Juntas Educativas Regionales
El máximo dirigente de la Asociación de Educadores de Herrera anunció a un medio de comunicación sobre el plazo que se ha fijado a la señora Ministra de Educación para la instalación de las Juntas Educativas Regionales en cada una de las provincias del país. Esta posición de los dirigentes magisteriales en las provincias centrales no coincide con la ya señalada por los líderes de algunos gremios nacionales, quienes plantean la centralización del proceso de nombramientos y traslados y/o, por lo menos, no instalar Juntas Educativas Regionales en todo el país. Tengo el privilegio de haber participado durante la administración del Dr. Ernesto Pérez Balladares, y actuando como Ministro de Educación el Dr. Pablo Thalassinos, como profesional docente en el proceso de transformación de nuestra educación desde la aprobación de la Ley 34 para reformar la Ley Orgánica de Educación, la confección de la Estrategia Decenal de Modernización de la Educación y la preparación de la Ley 28 para descentralizar el sistema educativo. Esto me permite señalar, en primer lugar, que la Ley 28 inauguraba la participación de la comunidad educativa y con esto se hacía el intento de colocar la gestión educativa más cerca de los usuarios del sistema y se rompía el aislamiento existente entre la escuela y la comunidad. Se trataba de que la comunidad participará más en la gestión y control de la educación para mejorar su eficiencia. La escuela, a través de la Juntas Educativas Regionales, estaría más inserta en el medio, pasando por una fiscalización inmediata y próxima de sus usuarios, tendría que ajustarse permanentemente a los reclamos y necesidades locales y hacerla, por consecuencia, más auténtica, eficiente y democrática. Esta concepción no fue debidamente entendida por quienes integraron estos organismos en su inicio, deformando totalmente la visión con la que fueron creadas.
Las Juntas Educativas Regionales no son organismos para resolver única y exclusivamente el problema de los nombramientos y traslados para docentes; son estrategias por las que se desarrollará el proceso de descentralización y que por medio de éste, se deberán alcanzar los objetivos siguientes: mejorar la eficiencia y modernizar la administración del sistema educativo panameño, mejorar la gestión administrativa propiamente, mediante la incorporación de más actores sociales en los procesos decisionales; aumentar la efectividad del sistema adaptando el currículo a las necesidades y culturas locales.
Cuando la actual Ministra de Educación orquestó una campaña de desprestigio contra las Juntas Educativas Regionales y contra sus integrantes, en menoscabo de la integridad y la dignidad personal de muchos panameños que estaban aportando lo mejor de sus capacidades para fortalecer ese proyecto de descentralización, algunos dirigentes que en su momento entendieron que la jugada de la Ministra les favorecía, optaron por sumarse a esa campaña de desprestigio y otros asumieron una actitud honesta.
El desmantelamiento de las Juntas Educativas Regionales se llevó a cabo a través de una campaña difamatoria mediante cargos de corrupción, ineficacia, incompetencia, negligencia. Muchos sabíamos a que realmente respondía el interés de las autoridades ministeriales: Resolver el clientelismo del Partido Molirena, controlar partidistamente los nombramientos y traslados de docentes; el tiempo no se ha hecho esperar y la historia nos ha dado la razón. Los denunciados actos de corrupción se han profundizado, el clientelismo cada vez es más agobiante, las comisiones de selección en el ámbito regional están integradas, salvo en los casos de los representantes magisteriales, por cuadros políticos del Molirena, el chantaje político; la presión para inscripción este partido cada vez son más denunciados por los docentes que acuden a estos organismos en busca de una plaza.
Hoy la historia es otra, dirigentes que en su momento apoyaron la eliminación de las Juntas Educativas Regionales le exigen a la Ministra la instalación de las mismas en sus respectivas provincias. En estos momentos en la Comisión de Educación de la Asamblea Legislativa hay un proyecto de ley para restablecerlas. Abrigamos la esperanza que el actual presidente de la comisión tomará en cuenta la labor que realizó su antecesora, que consistió en un amplio proceso de consulta en todo el país, y además tome en cuenta la presencia en el escenario educativo de los gremios magisteriales en las provincias y su influencia en las bases del magisterio.
romagrau19@hotmail.com
Las Juntas Educativas Regionales no son organismos para resolver única y exclusivamente el problema de los nombramientos y traslados para docentes; son estrategias por las que se desarrollará el proceso de descentralización y que por medio de éste, se deberán alcanzar los objetivos siguientes: mejorar la eficiencia y modernizar la administración del sistema educativo panameño, mejorar la gestión administrativa propiamente, mediante la incorporación de más actores sociales en los procesos decisionales; aumentar la efectividad del sistema adaptando el currículo a las necesidades y culturas locales.
Cuando la actual Ministra de Educación orquestó una campaña de desprestigio contra las Juntas Educativas Regionales y contra sus integrantes, en menoscabo de la integridad y la dignidad personal de muchos panameños que estaban aportando lo mejor de sus capacidades para fortalecer ese proyecto de descentralización, algunos dirigentes que en su momento entendieron que la jugada de la Ministra les favorecía, optaron por sumarse a esa campaña de desprestigio y otros asumieron una actitud honesta.
El desmantelamiento de las Juntas Educativas Regionales se llevó a cabo a través de una campaña difamatoria mediante cargos de corrupción, ineficacia, incompetencia, negligencia. Muchos sabíamos a que realmente respondía el interés de las autoridades ministeriales: Resolver el clientelismo del Partido Molirena, controlar partidistamente los nombramientos y traslados de docentes; el tiempo no se ha hecho esperar y la historia nos ha dado la razón. Los denunciados actos de corrupción se han profundizado, el clientelismo cada vez es más agobiante, las comisiones de selección en el ámbito regional están integradas, salvo en los casos de los representantes magisteriales, por cuadros políticos del Molirena, el chantaje político; la presión para inscripción este partido cada vez son más denunciados por los docentes que acuden a estos organismos en busca de una plaza.
Hoy la historia es otra, dirigentes que en su momento apoyaron la eliminación de las Juntas Educativas Regionales le exigen a la Ministra la instalación de las mismas en sus respectivas provincias. En estos momentos en la Comisión de Educación de la Asamblea Legislativa hay un proyecto de ley para restablecerlas. Abrigamos la esperanza que el actual presidente de la comisión tomará en cuenta la labor que realizó su antecesora, que consistió en un amplio proceso de consulta en todo el país, y además tome en cuenta la presencia en el escenario educativo de los gremios magisteriales en las provincias y su influencia en las bases del magisterio.
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