José Miguel Alemán, la máquina
Algunas encuestadoras lo colocan en último lugar en la intención de voto, aunque la mayoría lo ubica de tercero en una carrera entre cuatro aspirantes a la Presidencia de la República. No obstante, sus asesores de campaña y de su principal aliado, el MOLIRENA en privado, libres del apremio de falso optimismo, insisten en sostener que la victoria de mayo próximo está de antemano asegurada.
Afanosos, encuestas pasadas en mano, explican cómo la derrota es imposible, MOLIRENA -dicen- hace la diferencia, por más que el Liberal sirva sólo para aportar jurados de mesa y hacer algún ruido en el Consejo de partidos. La elección -repiten- se decidió el día en que se conformó oficialmente la alianza de gobierno.
Empiezan sumando adherentes, luego van a los resultados históricos de pasados torneos, para finalmente concluir que el Partido Arnulfista siempre se burla de las encuestas y el MOLIRENA termina aportando los votos decisivos para ganar. La diferencia, que no puede registrar ninguna encuesta, está en "la máquina".
¿Cómo describen "la máquina"? Explican que es la compleja logística y equipo de decenas de miles de curtidos y fieles militantes y dirigentes de base que se encargan de hacer realidad y multiplicar en las urnas las expectativas de voto de las encuestas. Solidaridad, expresan, no tiene la menor oportunidad de contar con un equipo igual y el resultado no superará lo que indican las encuestas y tal vez menos, y con eso, pierden. Su lugar será tercero, tras las grandes alianzas, del gobierno y el PRD.
Además, con tono de sabios, rematan con el argumento infalible, "gobierno es gobierno". Desde noviembre en adelante, la presión del aparato gubernamental será irresistible y los costos del ritmo de la campaña no podrán ser seguidos por los adversarios.
Así es en la práctica. Desde el nombramiento de jurados de mesa hasta la designación de "capitanes" que movilizan a la masa de votantes - como una fábrica de salchichas - desde sus casas, hasta las urnas, con dotación de centros de descanso y alimentación, hasta el sinfín de observadores que espían al adversario y siembran confusión en las mesas y escrutinios, sin excluir al cuerpo de abogados, listos para impugnar todo si es preciso, los magistrados y las advertencias de inconstitucionalidad en los silos, listos para ser disparados, "la maquinaria" es un instrumento esencial para alcanzar la victoria.
Sólo el PRD cuenta con recursos y experiencia comparable. ¿Puede la alianza oficialista que encabeza José Miguel Alemán superar ese reto? Según los mismos asesores, nunca han pasado de su techo histórico de 33% y, en esta ocasión, tampoco lo harán.
Por su parte, insisten en que Endara, carente de medios similares, sencillamente no será capaz de producir en las urnas las buenas perspectivas que le conceden las encuestas, a las que se contrapone otro inconveniente adicional: ya llegó a su techo. De allí no subirá más. Y con eso, pierde.
En fin, la maquinaria de hacer votos y el factor gobierno siguen siendo un elemento de peso en cualquier elección. Como medio de comunicación no podemos menos que aspirar a que ello no implique la libre expresión de la ciudadanía expresada en las urnas.
Afanosos, encuestas pasadas en mano, explican cómo la derrota es imposible, MOLIRENA -dicen- hace la diferencia, por más que el Liberal sirva sólo para aportar jurados de mesa y hacer algún ruido en el Consejo de partidos. La elección -repiten- se decidió el día en que se conformó oficialmente la alianza de gobierno.
Empiezan sumando adherentes, luego van a los resultados históricos de pasados torneos, para finalmente concluir que el Partido Arnulfista siempre se burla de las encuestas y el MOLIRENA termina aportando los votos decisivos para ganar. La diferencia, que no puede registrar ninguna encuesta, está en "la máquina".
¿Cómo describen "la máquina"? Explican que es la compleja logística y equipo de decenas de miles de curtidos y fieles militantes y dirigentes de base que se encargan de hacer realidad y multiplicar en las urnas las expectativas de voto de las encuestas. Solidaridad, expresan, no tiene la menor oportunidad de contar con un equipo igual y el resultado no superará lo que indican las encuestas y tal vez menos, y con eso, pierden. Su lugar será tercero, tras las grandes alianzas, del gobierno y el PRD.
Además, con tono de sabios, rematan con el argumento infalible, "gobierno es gobierno". Desde noviembre en adelante, la presión del aparato gubernamental será irresistible y los costos del ritmo de la campaña no podrán ser seguidos por los adversarios.
Así es en la práctica. Desde el nombramiento de jurados de mesa hasta la designación de "capitanes" que movilizan a la masa de votantes - como una fábrica de salchichas - desde sus casas, hasta las urnas, con dotación de centros de descanso y alimentación, hasta el sinfín de observadores que espían al adversario y siembran confusión en las mesas y escrutinios, sin excluir al cuerpo de abogados, listos para impugnar todo si es preciso, los magistrados y las advertencias de inconstitucionalidad en los silos, listos para ser disparados, "la maquinaria" es un instrumento esencial para alcanzar la victoria.
Sólo el PRD cuenta con recursos y experiencia comparable. ¿Puede la alianza oficialista que encabeza José Miguel Alemán superar ese reto? Según los mismos asesores, nunca han pasado de su techo histórico de 33% y, en esta ocasión, tampoco lo harán.
Por su parte, insisten en que Endara, carente de medios similares, sencillamente no será capaz de producir en las urnas las buenas perspectivas que le conceden las encuestas, a las que se contrapone otro inconveniente adicional: ya llegó a su techo. De allí no subirá más. Y con eso, pierde.
En fin, la maquinaria de hacer votos y el factor gobierno siguen siendo un elemento de peso en cualquier elección. Como medio de comunicación no podemos menos que aspirar a que ello no implique la libre expresión de la ciudadanía expresada en las urnas.