Juntos por la reforma fiscal
CUANDO SE trata de dar solución a problemas de trascendencia para la vida del país, tales como la reactivación económica, el mejoramiento de la salud, la educación y otros, es imperativo que todos los sectores de la nación participen, activamente, a fin de que los resultados que se obtengan de las discusiones, sean la verdadera respuesta a las aspiraciones que se persiguen.
Por eso nos complació que el Gobierno aplazara por un tiempo prudencial la implantación de una reforma fiscal para Panamá. Ello nos indica que dentro del sistema gubernamental existe una posición democrática que permite la participación de todos los sectores de la nación en la búsqueda de caminos para alcanzar el desarrollo y progreso de la República. Llevar adelante una gestión de gobierno en lo que se refiere a reforma fiscal, sin la participación del pueblo, indicaría el desconocimiento de los importantes aportes que pueden ofrecer la empresa la empresa privada, los partidos políticos, los trabajadores y la sociedad civil.
Ahora hay más confianza en que han de surgir mejores ideas y planteamientos para llevar adelante una reforma fiscal más llena de equidad y de justicia social en donde los que menos tienen, pueden continuar subsistiendo con mejores perspectivas de vida.
En este tratamiento de la reforma no caben los intereses partidistas de la empresa privada, de los trabajadores, sino el bienestar de toda una comunidad nacional que está confrontando problemas vitales que deben ser resueltos en el menor tiempo posible.
Esta reforma fiscal debe permitir el estudio de salarios de los funcionarios, porque en algunos casos, se está cometiendo una gran injusticia cuando observamos una "casta privilegiada" que devenga sueldos exorbitantes, mientras otros reciben salarios de hambre que no nos hablan de equidad, ni de justicia social.
Las reuniones que se realicen en torno a este tema de vital importancia para la vida económica de la nación, deben estar muy lejos de todo interés político y de ambiciones personales; todos los que participen en ella, deben ir pensando, seriamente, en una patria que está necesitando, con urgencia, los mejores aportes de sus hijos a fin de despegar hacia el progreso.
El país ha venido sufriendo de una falta de credibilidad en sus instituciones y urge recobrarla en base al trabajo honesto y responsable de quienes tienen en sus manos la organización y funcionamiento de las mismas. Pueblo y gobierno colaborando en la solución de problemas nacionales, como en el caso de las reformas fiscales, permitirá la concertación y reconciliación que tanto necesitamos para colocar a la nación en el sendero que ha de conducirla a su desarrollo integral. No debemos fallar en este intento de participación ciudadana en beneficio del país; no debemos fallar en esta oportunidad que está brindando el Gobierno para que todos los sectores de la nación expongan sus puntos de vista, en torno al futuro de la Patria Nueva que deseamos todos los panameños, que hemos llegado al cansancio y a la frustración por gobiernos del pasado que sólo les ha interesado la salvaguarda de sus intereses políticos y personales.
La discusión de la reforma fiscal, con la participación de todos los sectores , ha de servir como experiencia para llevar adelante el diálogo por la reestructuración del Seguro Social, problema de gran envergadura nacional, cuya solución está esperando la comunidad con verdadera ansiedad.
Por eso nos complació que el Gobierno aplazara por un tiempo prudencial la implantación de una reforma fiscal para Panamá. Ello nos indica que dentro del sistema gubernamental existe una posición democrática que permite la participación de todos los sectores de la nación en la búsqueda de caminos para alcanzar el desarrollo y progreso de la República. Llevar adelante una gestión de gobierno en lo que se refiere a reforma fiscal, sin la participación del pueblo, indicaría el desconocimiento de los importantes aportes que pueden ofrecer la empresa la empresa privada, los partidos políticos, los trabajadores y la sociedad civil.
Ahora hay más confianza en que han de surgir mejores ideas y planteamientos para llevar adelante una reforma fiscal más llena de equidad y de justicia social en donde los que menos tienen, pueden continuar subsistiendo con mejores perspectivas de vida.
En este tratamiento de la reforma no caben los intereses partidistas de la empresa privada, de los trabajadores, sino el bienestar de toda una comunidad nacional que está confrontando problemas vitales que deben ser resueltos en el menor tiempo posible.
Esta reforma fiscal debe permitir el estudio de salarios de los funcionarios, porque en algunos casos, se está cometiendo una gran injusticia cuando observamos una "casta privilegiada" que devenga sueldos exorbitantes, mientras otros reciben salarios de hambre que no nos hablan de equidad, ni de justicia social.
Las reuniones que se realicen en torno a este tema de vital importancia para la vida económica de la nación, deben estar muy lejos de todo interés político y de ambiciones personales; todos los que participen en ella, deben ir pensando, seriamente, en una patria que está necesitando, con urgencia, los mejores aportes de sus hijos a fin de despegar hacia el progreso.
El país ha venido sufriendo de una falta de credibilidad en sus instituciones y urge recobrarla en base al trabajo honesto y responsable de quienes tienen en sus manos la organización y funcionamiento de las mismas. Pueblo y gobierno colaborando en la solución de problemas nacionales, como en el caso de las reformas fiscales, permitirá la concertación y reconciliación que tanto necesitamos para colocar a la nación en el sendero que ha de conducirla a su desarrollo integral. No debemos fallar en este intento de participación ciudadana en beneficio del país; no debemos fallar en esta oportunidad que está brindando el Gobierno para que todos los sectores de la nación expongan sus puntos de vista, en torno al futuro de la Patria Nueva que deseamos todos los panameños, que hemos llegado al cansancio y a la frustración por gobiernos del pasado que sólo les ha interesado la salvaguarda de sus intereses políticos y personales.
La discusión de la reforma fiscal, con la participación de todos los sectores , ha de servir como experiencia para llevar adelante el diálogo por la reestructuración del Seguro Social, problema de gran envergadura nacional, cuya solución está esperando la comunidad con verdadera ansiedad.