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Juan Carlos Varela, el dirigente


Hasta ahora se le conocía como exitoso empresario. Trabajador infatigable, agresivo e innovador, pero, sobre todo, organizado. No lo dice, pero logró incorporar al competitivo mundo de los negocios las estrategias de guerra de Napoleón, audacia, movimientos imprevistos, marchas forzadas, decisiones rápidas y un agudo sentido de la oportunidad para aprovechar la debilidad del adversario más fuerte, y concentrar todas sus fuerzas, escasas a veces, en ese punto, para doblegarlo.
En política, sin embargo, siempre estuvo a la sombra de algunas prominentes figuras de su Partido Panameñista, manejando campañas, creando alianzas u organizando complicadas logísticas. Pero se hartó de figuras que no llenaron sus expectativas ni coincidían con su visión política. Por eso, decidió pelear su propia batalla, y conquistó la presidencia de su colectivo, trasplantando a la política la misma estrategia que tantos frutos le ha hecho ganar en los negocios.
Sorprendió a todos cuando, apartándose de sus orígenes empresariales, se manifestó contra el referéndum sobre la ampliación del Canal. Pocos pudieron, con razón, entenderlo; era como un "no con sabor a sí". Dice que aunque votará que no, está a favor de la ampliación; pero no en la forma que lo propone el gobierno de Martín Torrijos y la Autoridad del Canal. Pidió que se postergara la consulta para discutir y acordar algunos puntos, especialmente, la vinculación del proyecto a una estrategia de desarrollo nacional. Alega que ningún empresario invertiría tanto dinero con un proyecto en etapa meramente conceptual. Algunos analistas consideran que en lugar de dirigir, se ha dejado llevar por lo que le dictan sus bases.
Pero mientras otros esperan que su recién inaugurado liderazgo naufrague bajo un "tsunami" de votos a favor del "sí", repite una y otra vez que su proyecto es a favor de los pobres. "Tenemos salarios muy bajos", suele decir a sus colegas empresarios. "Si no hacemos que los pobres reciban parte de la riqueza que ganamos los más afortunados, comprometeremos la seguridad del país en manos de la delincuencia y generaremos nuestro propio Chávez". Y agrega palabras más o menos: "Debieran agradecer, en vez de criticar, que uno de los suyos se interese por quienes menos tienen, y en lugar que lo hagan otros, con intereses torcidos".
Sólo el tiempo dirá si sobrevivirá a las corrientes de distinto signo que lo enfrentan. Lo que sí parece anticiparse es que encontrarán en Juan Carlos Varela un hueso duro de roer.

101 años de Panamá América

 
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