aproximadamente tres balines entre los vidrios.
El costo por cada vidrio de las paradas que ha sido destruido es de B/. 150.
Además, a la reposición se suman los gastos de flete y de la importación de los materiales.
Su sólido ejemplo, sus enseñanzas, su sentido de justicia, amor y bondad lo caracterizaron, al igual que la tenacidad con la que trabajó para convencer a gerentes y empresarios de ese enfoque novedoso en el que prevalece el ser humano por encima de otros objetivos monetarios y mercantilistas. Lo distinguió su pasión por la excelencia y la calidad. Se centró en el cliente como fuente inspiradora de todos los negocios y servicios. Abogó por el desarrollo del personal como única forma efectiva de asegurar un futuro exitoso en las empresas. Impulsor asiduo del mejoramiento continuo y la innovación como fuente de perdurabilidad y crecimiento. Promotor del ejercicio del liderazgo entre dirigentes y de la superación profesional en el personal de las organizaciones.
Vivió con admirable intensidad. Ya a los 22 años se había graduado de ingeniero civil con máxima distinción académica y había contraído matrimonio con su compañera de toda la vida. A los 27 ejercía su primera gerencia general. Siguió ascendiendo puestos y posiciones de mayores retos gracias a su clara vocación de estudio, liderazgo, extraordinaria habilidad analítica y capacidad inagotable de trabajo. A sus 42 años se vio enfrentado a abandonar su Chile natal, entonces políticamente convulso y buscar nuevos horizontes de desarrollo profesional. Escogió a Costa Rica, a donde llegó sin mucho más que sus propios talentos y una numerosa familia. Pero tampoco necesitó más para levantarse y volver a sobresalir.
Pasó de funcionario público a experto internacional del BID. De allí, se fue a fundar su propia empresa asesora, desde donde llegó a ser uno de los más solicitados consultores y conferencistas de empresas públicas y privadas de la región centroamericana, junto a un puñado de brillantes profesionales que convergieron con sus enseñanzas. Ellos lo ayudaron a difundir su filosofía y a aplicar sus técnicas en cientos de empresas. Su consultora, José Leñero y Asociados, fue trinchera de su filosofía gerencial por 22 años, antes de lograr una conveniente fusión con Deloitte and Touche, en el 2001. Sus pensamientos lo fueron posicionando como una luz entre tinieblas, el motivador de una nueva generación de líderes y empresarios mejor educados, afiliados con entusiasmo a esas ideas innovadoras que él mismo difundía con total convicción.
Fue ingeniero y filósofo, asesor y escritor, estudioso, maestro y líder. Su pensamiento se publicó en libros, revistas y, particularmente, en columnas semanales en varios medios: "Rumbo", "El Financiero" y varios diarios centroamericanos. Estas se editaron y compilaron en revistas temáticas para su mejor aprovechamiento. Y llegaron a ser lectura obligada de estudiantes de los principales centros universitarios de la región. Sus afamadas charlas, fueron atendidas por miles de seguidores que acogieron sus ideas y lo siguieron con entusiasmo. La fuerza de sus ideas y la pasión con que las trasmitía, ayudaron en su propagación. Su influencia indeleble en la transformación del pensamiento gerencial regional motivó a la Universidad VERITAS, a distinguirlo con el Doctorado Honoris Causa, en 1998 y a la Cámara de Industrias de Costa Rica a dedicarle, en homenaje póstumo, la edición 2004 de uno de sus eventos más relevantes: el premio a la excelencia empresarial. Estos, entre una larga lista de reconocimientos significativos que alegraron su espíritu y alentaron su obra.
Su pensamiento maduro y su inspirada orientación filosófica quedó plasmada en su último libro: "Liderazgo para la empresa del Siglo XXI”", publicado por la Editorial Norma, pocas semanas antes de su muerte. Libro que fue calificado recientemente, en la revista INCAE, como "un clásico de lectura obligatoria" en su campo.
En el tercer aniversario de su partida, le recordamos como a los grandes que dejan huellas profundas: con el compromiso de seguir utilizando sus enseñanzas y continuar su senda llenos de orgullo, cariño, gratitud y sobretodo, eterna admiración.
En los lugares poblados donde no hay cancha deportiva, se han encontrado juegos infantiles hurtados de otros sitios. Se los llevan para armar sus propias áreas de esparcimiento.
Precisamente los juegos (columpios, escalador y tintibajo) cuestan B/.1, 300 y un columpio, unos B/.400.
Sánchez alega que en una semana se coloca un conjunto de juegos y a la semana se lo llevan.
Informes del 2006 de la empresa Equipamientos Urbanos de Panamá, S.A. (EUPAN), indican que sólo en tres meses se destruyeron 80 vidrios de paradas y 40 de marquesinas, los que fueron reemplazados por material nuevo.
Los lugares donde se registró la mayor cantidad de paradas dañadas fueron las vías Transístmica e Israel.
Los daños causaron una erogación a EUPAN de B/. 13 mil 600, sólo en materiales, sin incluir la mano de obra.
Sobre ese daño, el alcalde Juan Carlos Navarro manifestó que "es sumamente lamentable que los que incurren en este delito no piensen en el mal que le ocasionan a la población".
Se informó que en años anteriores también se han registrado daños de consideración a estas infraestructuras, especialmente en protestas estudiantiles y manifestaciones multitudinarias.
El pasado 9 de agosto de 2006, se destruyeron 15 paradas de buses de la avenida Balboa y la Ricardo J. Alfaro, presumiblemente con un rifle de balín.
Por su parte, Ana Patricia Quijano, gerente municipal de Servicios, señaló que se encontraron aproximadamente tres balines entre los vidrios.
El costo por cada vidrio de las paradas que ha sido destruido es de B/. 150.
Además, a la reposición se suman los gastos de flete y de la importación de los materiales.