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Juliao debe medir sus palabras


El ministro Víctor Juliao, otrora una persona cabal, sensata, seria y equilibrada, por lo visto ha olvidado que los pronunciamientos de los gobernantes tienen proyecciones y consecuencias mucho mayores que las de los ciudadanos particulares. Su declaración de que la economía nacional puede colapsar en dos años, fue descabellada, escandalosa y por lo demás falsa, a menos que su propia gestión ocasione el cumplimiento de su propio vaticinio.
Hace unos días, en vísperas de carnavales, el Ministro de Economía y Finanzas, el funcionario público de mayor jerarquía en materia económica, hizo declaraciones públicas en las cuales anticipó el colapso de la economía nacional, si no se le permite al gobierno de turno el uso del Fondo Fiduciario para el Desarrollo, y poder llevar adelante su programa económico, el cual gira principalmente en torno a la recompra de parte de la deuda externa del país con los dineros de dicho fondo. Si su propósito fue intimidar a los legisladores respecto del tratamiento que, en su opinión, debe darse al Fondo Fiduciario, entonces estamos ante un comportamiento demagógico, peligrosamente irresponsable, y ofensivo a la inteligencia de éstos.
Si en Panamá hubiese una Bolsa de Valores de mayor movimiento, con esas declaraciones hubiese colapsado al instante. Si no se ha dado una corrida sobre los bancos, producto de las desafortunadas palabras de Juliao, es seguramente porque su credibilidad se ha agotado. En economías más sofisticadas con funcionarios más consecuentes, tanto los mercados de valores como los depósitos bancarios reaccionan a toda declaración de funcionarios de alta jerarquía que se atrevan a calificar el comportamiento de la economía o predecir el futuro.
Su presagio es absurdo porque el país y el gobierno todavía tienen capacidad para continuar pagando capital e intereses en su deuda. Estaremos apretados financieramente (quizá muy apretados, indicarían algunos), pero se podría continuar pagando la deuda. Y si la crisis anticipada por Juliao llegara, en ese momento se podría utilizar el Fondo Fiduciario para atenuar sus efectos.
No es la primera vez que se desprende de tamañas perlas. Hace unas semanas, en respuesta a severas críticas constructivas por parte del excandidato presidencial Alberto Vallarino, sostuvo que Panamá no puede seguir endeudándose porque "vamos a sufrir un colapso económico, como está sucediendo en otros países".
En esta ocasión, sin embargo, el exabrupto no se puede dejar pasar. La presidenta debe considerar seriamente la prudencia de mantenerlo en el cargo, no vaya a ser que la próxima vez, lo tomen en serio y se produzca un daño irreversible. Como mínimo, la señora presidenta debe contradecir expresamente lo declarado por Juliao y hacerle un llamado de atención para que asuma su cargo con la responsabilidad y mesura que amerita.


101 años de Panamá América

 
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