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Juventud y política: realidad actual


He seguido con atención la malintencionada información que, con raras excepciones, ha ido apareciendo en la prensa escrita y radial acerca del Festival Mundial e la Juventud que se celebró en Panamá y que convocó a unos miles de jóvenes del mundo. La primera impresión que se lleva cualquier atento lector es la débil y deficiente cobertura de tal evento y hasta la falta de preparación de quienes, por su función de información, debieron ser los mejores informados. Con notables excepciones abundaron los lugares comunes, cuando no, la crítica mal intencionada y en el extremo, el vicio de la politiquería tan habitual en nuestro medio. Hubo, en este último caso, quienes sin saber a dónde apuntar las críticas válidas a una organización poco eficiente del evento, trató de sacar provecho político de una crítica al gobierno, que no se ajustó a la realidad.
Lo segundo que merece la pena resaltar es la moral pacata de una sociedad hipócrita que condenó, sin entenderlo, la apelación al uso de preservativos como medida de sanidad necesaria ahora que vivimos tiempos en que esa enfermedad denominada Síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA) ha cobrado la vida de millones de seres en el mundo, particularmente en Africa. Se trata de una sociedad que tolera y hasta aplaude conductas machistas y violencias sociales y que se niega a discutir, seriamente, temas caros a la juventud actual. La morbosidad de los medios de comunicación escritos y radiales llegó a tal extremo que alguno tituló "Sodoma y Gomorra" para referirse a un evento que convocó gran parte de la juventud del mundo. Estos cazadores de brujas son los que se deben escandalizar ( y proscribirlos de las lecciones de historia de filosofía) si se enteran que Platón postulaba, para que la elite gobernante no perdiera su homogeneidad, algo totalmente racional: la comunidad de mujeres. O que Epicuro denominara a su escuela "el jardín de los placeres", placeres racionales añado yo. O que hubiera filosofías sensualistas en la historia de la filosofía. No, la moralina de una sociedad pacata no ha conducido a nada progresivo y sí a muchos conservatismos odiosos.
No voy ahora a justificar el desenfreno sexual que despolitiza e idiotiza a cualquier generación. Pero sí defiendo una relación humana libre cuando es querida y no producto del alcohol, las drogas o las mentiras.
Lo tercero que habría que resaltar es el anticomunismo expresado en ciertos niveles gubernamentales. La intolerancia frente a la juventud cubana nos parece salida de los años más típicos del macartismo norteamericano y digno de esa mafia anticubana residente en Miami. ¿Quiénes fueron los responsables de que las visas a los jóvenes cubanos no llegaran a La Habana a tiempo? ¿Quién fue el responsable del trato, indelicado por decir lo menos, a un joven delegado saharahui?. Voy a hacer una recomendación, por primera vez a la señora Presidenta: los responsables de ambos hechos deben ser destituidos de inmediato, para sanidad del país, no importa quiénes sean ni qué padrinos tengan.
Después de haber leído los documentos distribuidos en el evento, haber leído los periódicos del mismo y haber conversado con algunos participantes, logré hacerme un panorama bastante fiel de lo ocurrido en el Festival. Hubo debates, eventos artísticos, exposiciones de las realidades nacionales por algunas de las delegaciones y, no podía faltar, críticas constructivas a los organizadores del evento. Pero es obvio que faltó algo: la presencia de las organizaciones políticas de la juventud panameña. Al parecer, el drama de la desideologización que corroe a la sociedad adulta de Panamá ha empezado a deslizarse, de manera preocupante, hacia su juventud. No me refiero a los eternos tiradores de piedras para los que la sociedad panameña se reduce a los un poco más de 100 metros que hay en la Transístmica. Me refiero a la juventud de relevo de la generación de los "60 o de los "80 que aún no aparece. En mi juventud, los jóvenes defendíamos nuestras ideas hasta con nuestro propio nombre. Conocí una federación juvenil socialista, juventudes comunistas, juventudes demócratas cristianas y otras, ninguna con nombres que no indicaran su ideología. Ahora no. Parece que lo correcto es ocultarse bajo nombres que nada indican, para hacer oportunismo y venderse al mejor postor.
Apuesto a la juventud, y aunque no comparto algunas de sus actitudes, mi balance general es que son o deben ser los ciudadanos de un mundo mejor. Algunos escritores irreverentes lo han dicho con palabras más duras. El poeta chileno de inicios de siglo Vicente Huidobro decía una frase lapidaria: "los viejos que se aparten, no quieran que los jóvenes los empujen al cementerio". Por su parte Manuel González Prada, anarquista peruano, decía: "los viejos al panteón, los jóvenes a la acción". En nuestros lares Miguel Mejía Dutari señalaba: "la juventud no necesita frenos, sino estímulos"; y si mi memoria no me falla, Rubén Darío, el gran nicaragüense escribió "Paso a la juventud". Todo un arsenal de ideas. Finalmente, para esos moralistas medievales, ¿acaso el Jesús de los evangelios no dijo dejad, que los niños vengan a mí?.

101 años de Panamá América

 
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