Juventud y valores democráticos
La vigencia de valores como la igualdad, tolerancia y solidaridad poseen una importancia profunda en la construcción de una democracia de mayor densidad y calidad, en la medida que estén más asumidos. En una investigación entre jóvenes secundarios urbanos promovida por Procesos, se perfilan así estos valores:
Igualdad política. Este valor afirma que las personas, por su condición humana, gozan de un mínimo de derechos políticos iguales, por lo que demanda el respeto de cada individuo hacia los demás y de los demás hacia sí mismo. Idénticamente el respeto hacia aquellas instituciones, normas, leyes y procedimientos que buscan garantizar la igualdad de derechos y deberes políticos. La igualdad política es un eje fundamental de la democracia: el voto único y secreto, idéntico y poseedor del mismo peso específico no importa quien lo emita, y la igualdad ante la ley. El 77% de los/las jóvenes manifiestan estar de acuerdo que a las personas se les debe permitir votar, aunque no lo hagan inteligentemente. El 92% expresa que las personas en el país deben tener igual derecho a pedir apoyo de otros ciudadanos para defender una causa en las que ellas creen. El 75% cree que las personas tienen derecho a una buena defensa en los tribunales, sin importar lo que hayan hecho. Las respuestas permiten delinear un buen nivel ampliamente compartido de este valor, pues afirman el derecho del voto de todas las personas, y la igualdad jurídica expresada en la defensa y el apoyo público. Tolerancia: Reconoce los derechos de las personas con las que se difiere o se disienten por posiciones, creencias, preferencias diversas lo que permite la coexistencia entre los/las humanas. Institucionalmente, la tolerancia ante la diversidad es un componente fundamental de una institucionalidad democrática, que permite el respeto entre minorías y mayorías, la aceptación del derecho al desacuerdo y la igualdad de derechos entre quienes son diferentes. El 66.5% afirma que existen grupos los cuales no gustan o aceptan. En primer lugar los homosexuales (33%), los ateos (12%), los militares (8%), diversos grupos étnicos y nacionalidades (7%). Las mujeres y los jóvenes de más edad están entre los más tolerantes al no rechazar a ningún grupo. En cambio, el primer grupo no aceptado, es rechazado más por los hombres que por las mujeres, y por los más jóvenes. El 69% desaprueba que el grupo no aceptado enseñe en escuelas, el 65% que puedan ser elegidos en cargos públicos y el 43% que hable en TV o reuniones públicas. Dos terceras partes de los consultados establece, pues, el rechazo de determinados grupos y sectores, y además los excluyen de ocupar cargos públicos y la enseñanza. Todo esto delinea un nivel significativo de intolerancia entre los jóvenes, en especial en preferencias sexuales y creencias. La homofobia se expresa con principal énfasis entre la juventud, en especial los hombres, como una visión tradicional y de reafirmación de la virilidad en las etapas de formación de las identidades. Al mismo tiempo, se perfila intolerancia hacia grupos étnicos y extranjeros. Solidaridad: se centra en la necesidad del bienestar de toda la ciudadanía e impulsa el fortalecimiento del capital social, estimulando el impulso de una proyección más incluyente y equitativa de la sociedad y la democracia. El 55% opina que la mayoría de las veces la gente se preocupa sólo por sí misma, y el 21% expresa que trata de ayudar a su prójimo la mayoría de las veces; un 18% se mantienen entre las dos aguas. Pese a esta visión, para el 57% es importante trabajar por el bienestar de otros sin esperar nada a cambio. El 41% opina que existe pobreza en Panamá porque la sociedad trata a los pobres injustamente, correspondiendo el grueso de esta opinión en los más jóvenes de nivel socioeconómico bajo. El 25 % señala que los pobres lo son porque son vagos. El 64% indica que para que una democracia funcione es necesario que las diferencias entre ricos y pobres sean cada vez más pequeñas. La mayoría juvenil parte de la constatación de una sociedad individualista y poco solidaria, pero se ven a sí mismos de forma más altruista. Visualizan a los pobres como víctima de esa indiferencia y asimetría social, y pugnan por un horizonte de más equidad, por lo que se puede afirmar que encarnan el valor de la solidaridad. Parecen inclinarse más a la solidaridad estructural que establece condiciones de mayor equidad superando las brechas, más que a la solidaridad focalizada en dádivas a individuos o grupos específicos. Los valores de igualdad y solidaridad son altos en los/las jóvenes panameños de colegios secundarios urbanos, y en cambio el valor de la tolerancia es bajo lo que conduce hacia la tentación autoritaria. Esto señala la necesidad de reforzar la educación en valores, en especial, sobre el tema de la tolerancia. (raulleisr@hotmail.com )
Igualdad política. Este valor afirma que las personas, por su condición humana, gozan de un mínimo de derechos políticos iguales, por lo que demanda el respeto de cada individuo hacia los demás y de los demás hacia sí mismo. Idénticamente el respeto hacia aquellas instituciones, normas, leyes y procedimientos que buscan garantizar la igualdad de derechos y deberes políticos. La igualdad política es un eje fundamental de la democracia: el voto único y secreto, idéntico y poseedor del mismo peso específico no importa quien lo emita, y la igualdad ante la ley. El 77% de los/las jóvenes manifiestan estar de acuerdo que a las personas se les debe permitir votar, aunque no lo hagan inteligentemente. El 92% expresa que las personas en el país deben tener igual derecho a pedir apoyo de otros ciudadanos para defender una causa en las que ellas creen. El 75% cree que las personas tienen derecho a una buena defensa en los tribunales, sin importar lo que hayan hecho. Las respuestas permiten delinear un buen nivel ampliamente compartido de este valor, pues afirman el derecho del voto de todas las personas, y la igualdad jurídica expresada en la defensa y el apoyo público. Tolerancia: Reconoce los derechos de las personas con las que se difiere o se disienten por posiciones, creencias, preferencias diversas lo que permite la coexistencia entre los/las humanas. Institucionalmente, la tolerancia ante la diversidad es un componente fundamental de una institucionalidad democrática, que permite el respeto entre minorías y mayorías, la aceptación del derecho al desacuerdo y la igualdad de derechos entre quienes son diferentes. El 66.5% afirma que existen grupos los cuales no gustan o aceptan. En primer lugar los homosexuales (33%), los ateos (12%), los militares (8%), diversos grupos étnicos y nacionalidades (7%). Las mujeres y los jóvenes de más edad están entre los más tolerantes al no rechazar a ningún grupo. En cambio, el primer grupo no aceptado, es rechazado más por los hombres que por las mujeres, y por los más jóvenes. El 69% desaprueba que el grupo no aceptado enseñe en escuelas, el 65% que puedan ser elegidos en cargos públicos y el 43% que hable en TV o reuniones públicas. Dos terceras partes de los consultados establece, pues, el rechazo de determinados grupos y sectores, y además los excluyen de ocupar cargos públicos y la enseñanza. Todo esto delinea un nivel significativo de intolerancia entre los jóvenes, en especial en preferencias sexuales y creencias. La homofobia se expresa con principal énfasis entre la juventud, en especial los hombres, como una visión tradicional y de reafirmación de la virilidad en las etapas de formación de las identidades. Al mismo tiempo, se perfila intolerancia hacia grupos étnicos y extranjeros. Solidaridad: se centra en la necesidad del bienestar de toda la ciudadanía e impulsa el fortalecimiento del capital social, estimulando el impulso de una proyección más incluyente y equitativa de la sociedad y la democracia. El 55% opina que la mayoría de las veces la gente se preocupa sólo por sí misma, y el 21% expresa que trata de ayudar a su prójimo la mayoría de las veces; un 18% se mantienen entre las dos aguas. Pese a esta visión, para el 57% es importante trabajar por el bienestar de otros sin esperar nada a cambio. El 41% opina que existe pobreza en Panamá porque la sociedad trata a los pobres injustamente, correspondiendo el grueso de esta opinión en los más jóvenes de nivel socioeconómico bajo. El 25 % señala que los pobres lo son porque son vagos. El 64% indica que para que una democracia funcione es necesario que las diferencias entre ricos y pobres sean cada vez más pequeñas. La mayoría juvenil parte de la constatación de una sociedad individualista y poco solidaria, pero se ven a sí mismos de forma más altruista. Visualizan a los pobres como víctima de esa indiferencia y asimetría social, y pugnan por un horizonte de más equidad, por lo que se puede afirmar que encarnan el valor de la solidaridad. Parecen inclinarse más a la solidaridad estructural que establece condiciones de mayor equidad superando las brechas, más que a la solidaridad focalizada en dádivas a individuos o grupos específicos. Los valores de igualdad y solidaridad son altos en los/las jóvenes panameños de colegios secundarios urbanos, y en cambio el valor de la tolerancia es bajo lo que conduce hacia la tentación autoritaria. Esto señala la necesidad de reforzar la educación en valores, en especial, sobre el tema de la tolerancia. (raulleisr@hotmail.com )