Jugando a la política
Por una cuestión de principios (como cualquier persona normal), estoy en contra del terrorismo venga de donde venga. Además, el destino me ha llevado a vivir en un país aquejado por este flagelo, lo que me ha hecho entender con mayor claridad lo nefasto que resulta. Pero, si alguna vez en la historia de la humanidad hubo un atentado terrorista del que todo el mundo buscara beneficiarse fue el que se intentó perpetrar contra Fidel Castro por Luis Posadas Carriles durante la cumbre latinoamericana de 2001 en Panamá.
Desde el principio, la situación fue aprovechada por Castro para hacer su promoción de víctima del imperialismo.
Parece que ahora está de moda entre los dictadores hacerse las víctimas -hace unos meses escuché a Pinochet diciendo que sus antiguos opositores eran quienes tendrían que pedirle disculpas-. Pero además de poner una estrella más en la larga lista de intentos de asesinato que ha sufrido Fidel, lo que es para él y sus seguidores una especie de grado, también los cuerpos de seguridad del Estado panameño actuaron con una gran celeridad atrapando a los terroristas, por lo que se apuntaron un poroto.
Claro está que la historia no termina en este momento; ya que, sea por incitación de Cuba o de motu propio, la presidenta Moscoso, imitando al ex presidente Pérez Balladares, se saca un indulto de última hora que libera a los magnicidas (quienes en el ínterin fueron juzgados y condenados), lo que abre un abanico impresionante de consecuencias políticas en las que "casi" todo el mundo saca tajada.
El gobierno cubano (Fidel Castro) se siente ofendido y rompe relaciones con Panamá, lo que a la luz de las izquierdas lo fortalece en una posición de dignidad; aunque sabe perfectamente que un gobierno más afín toma posesión en el Istmo esta semana, significando ello que las relaciones se retomarán en cuestión de días sin grandes consecuencias.
El gobierno saliente de Panamá (Mireya Moscoso) hace su último acto de fuerza, queda bien con Estados Unidos y probablemente, la presidenta esté ayudando a alguien que en sus años de exilio le sirvió a ella o a su familia.
El gobierno entrante de Panamá (Martín Torrijos) muestra su indignación, pero con la boca pequeña, porque el favor que le han hecho es enorme. De haber llegado al poder con Posada Carriles en la cárcel se hubiera encontrado entre dos aguas sus "correligionarios de la izquierda latinoamericana". Por una lado, presionando para que enviara a los terroristas a Cuba y por el otro, algunos sectores económicos conservadores interesados en mantener buenas relaciones con EU y el exilio cubano; y la opinión pública internacional que vería con muy malos ojos que se enviara a estas personas a Cuba donde más que probablemente cumplirían pena de muerte.
Además, a consecuencia de esto, la normalización de relaciones con Cuba será uno de los primeros logros que nos venderá el nuevo gobierno. Incluso para lucirse, Torrijos puede tener la tentación de revocar el indulto, lo que no tendría consecuencias materiales, ya que los indultados hace rato que están "quietos en home".
Es tan atractivo el pastel que hasta Chávez y Kirshner se han montado al carrito, total no pierden nada, demuestran su solidaridad con su amigo caribeño, sin grandes consecuencias, pues en un par de semanas también normalizarán relaciones con la nueva administración. Pero a todo esto, ¿quiénes pierden en este negocio? Primero, el movimiento estudiantil universitario que una vez más hace gala de su extraño orden de prioridades y de una ausencia total de propuestas. Mas, ¿qué es una raya más para el tigre? Además no me extrañaría que más de un dirigente haya recibido algún aguinaldo por estos días. Segundo perjudicado: la imagen del país, ya bastante lastrada como santuario de dictadores y facinerosos; pero total, ¿a quién le importa Panamá?
*Embajada de Panamá en España.
Desde el principio, la situación fue aprovechada por Castro para hacer su promoción de víctima del imperialismo.
Parece que ahora está de moda entre los dictadores hacerse las víctimas -hace unos meses escuché a Pinochet diciendo que sus antiguos opositores eran quienes tendrían que pedirle disculpas-. Pero además de poner una estrella más en la larga lista de intentos de asesinato que ha sufrido Fidel, lo que es para él y sus seguidores una especie de grado, también los cuerpos de seguridad del Estado panameño actuaron con una gran celeridad atrapando a los terroristas, por lo que se apuntaron un poroto.
Claro está que la historia no termina en este momento; ya que, sea por incitación de Cuba o de motu propio, la presidenta Moscoso, imitando al ex presidente Pérez Balladares, se saca un indulto de última hora que libera a los magnicidas (quienes en el ínterin fueron juzgados y condenados), lo que abre un abanico impresionante de consecuencias políticas en las que "casi" todo el mundo saca tajada.
El gobierno cubano (Fidel Castro) se siente ofendido y rompe relaciones con Panamá, lo que a la luz de las izquierdas lo fortalece en una posición de dignidad; aunque sabe perfectamente que un gobierno más afín toma posesión en el Istmo esta semana, significando ello que las relaciones se retomarán en cuestión de días sin grandes consecuencias.
El gobierno saliente de Panamá (Mireya Moscoso) hace su último acto de fuerza, queda bien con Estados Unidos y probablemente, la presidenta esté ayudando a alguien que en sus años de exilio le sirvió a ella o a su familia.
El gobierno entrante de Panamá (Martín Torrijos) muestra su indignación, pero con la boca pequeña, porque el favor que le han hecho es enorme. De haber llegado al poder con Posada Carriles en la cárcel se hubiera encontrado entre dos aguas sus "correligionarios de la izquierda latinoamericana". Por una lado, presionando para que enviara a los terroristas a Cuba y por el otro, algunos sectores económicos conservadores interesados en mantener buenas relaciones con EU y el exilio cubano; y la opinión pública internacional que vería con muy malos ojos que se enviara a estas personas a Cuba donde más que probablemente cumplirían pena de muerte.
Además, a consecuencia de esto, la normalización de relaciones con Cuba será uno de los primeros logros que nos venderá el nuevo gobierno. Incluso para lucirse, Torrijos puede tener la tentación de revocar el indulto, lo que no tendría consecuencias materiales, ya que los indultados hace rato que están "quietos en home".
Es tan atractivo el pastel que hasta Chávez y Kirshner se han montado al carrito, total no pierden nada, demuestran su solidaridad con su amigo caribeño, sin grandes consecuencias, pues en un par de semanas también normalizarán relaciones con la nueva administración. Pero a todo esto, ¿quiénes pierden en este negocio? Primero, el movimiento estudiantil universitario que una vez más hace gala de su extraño orden de prioridades y de una ausencia total de propuestas. Mas, ¿qué es una raya más para el tigre? Además no me extrañaría que más de un dirigente haya recibido algún aguinaldo por estos días. Segundo perjudicado: la imagen del país, ya bastante lastrada como santuario de dictadores y facinerosos; pero total, ¿a quién le importa Panamá?
*Embajada de Panamá en España.