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Jované, neoliberalismo, privatización y Seguro


Desde hace muchos años hemos seguido de cerca con gran respeto y admiración los trabajos del profesor Juan Jované, desde el Instituto de Investigaciones económicas de la Universidad de Panamá. Por coincidencias espontáneas, hemos estado de acuerdo con muchas de sus posiciones y pronunciamientos en materia económica y social. Nos han parecido siempre las que más convenientes han sido para el país y para las economías pobres como la nuestra.
Aun cuando desde la alta posición burocrática que hoy ostenta no ha podido lograr los buenos éxitos que esperábamos, estamos convencidos que no ha sido por falta de buena fe ni de conocimientos, sino quizás por la gravísima carga y las complejidades de un Seguro Social dañado y desaliñado por algunas administraciones anteriores. Frente a este gran problema que tiene Jované, hoy en día todavía tiene que capear con suprema habilidad los zarpazos feroces que algunos empresarios avariciosos quieren tirarle a la autonomía del Seguro Social. Con argucias melindrosas intentan introducir poco a poco segmentos privatizantes y repartirse trozos de capitales, bienes y servicios de esta institución entre unas cuantas parcelas del capitalismo criollo y medrar de los dineros de los asegurados.
Bien ha dicho Jované con una visión económica más amplia: "las aplicaciones de las políticas neoliberales han tenido como resultado la pérdida de más de once mil puestos de trabajo, el deterioro de las condiciones salariales de los trabajadores y el crecimiento de la pobreza extrema en todo el país. Jované destacó igualmente, que "más de 10 años de aplicación de las políticas de apertura de mercado han destruido completamente el sector industrial del país, provocando la pérdida de 11 mil empleos". Agregó que "las medidas impuestas por los organismos internacionales de crédito (FMI y las IFI"s), han llevado a que más del 50 % de la población viva por debajo de la línea de pobreza, ya que sus ingresos no alcanzan para cubrir el valor de la canasta básica familiar, el cual ronda los 440 balboas mensuales". El Director de la Caja de Seguro Social destacó que "esta situación no sólo abarca a los panameños que actualmente no cuentan con empleo, que según dijo, suman un 16 %, sino también al 72 % de los pensionados y jubilados, cuyos ingresos no superan los 400 balboas y a los trabajadores activos, ya que el 62 % de los salarios reportados en el país están por debajo de los 400 balboas".
111...hoy en día todavía tiene que capear con suprema habilidad los zarpazos feroces que algunos empresarios avariciosos quieren tirarle a la autonomía del Seguro Social.
Estos pronunciamientos los hizo Jované recientemente en el día de los trabajadores. En otras declaraciones, volvió a reafirmar que no acepta el aumento de la cuota ni de la edad de la jubilación, y que trabajaba para bajar la morosidad y obtener mayor venta de la reserva en una nueva reestructuración del Instituto.
Estamos de acuerdo con esta posición de Jované, pero él necesita, a parte de su gran espíritu solidario e integrista, recordar siempre que el Seguro Social es un régimen contributorio, que le pertenece a los asegurados y no a la población en general. De ese saldo poblacional debe responder el Estado, aunque esto no descarta la compensación y cooperación de servicios en general que deben darse las instituciones del Seguro Social y otras entidades del Estado. Aquí no cabe la integración no compensatoria, porque esto traería inmediatamente la quiebra de nuestra Seguridad Social.
Con respecto a las políticas neoliberales que han creado las globalizaciones y aperturas en beneficio de las economías desarrolladas y en perjuicio de las subdesarrolladas, las muestras de las extremas pobrezas que se vienen regando por el mundo y que están causando convulsiones sociales cada vez más numerosas e intensas expresan la conformación de un neocolonialismo que las grandes masas en un momento no van a soportar más. La historia del mundo está llena de ejemplos, de revoluciones cruentas por estos sofocos de los hasta ayer regímenes autocráticos y señores feudales, y de las revoluciones que trajeron consigo. Pareciera que vamos por el mismo trillo si la presencia del nuevo mundo de las grandes tecnologías no detiene este avance de extremos peligros.

101 años de Panamá América

 
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