Juventud y desarrollo
En la XVII Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno, celebrada recientemente en Chile, se obtuvo como producto, aparte de la contienda verbal del "gran" Rey de España con el presidente Chávez, una declaración de objetivos, un programa de acción y comunicados especiales.
La juventud resultó ser un objetivo poblacional en los planteamientos esbozados, instándose a los países a desarrollar programas y políticas específicas y diseñar instrumentos legales que reflejen el compromiso de los Estados iberoamericanos con ésta, a fin de darle las oportunidades para que contribuyan a la cohesión social, dentro de un objetivo común de progresar hacia niveles crecientes de inclusión, justicia, protección y asistencia social, y a fortalecer los sentimientos de solidaridad, de pertenencia e identidad sociales.
El Programa de Acción instruye a la Secretaria General Iberoamericana (SEGIB) para que apoye y coordine con la Organización Iberoamericana de Juventud (OIJ) el desarrollo del Plan Iberoamericano de Cooperación para la Integración de la Juventud.
La juventud de Iberoamérica, según un comunicado, está conformada por más de 150 millones de personas, lo que compromete el futuro de la región y lo hace dependiente de la capacidad de dotarla de habilidades de innovación, gestión del conocimiento, adaptación al cambio y emprendimiento, vitales para el desarrollo económico y social.
De ahí que el eje temático central de la próxima XVIII Cumbre Iberoamericana a celebrarse en El Salvador, lo será "Juventud y Desarrollo", acordándose declarar el 2008, como el "Año Iberoamericano de la Juventud".