José Miguel Alemán no se raja
Revisando la historia de las campañas políticas en Panamá, no he podido encontrar un solo candidato que haya rehusado hacerles frente a los retos que sus oponentes le hayan formulado.
Martín Torrijos ha roto esa tradición, al negarse a participar en el último debate de candidatos presidenciales.
Con ello hay que ponerse a pensar que si siendo candidato, no cumple su promesa y compromiso de ir a debatir, ¿dónde quedan sus otras promesas de campaña como la de más empleo y cero corrupción?
Considero que estuvo mal asesorado y más ha sido el daño que ha hecho a su imagen, que lo que haya podido ganar. El comentario es: "se rajó Martín".
La excusa de no participar porque lo atacan, resulta pueril. El político debe esperar -y más cuando se es candidato- que algunas personas, que no son necesariamente candidatos, sino adversarios, lo ataquen con insinuaciones y acusaciones.
En el decir panameño, el político tiene que tener "correa" y no debe confundir la verdad con "campaña sucia".
Para ejemplo tenemos lo que la actual Presidenta, siendo mujer, ha tenido que soportar.
El político debe salir a explicar y probar lo que se dice es falso. Desde luego que para ello debe tener credibilidad.
No hace muchos años, el PRD, con el respaldo de las bayonetas, nos acusaba a todos los que nos oponíamos a su régimen que éramos serviles de los gringos, imperialistas, lacayos de los yankees, traidores, malos panameños, miembros de la CIA, agentes pagados por el gobierno norteamericano, antipanameños, etc.
Ningún partido ha sufrido ataques y calumnias como el arnulfismo (entonces panameñismo). Se le atacaba de racista, y a su líder máximo, Dr. Arnulfo Arias se le acusaba de nazista, gallo gallina y otros. Esa sí era "campaña sucia".
Con esa actitud de no concurrir al debate, Martín Torrijos ha demostrado que no tiene "aguante" político para soportar críticas. Todo lo que tenía que hacer era, como lo han hecho hasta ahora todos los políticos, salir a contestar y esclarecer las cosas con argumentos veraces que no dejen duda.
Su decisión es una mala señal para un político que aspira a llegar al solio presidencial, desde el cual todo el que llega es criticado.
Acabo de acordarme de Noriega, cuando irritado por las críticas a través de las caricaturas, las prohibió y otro cerró los diarios "desde ya". ¿Vamos por el mismo camino?
Martín debe aprender de la presidenta Mireya Moscoso, quien a pesar de ser mujer, ha soportado por cinco años, con estoicismo, los virulentos, furiosos y denigrantes ataques personales que se le han hecho, sin respetar que se trata de una dama, inclusive su vida privada.
Esta decisión refuerza aún más mi decisión de votar por José Miguel Alemán, porque estoy seguro de que ni él ni sus consejeros se "rajarían", rehusándose salir a la palestra pública, para hacer aclaraciones y mucho menos prohibir artículos de periódico o caricaturas que los critiquen.
Votar por el candidato del PRD es asumir un riesgo. Yo voy por lo seguro con José Miguel Alemán y exhorto a todos los que lean este artículo y hayan seguido mi trayectoria política, a votar por José Miguel, porque él y su equipo son garantía de democracia y respeto a los derechos humanos.
Martín Torrijos ha roto esa tradición, al negarse a participar en el último debate de candidatos presidenciales.
Con ello hay que ponerse a pensar que si siendo candidato, no cumple su promesa y compromiso de ir a debatir, ¿dónde quedan sus otras promesas de campaña como la de más empleo y cero corrupción?
Considero que estuvo mal asesorado y más ha sido el daño que ha hecho a su imagen, que lo que haya podido ganar. El comentario es: "se rajó Martín".
La excusa de no participar porque lo atacan, resulta pueril. El político debe esperar -y más cuando se es candidato- que algunas personas, que no son necesariamente candidatos, sino adversarios, lo ataquen con insinuaciones y acusaciones.
En el decir panameño, el político tiene que tener "correa" y no debe confundir la verdad con "campaña sucia".
Para ejemplo tenemos lo que la actual Presidenta, siendo mujer, ha tenido que soportar.
El político debe salir a explicar y probar lo que se dice es falso. Desde luego que para ello debe tener credibilidad.
No hace muchos años, el PRD, con el respaldo de las bayonetas, nos acusaba a todos los que nos oponíamos a su régimen que éramos serviles de los gringos, imperialistas, lacayos de los yankees, traidores, malos panameños, miembros de la CIA, agentes pagados por el gobierno norteamericano, antipanameños, etc.
Ningún partido ha sufrido ataques y calumnias como el arnulfismo (entonces panameñismo). Se le atacaba de racista, y a su líder máximo, Dr. Arnulfo Arias se le acusaba de nazista, gallo gallina y otros. Esa sí era "campaña sucia".
Con esa actitud de no concurrir al debate, Martín Torrijos ha demostrado que no tiene "aguante" político para soportar críticas. Todo lo que tenía que hacer era, como lo han hecho hasta ahora todos los políticos, salir a contestar y esclarecer las cosas con argumentos veraces que no dejen duda.
Su decisión es una mala señal para un político que aspira a llegar al solio presidencial, desde el cual todo el que llega es criticado.
Acabo de acordarme de Noriega, cuando irritado por las críticas a través de las caricaturas, las prohibió y otro cerró los diarios "desde ya". ¿Vamos por el mismo camino?
Martín debe aprender de la presidenta Mireya Moscoso, quien a pesar de ser mujer, ha soportado por cinco años, con estoicismo, los virulentos, furiosos y denigrantes ataques personales que se le han hecho, sin respetar que se trata de una dama, inclusive su vida privada.
Esta decisión refuerza aún más mi decisión de votar por José Miguel Alemán, porque estoy seguro de que ni él ni sus consejeros se "rajarían", rehusándose salir a la palestra pública, para hacer aclaraciones y mucho menos prohibir artículos de periódico o caricaturas que los critiquen.
Votar por el candidato del PRD es asumir un riesgo. Yo voy por lo seguro con José Miguel Alemán y exhorto a todos los que lean este artículo y hayan seguido mi trayectoria política, a votar por José Miguel, porque él y su equipo son garantía de democracia y respeto a los derechos humanos.