JUSTICIA Divina Impunidad. Dos años demandado justicia
Carlos Jones fue declarado penalmente responsable por el Juzgado Cuarto de lo Penal del Primer Circuito Judicial de Panamá, mediante Sentencia P.I. No. 43, del 21 de mayo de 2007, a cumplir la pena de treinta y seis (36) meses de prisión e inhabilitación para conducir vehículos de motor por tres años, una vez cumplida la pena principal de prisión.
Hoy nos preguntamos, ¿hasta cuándo la inmoralidad judicial en este país y la falta de respeto hacia la dignidad de los derechos humanos?
Pero nuestra frustración radica en que, a pesar del fallo condenatorio a Carlos Jones, como responsable de la muerte de Nicolasa y Toribio Díaz, se pasea por las avenidas del territorio nacional sin haber pagado todavía la fianza de excarcelación, frente a un fallo de la Corte Suprema de Justicia, donde le exigen el pago de dicha fianza.
Es inaudito cómo el sistema de justicia ha dudado al dirigir sus acciones, eludiendo las consecuencias del infortunado incidente. Sí, es cierto, nada nos devolverá la vida de los esposos Díaz; sus almas están donde corresponde. Lo que nos queda es unir nuestras voces a las miles en todo el mundo para que hechos inhumanos de esta naturaleza no queden en el olvido.
Jones ha violado la credibilidad del sistema de justicia panameño, poniendo en riesgo la imparcibilidad, la objetividad y la transparencia. ¿Acaso en este país hay dos clases de ciudadanos? ¿ O será que hay que pertenecer a una élite, grupo económico o gremial, para que la justicia se cumpla a cabalidad con transparencia? Preguntas como ésta y más son la que nos genera esta "Divina Impunidad". Y otra pregunta nace: ¿Quién se hace responsable de estas dos vidas?
Dos años han pasado de este homicidio culposo donde fallecieron los esposos Díaz Vásquez, a causa de la irresponsabilidad e imprudencia del señor Carlos Jones, hecho de dominio público.
La acción de la Corte Suprema de Justicia ha sido desafiada por Carlos Jones y queda entredicho su papel como garante de la justicia, dejando un mal sabor ante la ciudadanía, y peor aún, perdiendo la esperanza ante el sistema de justicia.
Sabemos que las almas de los señores Díaz descansan en paz, sólo les damos las gracias por mantenernos con fuerzas para seguir. Su muerte no ha sido en vano. Unamos voces para que no prevalezca la Divina Impunidad.