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Juventud y empleo hoy


El recién aparecido Informe de Desarrollo Humano 2004 de Panamá (PNUD), del cual tuve el honor de participar en su consejo técnico asesor, es un documento de suma importancia especialmente para ubicar la situación de los y las jóvenes en nuestro país. El documento afirma muchos aspectos claves. Veamos algunos de sus productos.
Panamá mantiene un nivel de desarrollo humano medio alto, favorecido por avances básicos en educación y salud, que compensan en alguna medida una caída en el nivel de vida, que se origina principalmente en el aumento de empleos con ingresos inferiores al salario mínimo y está asociada al constante crecimiento del sector informal y al deterioro de la calidad de los puestos de trabajo.
Más del 50% de la población en pobreza es menor de 20 años de edad, es decir, buena parte de los pobres son jóvenes o lo serán a corto plazo. La pobreza merma las oportunidades tanto en la búsqueda de superación académica como en la esperanza de un empleo digno. Se puede afirmar que sólo un tercio de las personas jóvenes reune los elementos básicos que demanda el mundo moderno (tecnología, educación e idioma).
La juventud panameña (15-24 años de edad) está mucho menos influida por la familia, la escuela y las iglesias, y mucho más por los medios de comunicación, la televisión y la publicidad, que se constituyeron rápidamente en los principales referentes de los jóvenes en la construcción de su identidad. Esto conlleva profundos y poderosos cambios en la forma de aprender, relacionarse, comunicarse y construir identidad.
Muchos adultos consideran al joven como un problema y como alguien en conflicto con la sociedad, pues el mundo adulto y la sociedad panameña en general, muchas veces no reconocen que el joven tiene un papel importante en el desarrollo presente y futuro del país. Un ejemplo, el total de casos jóvenes involucrados en problemas con la justicia, representan sólo el 2% de la juventud, y de la totalidad de casos de delitos graves, únicamente un 3.1% puede atribuirse a las y los jóvenes.
Para los jóvenes existe un contexto de mayor informalidad y flexibilidad en el empleo. Este fenómeno se está traduciendo en una menor cobertura de la seguridad social, que afecta más a los jóvenes por el efecto combinado de las deficiencias formativas y la dinámica del mercado laboral. Los jóvenes panameños reportaron que en promedio están iniciando su experiencia laboral a los 16 años y que generalmente la combinan con los estudios. La inserción laboral, sin embargo, es más frecuente en el grupo de los jóvenes entre los 20 y 24 años de edad, pues el 78.5% señaló haber trabajado alguna vez, el doble de la aportada por el grupo de los de 15 a 19 años. Los hombres (69.5%) han trabajado en una frecuencia de 20 puntos porcentuales más alta que las mujeres.
La mayoría (76%) de la juventud se concentra entre los que están los que trabajan o buscan trabajo, habiendo dejado la educación al nivel secundario para ganar independencia económica y ayudar a su familia. La mayoría de ellos desearía estudiar más. Y los y las jóvenes que estudian y trabajan. Estos son jóvenes que probablemente se están esforzando más por fortalecer sus capacidades.
Para los jóvenes resulta crucial contar con diversos apoyos en su proceso de formación de capacidades y es importante destacar que la gran mayoría de los jóvenes obtiene su gran fuente de apoyo de la familia (97.4%), la escuela (68.4%) y el Estado (18.6%). El apoyo que reciben en su proceso de desarrollo es de mediano a bajo, con sólo el 23.7% indicando haber tenido un apoyo alto. Según el género, las mujeres indicaron haber recibido menor nivel de apoyo que los hombres.
Panamá posee un bono demográfico en los/las jóvenes, centrado en el hecho que el grupo de edad mayoritario está dejando de ser el de 0 a 9 años de edad, pues se calcula que para 2015 será el grupo de 15 a 24 años y, para 2025, será el de 25 a 34 años. Es decir, a mayor cantidad de jóvenes que puedan encontrar oportunidades para insertarse productiva y socialmente, mayores serán también las oportunidades para que ellos mejoren su calidad de vida y el desarrollo socioeconómico.
Uno de los aspectos más prometedores de la juventud es su capacidad de adaptación, son artistas del cambio rápido, saben acomodarse inmediatamente a nuevas circunstancias, tienen la capacidad de superar una y otra vez los infortunios, pueden emprender nuevos rumbos y también de soñar y construir nuevas ilusiones. O sea, muchos poseen "resiliencia", que es definido en el Informe como la capacidad de surgir ante la adversidad con respuestas proactivas para lograr soluciones
(raulleisr @hotmail.com)

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