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Katrina nada tuvo que ver con el calentamiento


HA SIDO una verdadera tragedia lo ocurrido en Nueva Orleáns, la ciudad más bella de Estados Unidos. Viví por siete años, me casé y mis hijos nacieron allí. Mi hija, su esposo y su bebé lograron salir de la ciudad antes de que se anegara, manejando 14 horas hasta Texas.
Me disgusta escuchar los comentarios de los extremistas del medio ambiente, quienes han decidido explotar al máximo la tragedia para conseguir apoyo a su fracasado Protocolo de Kyoto, el cual incluye masivos recortes en el uso de energía para reducir en unas pocas décimas de grado la temperatura de la tierra dentro de cien años.
Katrina nada tuvo que ver con el calentamiento de la tierra.
Los grandes huracanes son raros, pero no son nuevos, ni están aumentando. Por el contrario, como se puede constatar en el sitio del Centro Nacional de Huracanes, la mayor cantidad de los más devastadores (categorías 3, 4 y 5) ocurrieron en las décadas de los años 30, 40 y 50, con un promedio de nueve cada año.
Pero eso no frena a Robert F. Kennedy (h) escribir que "ahora nos estamos enterando de lo que probablemente cosecharemos del torbellino de la dependencia en los combustibles provenientes de fósiles que el gobernador Barbour (del estado de Missisipi) y sus compinches promueven. Nuestra destructiva adicción a la guerra del Medio Oriente y, ahora, Katrina nos asoman el caos climático que le estamos legando a nuestros hijos".
Por su parte, el ministro Ambiental de Alemania, Jurgen Tritten, escribió una columna diciendo que "al descuidar la protección del medio ambiente, el presidente de EEUU cierra los ojos a los daños económicos y humanos provocados a su país y al mundo entero por catástrofes naturales como Katrina". Lo que el ministro alemán no menciona es que Europa está muy lejos de cumplir con lo dispuesto en el tratado de Kyoto. Mucho más está haciendo en ese sentido EEUU que no lo ratificó.
Por su parte, el principal asesor científico del gobierno británico, Sir David King, advirtió que el calentamiento terrestre puede haber causado la devastación efectuada por Katrina, añadiendo que "el incremento en la intensidad de los huracanes se asocia al calentamiento global".
Los propulsores de Kyoto mencionan las temperaturas más altas de los océanos, pero en su periódico favorito, New York Times, el profesor de ciencia atmosférica y pronosticador de ciclones William Gray informa que "debido a que los huracanes se forman sobre aguas calientes del océano es fácil asumir que su reciente ferocidad se debe al calentamiento global. Pero, según los científicos, ese no es el caso. Por el contrario, la severidad de las estaciones de huracanes cambia con los ciclos de temperatura de varias décadas en el Atlántico. La reciente arremetida es perfectamente natural".
La verdad es que no hay evidencia alguna de que los huracanes se estén intensificando. Por el contrario, el Programa Ambiental de la Organización Meteorológica Mundial de la ONU mantiene que, según las estadísticas desde 1940, la intensidad máxima promedio de los huracanes ha bajado.
(*)Presidente de TechCentralStation.com y académico del American Enterprise Institute.
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