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Jované y los obreros


Nadie ha olvidado el fervor con que la dirigencia obrera recibió el nombramiento de Juan Jované como director general de la Caja de Seguro Social (CSS). Hoy, nadie se sorprende de la defensa lanzada a favor de Jované por parte de ese mismo sector ante lo que consideran una componenda para lograr su remoción o salida de la institución. Por la trayectoria de corte socialista de este economista y catedrático, los obreros veían (y ven) en su persona a alguien que lleva a la Caja a nuevos niveles de compromiso para cumplir con la función social de dicha entidad. En esencia, ellos esperan mejores servicios para la población asegurada. Además, cuentan con que Jované defenderá los intereses de la clase asegurada ante lo que consideran son ataques de terceros para "acabar" con la institución de salud y seguridad.
Al margen de lo que Jované pudiera estar haciendo a lo interno de la institución para mejorar sus servicios, por considerar que estas iniciativas requerirán algo de tiempo para sentir sus resultados a nivel de los asegurados, sí ha cumplido con las expectativas del sector obrero.
En cuanto a la carta de intención remitida por el gobierno al Fondo Monetario Internacional, en la cual se comprometía a nombrar una comisión para que estudiara medidas concretas dirigidas a dar respuesta al desbalance que se proyecta entre los ingresos y egresos de varios de los fondos de la CSS, Jované lanzó críticas que reflejaban el mismo nivel de desconocimiento sobre el contenido de dicha nota que gran parte de la población (a pesar que este diario la publicó íntegra) y que obedece a una posición parcializada por razones ideológicas.
Cuando se discutía el aumento al salario mínimo, Jované se pronunció en favor a los intereses de los trabajadores. Se podría decir que ese pronunciamiento es, de hecho, consistente con los mejores intereses de la institución que él dirige ya que mayores salarios le producirán mayores ingresos. Pero, ese tema es político-económico y, en nuestra opinión, escapa del ámbito de sus funciones.
Otra iniciativa de Jované que ha satisfecho a la dirigencia obrera es la que guarda relación con la penalización de la retención indebida de las cuotas de los trabajadores. Aunque tenemos reservas conceptuales con la efectividad de esa norma en evitar la injusticia de privar a un trabajador de los servicios de la CSS porque un empleador no paga las cuotas a tiempo, la campaña de concienciación promovida por la CSS sobre esta medida promueve la confrontación entre obreros y patronos, lo cual en nada beneficia a la tranquilidad nacional. Dicho lo anterior, estamos de acuerdo con los obreros en que Jované se merece la oportunidad de trabajar en beneficio de la institución. Hay que permitirle que la conozca y diseñe mecanismos, no sólo para mejorar sus servicios sino para garantizar su permanencia para beneficio de las generaciones que hoy cotizan y mañana esperan una jubilación.


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