Jóvenes: ¿Invisibles o protagónicos?
Definitivamente no es posible consolidar la democracia y plantearse el desarrollo humano de espaldas a los/las jóvenes de este país, y el II Informe entre otras muchas otras cosas señala:
Panamá se encuentra en una dinámica poblacional muy fuerte, en una etapa de plena transición. Esta transición augura cambios demográficos trascendentales, entre los más importantes están los cambios en las necesidades sociales y en los patrones de morbilidad (tipos de enfermedades) y mortalidad (causas de defunción), por lo que es necesario adoptar una actitud más proactiva para anticiparse a las necesidades de la población y particularmente a las de los grupos jóvenes en expansión que serán la gran masa adulta del próximo cuarto de siglo.
Existen desigualdades regionales que están ocasionando movimientos migratorios. La dinámica rural no ofrece una alternativa rápida de reemplazo generacional, lo cual se suma al atractivo de la vida en el área urbana para producir una concentración de los sectores jóvenes panameños en las zonas urbanas.
Existe inequidad entre los diversos grupos de edades. El desarrollo presenta una tendencia desigual entre las edades, lo cual se asocia a las distintas capacidades de organización de los grupos sociales para intervenir en los procesos de toma de decisión que afectan su desarrollo.
La juventud es heterogénea y no existe igualdad de oportunidades para todos los jóvenes. Ello genera una gran contradicción entre las potencialidades que tienen para aportar al desarrollo y las oportunidades reales que la sociedad les brinda para desarrollarlas.
El incremento rápido de la demanda educativa mínima y las debilidades en la oferta institucional y comunitaria (redes de soporte social) se transforman en factores estructurales de inequidad.
Se producen cambios constantes en la composición familiar. Su desarticulación tiene profundas consecuencias en el apoyo que puedan recibir los jóvenes en su desarrollo.
Existe un contexto de mayor informalidad y flexibilidad en el empleo. Este fenómeno se está traduciendo en una menor cobertura de la seguridad social, que afecta más a los jóvenes por el efecto combinado de las deficiencias formativas y la dinámica del mercado laboral.
Hay importantes diferencias demográficas por edad y estrato socioeconómico con relación a los índices de fecundidad, morbilidad (VIH-SIDA) y mortalidad. Esto nos advierte sobre la importancia de enfatizar los mecanismos de prevención y la adopción de estilos de vida saludables.
Los indicadores relativos a la justicia evidencian que hay un aumento en los casos de delincuencia y violencia entre jóvenes, lo que ha tenido un impacto negativo sobre la opinión pública; no obstante, este incremento se origina en su expansión demográfica. Aun así, del total de casos jóvenes involucrados en problemas con la justicia, representa sólo el 2% de la juventud. Además, de la totalidad de casos de delitos graves, únicamente un 3.1% puede atribuirse a las y los jóvenes.
Pienso que la juventud de hoy construye culturas juveniles, son espacios para recrear nuevas maneras de hacerse presente en los temas que les importan y le son significativos. Estas formas de expresión, reñidas con las tradicionales, están dotadas de fuerte discurso ético y actitudes de resistencia. Viven otros sueños, otras utopías y mantienen una brecha generacional enorme con quienes dirigen ahora la política.
"Reiterados estudios nos dicen que los jóvenes no tienen interés en la política y que se aburren con esa temática. Esto no significa que quieran una dictadura ni que rechazan el juego democrático. Ocurre que quieren una democracia más cercana a su vida y a sus necesidades. Quieren una comunicación que sea compatible con sus propios códigos y sus problemas. Es poco probable que con el tiempo se "eduquen" y actúen como quisieran los teóricos de la política. La única forma de lograr que se integren al quehacer político es escucharlos y aprender de ellos nuevas visiones que enriquezcan a la política como la entendieron las viejas generaciones." (Jaime Duran, 2001). Estas culturas juveniles no son neutras ni asépticas, pues están permeadas de la vigencia de las culturas híbridas, ligada a los medios de comunicación y la tecnología de la información que crea lenguajes comunes, pero también enajenaciones.
(raulleisr@hotmail.com)