Jugarse el futuro con la educación
SEGÚN EL INFORME de seguimiento de la Educación para Todos que UNESCO presentó, Bolivia ocupa el puesto 65 de un total de 125. La Educación para Todos fue un acuerdo tomado por varios países, quienes se comprometieron lograr al 2015: atención y educación de la primera infancia, universalización de la enseñanza primaria, aprendizaje a jóvenes y adultos, reducción a la mitad del analfabetismo, igualdad entre los sexos en la educación y mejora en la calidad.
La tasa de escolarización en enseñanza preescolar aumentó en el período comprendido entre 1999 y 2004. Lo mismo sucedió con la educación primaria y superior, pero en el caso de la enseñanza secundaria los índices permanecieron inalterables. Se realizó una evaluación nacional para medir el nivel de aprendizaje de lenguaje y matemáticas entre 1996 y 2000. Esas evaluaciones deben ser permanentes y sus conclusiones servir para tomar decisiones a largo plazo.
El gasto público destinado a la educación es menor al 10%. Inversión que debe servir no sólo para pago de sueldos a profesores y directivos de escuelas, sino para capacitaciones, implementación de bibliotecas, material didáctico y otros. Llama la atención cuando el informe refleja una disminución en el porcentaje de maestros de primaria formados en condiciones adecuadas (de 79% a 74%).
La tasa de alfabetización subió del 89% al 92% en los últimos 17 años, pero se espera que para el 2015 esta cifra alcance el 94%. ¿Por qué no superar los obstáculos que impiden alcanzar el 100% en menor tiempo? Cuidado con pensar que al poder leer, escribir y usar las operaciones aritméticas básicas hemos logrado la meta. Lo que importa es que se comprenda lo leído, se escriba con propiedad y se razone de forma lógica para usar esos conocimientos en la propia vida.
Se redujo el nivel de mortalidad infantil, lo cuál exige no descuidar la nutrición de la primera infancia, pues permite que el niño reúna las condiciones suficientes para ser educable, junto a un ambiente familiar adecuado. No olvidemos que los primeros años de vida son fundamentales para predecir el mañana.
Según el PNUD (2005), el 17.6% de la población panameña vive con menos de dos dólares diarios. Situación que influye negativamente en la educación porque la erradicación de la pobreza debe ir de la mano con una mejora en la calidad educativa. Las condiciones nutricionales, psicológicas, afectivas y familiares son de vital importancia en los años previos a la etapa escolar.
Debe superarse la baja proporción de la escolarización en la enseñanza preescolar privada (menos del 32%), para que estas entidades inviertan y contribuyan a mejorar la calidad educativa nacional. La educación privada tiene mejores resultados que la pública, hay que aprovechar de su experiencia.
Estos datos reflejan el devenir de las generaciones que hoy se forman en las escuelas. La sociedad panameña debe llevar a la agenda pública una reforma integral de la educación, que no se limite a debates superfluos o a una fiebre mediática pasajera. Nos jugamos el futuro cuando decidimos cómo educar a nuestros niños. Somos responsables de la educación. Mejorarla depende de ti.
La tasa de escolarización en enseñanza preescolar aumentó en el período comprendido entre 1999 y 2004. Lo mismo sucedió con la educación primaria y superior, pero en el caso de la enseñanza secundaria los índices permanecieron inalterables. Se realizó una evaluación nacional para medir el nivel de aprendizaje de lenguaje y matemáticas entre 1996 y 2000. Esas evaluaciones deben ser permanentes y sus conclusiones servir para tomar decisiones a largo plazo.
El gasto público destinado a la educación es menor al 10%. Inversión que debe servir no sólo para pago de sueldos a profesores y directivos de escuelas, sino para capacitaciones, implementación de bibliotecas, material didáctico y otros. Llama la atención cuando el informe refleja una disminución en el porcentaje de maestros de primaria formados en condiciones adecuadas (de 79% a 74%).
La tasa de alfabetización subió del 89% al 92% en los últimos 17 años, pero se espera que para el 2015 esta cifra alcance el 94%. ¿Por qué no superar los obstáculos que impiden alcanzar el 100% en menor tiempo? Cuidado con pensar que al poder leer, escribir y usar las operaciones aritméticas básicas hemos logrado la meta. Lo que importa es que se comprenda lo leído, se escriba con propiedad y se razone de forma lógica para usar esos conocimientos en la propia vida.
Se redujo el nivel de mortalidad infantil, lo cuál exige no descuidar la nutrición de la primera infancia, pues permite que el niño reúna las condiciones suficientes para ser educable, junto a un ambiente familiar adecuado. No olvidemos que los primeros años de vida son fundamentales para predecir el mañana.
Según el PNUD (2005), el 17.6% de la población panameña vive con menos de dos dólares diarios. Situación que influye negativamente en la educación porque la erradicación de la pobreza debe ir de la mano con una mejora en la calidad educativa. Las condiciones nutricionales, psicológicas, afectivas y familiares son de vital importancia en los años previos a la etapa escolar.
Debe superarse la baja proporción de la escolarización en la enseñanza preescolar privada (menos del 32%), para que estas entidades inviertan y contribuyan a mejorar la calidad educativa nacional. La educación privada tiene mejores resultados que la pública, hay que aprovechar de su experiencia.
Estos datos reflejan el devenir de las generaciones que hoy se forman en las escuelas. La sociedad panameña debe llevar a la agenda pública una reforma integral de la educación, que no se limite a debates superfluos o a una fiebre mediática pasajera. Nos jugamos el futuro cuando decidimos cómo educar a nuestros niños. Somos responsables de la educación. Mejorarla depende de ti.