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Juan Pablo II


Guardo una admiración sin reservas por Juan Pablo II, quien siendo un Cardenal polaco, fue elegido en 1978 como sucesor de San Pedro, rompiendo con la tradición de más de 400 años de elegir Papas de origen italiano. Casi inmediatamente después del inicio de su Pontificado, a fines de la década de setenta, me impresionó el vigor físico e intelectual que mostró en sus visitas a la América Latina. En 1980 leí con fascinación su discurso ante la UNESCO. En 1981 no me escapé del sobresalto causado por las noticias sobre el atentado de que fue objeto. En 1983, durante su visita a Panamá, lo escuché señalar en su discurso central que la desintegración familiar es el problema más lacerante de la sociedad panameña. En 1985, gracias a los buenos oficios de mi entrañable amigo Monseñor José Sebastián Laboa, me concedió una audiencia en la Santa Sede que fue una experiencia memorable. En 1995 tuve el privilegio de saludarlo y de escucharlo personalmente en las Naciones Unidas en Nueva York. Cuando pasó al lado de los escaños de nuestra delegación, se detuvo sonriente por un instante; me dijo: "Panama", y siguió hacia el Podium. En 1998 aprecié su respeto por la historicidad de la sociedad cubana y su fe en la trascendencia del ser humano durante su visita a Cuba. Me sobrecogió profundamente el "mea culpa" valerosa y públicamente proclamado por Juan Pablo II en relación a los errores históricos cometidos por la Iglesia.
Hace unas semanas lo seguí a través de la televisión en sus visitas a Canadá, Guatemala y México, y más recientemente a su país natal, Polonia. Tanto en América Latina como en el África, el Papa siempre ha señalado la riqueza espiritual del Tercer Mundo y cada vez que lo hace no entra a distinguir entre creyentes y ateos. Una de las características de Juan Pablo II, es su capacidad para ver en todos los hombres y en todas las mujeres, una dignidad intrínseca y en cada ser humano una identidad de valor único.
Durante su reciente encuentro con los jóvenes en Canadá, volvió a impresionar al mundo con su capacidad de convocarlos y con la calidad de su relación con ellos. Los discursos que Juan Pablo II dirige a los jóvenes están lejos de los contenidos que en general son de su interés y que los hace vibrar. En sus encuentros con la juventud, Juan Pablo II invita a los jóvenes a tener valor y esperanza. Pero también los invita a luchar y a triunfar sobre las tentaciones del consumismo y del materialismo. Les aconseja ser austeros, les predica las ventajas de la abstención y del sacrificio. Les advierte la inevitabilidad del dolor y del sufrimiento. Esos jóvenes, que en su mayoría darían las espaldas o harían oídos sordos si estas ideas o consejos vinieran de otras personas mayores, escuchan a Juan Pablo II con devoción, lo aclaman con entusiasmo y le expresan en múltiples formas su cariño. Se ha dicho - y el Papa Wojtyla así lo demuestra - que nada es tan influyente ni determinante en la vida del niño y del adolescente como el poder moral de un ejemplo silencioso.
Los jóvenes parecen reconocer un liderazgo espiritual en ese hombre vestido de blanco, tembloroso, de andar lento, de apacibles ademanes, y ese reconocimiento se produce en cada encuentro. Tal fenómeno da pie para que uno se aventure a decir que lo que ocurre entre el Papa y los jóvenes, si no es un milagro, es algo extraordinario, excepcional, ejemplar, paradigmático. En el mismo sentido sorprende la relación que se establece entre Juan Pablo II y los adultos, sean éstos o no miembros de la Iglesia Católica, Apostólica y Romana. Es asombrosa la capacidad que tiene Juan Pablo II de exhibir sus achaques corporales, sus limitaciones físicas, sin provocar el desagrado sino la adhesión y el afecto de quienes lo ven desplazarse en el ejercicio de su santo ministerio. Supongo que no hay unanimidad -incluso entre los católicos- acerca de la interpretación más adecuada. Pero estoy seguro de que en medio de la desazón que a veces causa verlo cumplir valientemente, sin rendirse al cansancio, su peregrinaje con tantas dificultades físicas, todo el mundo se interroga: ¿Por qué lo hace? ¿Qué quiere decir? ¿Qué lo impulsa? ¿Qué lo sostiene? Por supuesto, cada uno buscará y eventualmente encontrará en su propia cultura y en sus propias creencias, o en su propia intuición, las respuestas a estas cuestiones.
En Panamá, incluso los panameños y las panameñas no creyentes, han recibido por intermedio de la cultura una parte de la herencia cristiana. Es precisamente esa moral la que nos ayudó a percibir en 1983 que en la mención que hizo de la desintegración familiar como un problema, como un mal estructural de la sociedad panameña, Juan Pablo II no estaba hurgando una herida sino intentando que ante un diagnóstico tan acertado como compasivo, los panameños buscáramos remedios adecuados.
En los años que precedieron al 31 de diciembre de 1999, fecha pactada para la entrega del Canal y la Zona por Estados Unidos a Panamá, prevalecía la preocupación de que el gobierno norteamericano pudiera, por diversos motivos, dejar de cumplir con lo pactado en los Tratados Torrijos-Carter. La política seguida por los gobiernos que se sucedieron a partir de 1977, estuvo dirigida a mantener el mayor grado de armonía en las relaciones con Estados Unidos y a la vez cultivar el apoyo de la opinión pública mundial, que hiciera más expedito el proceso de transición referente a la transferencia del control norteamericano al control panameño del Canal y de las Áreas revertidas.
222 ...la nación panameña tiene contraída una deuda de gratitud con Juan Pablo II por el decidido apoyo que éste le ha prestado a las reivindicaciones panameñas.
La Iglesia jugó un papel trascendental, proyectándose como un baluarte moral y espiritual de las reivindicaciones logradas por Panamá. En este ámbito, la nación panameña tiene contraída una deuda de gratitud con Juan Pablo II por el decidido apoyo que éste le ha prestado a las reivindicaciones panameñas. No podemos olvidar que el Sumo Pontífice en 1998, un año antes del 31 de diciembre de 1999, de la fecha fijada para la transferencia a Panamá del Canal y de las áreas revertidas, fortaleció decisivamente nuestra posición al declarar, con resonancia mundial, que el destino parece haberle asignado a Panamá el ser "puente de comunicación y lugar de encuentro". Fue muy categórico el Santo Padre al afirmar que "Panamá, especialmente tras la construcción del Canal Interoceánico que lleva su nombre, se prepara para dar el paso decisivo en la vocación que el destino parece haberle asignado..." Refiriéndose a los Tratados Torrijos-Carter, el Papa, con su reconocido altruismo, nos aconsejó a los panameños y a las panameñas la importancia de que "las nuevas oportunidades sean aprovechadas para incrementar la solidaridad especialmente con las personas y los grupos menos favorecidos". Esta declaración coincide y se concilia con su prédica sostenida de que "es necesario construir juntos una cultura global de la solidaridad que devuelva a los jóvenes la esperanza en el futuro".
Juan Pablo II se ha consagrado en el marco de su universo religioso como el predicador de la paz, el predicador dela doctrina de la paz. De una paz que prevalezca tanto en la estructura de poder de las naciones como en la mente y en el espíritu de los ciudadanos, de los hombres y mujeres de buena voluntad.
En esta línea de pensamiento de "sana cooperatio" entre la Iglesia y el Estado, nos maravilla su preocupación universal cuando suele rezar por las Iglesias de Oriente y Occidente. Sus palabras admonitivas cobran una dimensión mayor en tiempos de amenazas hostiles, al apelar a los responsables de las naciones "para que no se dejen dominar por el odio y por el espíritu de retorsión, para que hagan todo lo posible por evitar que las armas de destrucción siembren nuevo odio y nueva muerte y para que se esfuercen por iluminar la oscuridad de las vicisitudes humanas con obras de paz. Sólo de la verdad y de la justicia pueden nacer la libertad y la paz".
Una mordedura de serpiente de coral puede afectar a un individuo en 20 minutos y, en una hora, matarlo. Mientras que el veneno de una bothrops altera la coagulación de la sangre en 30 minutos a dos horas, lo que puede dar oportunidad a suministrar el suero.
No obstante, los pacientes mordidos por una bothrops y que ya han pasado varias horas después, las toxinas del propio veneno producen daño en los riñones, en la misma extremidad afectada, el estómago y los músculos, dejando una secuela posterior.
La mayoría del suero que se adquiere en Panamá proviene del Instituto Clodomiro Picado de Costa Rica, institución reconocida por la Organización Panamericana de la Salud en esta materia. Según el director Nacional de Provisión de Servicios de Salud, la razón por la que se adquiere en dicho centro es porque en Costa Rica se tienen las mismas clases de culebras que en Panamá y porque cuenta con la avanzada tecnología para preparar los antídotos antiofídicos.
En vista de que las mordeduras más frecuentes en el país son de serpientes bothrops y la equis, y en menor cantidad las de coral, se adquieren dos tipos de suero, el polivalente (para el bothrops y la equis) y una pequeña cantidad de anticoral.
Dijo que el suero que se compra debe pasar por un estudio del Instituto de Análisis de la Universidad de Panamá que dura unos dos meses y que se realiza para comprobar su calidad. No obstante, destacó que debido a la necesidad el medicamento se libera para ser utilizado.
Ulloa destacó que la programación de distribución que se ha tenido a la fecha es suficiente para los casos que se presentan en las diferentes regiones de salud del país. Aunque destacó que un momento dado cuando les hace falta, ya sea al Ministerio de Salud o a la Caja de Seguro Social, se apoyan mutuamente, prestándose suero.
Se trató de conseguir la distribución del suero que realiza la Caja de Seguro Social, pero se nos informó que los funcionarios que podían dar esos datos estaban en seminarios.
Tanto Ulloa como el director Regional de Salud de Coclé, Aurelio Rangel, coincidieron en afirmar que los sueros no pueden ser llevados a todas las áreas que los campesinos quieren, porque en ellas debe haber personal especializado para poder suministrar el suero adecuadamente, debido a que puede causar reacciones adversas.
Y es que el suministrar el suero puede ser muy peligroso. Su mal manejo puede ocasionar un "shock" anafiláctico, las vías respiratorias se cierran y finalmente la persona muere no por la mordedura de la serpiente sino por el suero que le fue administrado. Es por esta razón que los sueros son destinados a los hospitales y centros de salud grandes, señalaron.
(*) Isabel Castro, Marcelino Rosario, Juan Madrid, Elena Valdéz y Yariela González
"Que en cuanto al consorcio Constructora Urbana S.A./ Armentrout- Roebuck Matheny Consulting Group P.C./ Hidrosan Limitada, la Comisión Evauadora considera que no se subsanaron los documentos presentados en cuanto a la experiencia del consorcio en el punto 1.2 de la addenda no.11 debido a que el documento que justifica la experiencia de la construcción de la Planta de Decatur aparece tachado y alterado en el original y copias, situación que se muestra en la traducción posterior a la alteración, hecho éste que se confirma con la nota de Constructora Urbana S.A. recibida por el IDAAN el 10 de septiembre de 2002, por medio de la cual se pretende subsanar extemporáneamente dicha situación".
" Que en cuanto a la empresa Técnicas Reunidas S.A. señala la Comisión Evaluadora que la carta de intención de financiamiento entregada por Banistmo está condicionada a la entrega de una garantía soberana de la República de Panamá. La comisión resalta el hecho de que el documento de base no contempla en ningún momento el aval del Estado Panameño".
Concluye la resolución de la junta directiva que, de acuerdo al informe de la Comisión Evaluadora, " las propuestas presentadas por los oferentes revelan diversos grados de incumplimiento sustanciales que impiden a la entidad pública una escogencia objetiva y justa".

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