Justicia y razón siempre imperan
El triunfo del presidente venezolano Hugo Chávez en el reciente referéndum, es una clara demostración de que la justicia y la razón siempre imperan en el destino de los pueblos. En el controvertido referéndum del Sí o el No para ratificar o separar al presidente Chávez del poder, fue una discutida fuerza de poder entre el gobierno y la oposición.
En ese evento electoral, el pueblo de Venezuela expresó su confianza al gobierno mediante el voto popular enmarcado en una amplia garantía ciudadana para promover en los venezolanos el deber cívico. La votación fue abrumadora a favor del gobierno. Esa reyerta en la vida política en ese país, no es otra cosa que una pugna interna entre la oligarquía política frente al gobierno.
En esa cita, el pueblo expresó una vez más la confianza en su gobierno demostrando, a la vez, que la justicia y la razón siempre impera ante la luz pública. Siempre hemos creído, y los hechos así lo confirman, que el motivo de Chávez de haber alcanzado el poder público y político en Venezuela se debió a la frustración prolongada del pueblo hacia sus políticos tradicionales y poseídos. Ello es algo que se viene registrando en algunos países de América donde los responsables han venido siendo los imperios políticos y económicos en la creencia de que sus pueblos sufren de un masoquismo incurable, sin recordar que los pueblos tienen la última palabra.
El referéndum en Venezuela ha sido un gran ejemplo en América Latina, una gran lección para los políticos de ese país. Ahora le corresponde al presidente Chávez respetar y hacerle honor a esa confianza popular gobernando a su país en una estrecha coherencia con su pueblo, sin la influencia y la aparente asesoría de otros gobiernos. Así seguirá contando siempre con el amplio respaldo de su pueblo al cual se debe. Los adversarios políticos del gobierno deben comprender que la mejor forma de servir a su patria es el entendimiento de ambas partes dejando a un lado el rencor y la venganza.
Sería lamentable para la patria de Bolívar que el rencor y la incomprensión de sus hijos los llevara a una nefasta guerra civil, que todos lamentarían.
En ese evento electoral, el pueblo de Venezuela expresó su confianza al gobierno mediante el voto popular enmarcado en una amplia garantía ciudadana para promover en los venezolanos el deber cívico. La votación fue abrumadora a favor del gobierno. Esa reyerta en la vida política en ese país, no es otra cosa que una pugna interna entre la oligarquía política frente al gobierno.
En esa cita, el pueblo expresó una vez más la confianza en su gobierno demostrando, a la vez, que la justicia y la razón siempre impera ante la luz pública. Siempre hemos creído, y los hechos así lo confirman, que el motivo de Chávez de haber alcanzado el poder público y político en Venezuela se debió a la frustración prolongada del pueblo hacia sus políticos tradicionales y poseídos. Ello es algo que se viene registrando en algunos países de América donde los responsables han venido siendo los imperios políticos y económicos en la creencia de que sus pueblos sufren de un masoquismo incurable, sin recordar que los pueblos tienen la última palabra.
El referéndum en Venezuela ha sido un gran ejemplo en América Latina, una gran lección para los políticos de ese país. Ahora le corresponde al presidente Chávez respetar y hacerle honor a esa confianza popular gobernando a su país en una estrecha coherencia con su pueblo, sin la influencia y la aparente asesoría de otros gobiernos. Así seguirá contando siempre con el amplio respaldo de su pueblo al cual se debe. Los adversarios políticos del gobierno deben comprender que la mejor forma de servir a su patria es el entendimiento de ambas partes dejando a un lado el rencor y la venganza.
Sería lamentable para la patria de Bolívar que el rencor y la incomprensión de sus hijos los llevara a una nefasta guerra civil, que todos lamentarían.