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Jované y Lombana para presidente


Después de un silencio autoimpuesto por no seguir alborotando (por ahora) a la Inquisición de la casta sacerdotal del torrijismo, que se abroga el derecho de acusar de traición a quienes criticamos la gestión de ciertos dirigentes del PRD, la polémica entre el Director de la Caja de Seguro Social y el Presidente de su Junta Directiva me han motivado emborronar algunas cuartillas. Creo que tanto el Dr. Juan Jované como el Ingeniero Roberto Lombana han gozado del respeto de la comunidad por la imagen de mesura y equilibrio que han proyectado en sus gestiones públicas: el Dr. Jované como catedrático de la Universidad de Panamá y teórico del pensamiento económico y social y el Ing. Lombana por sus luchas cívicas y su ponderación en las dos últimas elecciones generales, en las que se ha desenvuelto como Presidente de la Junta Nacional de Escrutinios.
Adelanto que no me une a ninguno lazos políticos. Todo lo contrario: el Dr. Jované ha sido un crítico la mayoría de las veces, y desde mi particular punto de vista, injusto contra las acciones que hagan o dejen de hacer los perredistas; y el Ing. Lombana también ha sido un adversario enconado. Eso no resta el respeto que nos merecen los dos como personas. Al Ing. Lombana personalmente lo he tratado pocas veces, en ocasiones en que hemos coincidido en actividades políticas a partir de sus ya enunciadas responsabilidades. Al Dr. Jované le conozco un poco más; sé por experiencia propia que es hombre honesto, un abnegado profesor, buen ciudadano y buen padre que, junto a su esposa Pilar, ha formado una familia ejemplar; valores que desafortunadamente a veces son obstáculos, especialmente el de la honestidad, para los que desean manejar desmedidamente la cosa pública.
Ambas figuras públicas se han visto enfrentadas últimamente ( sospecho que por manipulaciones dirigidas con cálculos políticos). De ese enfrentamiento salen perdiendo los asegurados y ellos mismos, pues al chocar no dejan de aflorar las bajas pasiones, consustanciales a la naturaleza humana, madre del fanatismo y de la irracionalidad, que nos desfiguran. El hecho de que el Director y la Junta Directiva de la Caja de Seguro Social no hayan sido consultados por el Gobierno para incluir a esta institución en la Carta de Intención, dirigida por el gobierno al Fondo Monetario Internacional, más que una omisión es una irresponsabilidad que se suma a la larga lista de arbitrariedades que caracteriza al gobierno de los arnulfistas. El disgusto es comprensible.
Pero así como faltó tacto y sentido común en los arnulfistas para tratar el delicado asunto de la situación actuarial de la Caja, lo que indignó con justa razón al Dr. Jované, y debió indignar a todos los miembros de la Junta Directiva, incluido el Ing. Lombana, y a éste último tiene que haberle indignado, también, haber aparecido en una lista en la que su empresa aparece como morosa del pago de las cuotas de sus empleados. Ello es muestra de que se incuban enconos. No trato de excusar al patrono, pero creo que el tacto y la comunicación de parte del Director de la Caja hubiera evitado que las cosas llegaran al extremo a que han llegado, sin que ello hubiese significado un acto deshonesto. Podemos entender que, con la delicada situación económica en que han sumido al país los señores del arnulfismo, es difícil que no existan empresas que estén pasando trabajo no sólo para pagar las cuotas de sus empleados, sino para mantener una determinada plantilla de trabajadores.
Ahora nos encontramos que, por un lado, el gobierno solicita la salida del Director de la Caja y, por el otro, las lamentables declaraciones del Ing. Lombana sobre el Dr. Jované y la suposición que hace sobre las pretensiones presidenciales del catedrático. Creo que el Ing. Lombana no hace mérito con esas declaraciones a su ponderación y se distancia, momentáneamente, de la imagen tolerante y ajena a los fanatismos extremos que ha proyectado a lo largo de su vida pública.
Y es que Juan Jované es panameño, tiene más de 35 años y goza de todos los requisitos que señala la Ley para aspirar al podio presidencial, si así lo desea. El hecho de que haya sido un estudioso del marxismo no le excluye. Quizás convenga recordar que: "Nuestros juicios y categorías morales, nuestra idea del porvenir, nuestras opiniones sobre el presente o sobre la justicia, la paz o la guerra, todo, sin excluir mis negaciones del marxismo, están impregnados de marxismo". Así decía el Novel de Literatura Octavio Paz, quien no guardaba simpatías por el socialismo real. De igual manera, tampoco queda excluido por haber estudiado en Chile, cuando el criminal que hoy está en la picota y es repudiado por el mundo entero por sus "proezas", dio el golpe de Estado contra el gobierno constitucional de Salvador Allende. Tampoco creo que haya sido una violación a las sagradas leyes electorales el hecho que haya sido asesor del ministro Henry Ruíz en el régimen sandinista. Pienso que al estar los dos al frente de tan importante institución la colaboración debiera estar por encima de las posiciones políticas e idiológicas que puedan tener. Son más las cosas que los unen que las que los distancian, sobre todo la gran capacidad de tolerancia que ambos poseen.
No es secreto que la Caja tiene problemas actuariales estratégicos que requieren serenidad, ecuanimidad y profesionalismo para ser atendidos. Ambas figuras han dado muestras sobradas que esos atributos le sobran y lo han mostrado en situaciones más difíciles. Y si el profesor Jované hace una buena labor que le permita ganar simpatías en ciertos estratos sociales que desean verlo con la banda presidencial (situación que honestamente pienso no le ha pasado por la mente), estará en su legítimo derecho aceptar o no la distinción. Igual derecho tiene el ingeniero Lombana. Es preferible tener líderes honestos dirigiendo la nación que gobernantes incapaces.

101 años de Panamá América

 
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