"Kim Dae-jung y la primavera de la reunificación"
A mediados de 1980, el poblado de Kwunju se rebeló contra la dictadura militar que oprimía al pueblo de la República de Corea. En las protestas, los ciudadanos pedían el fin de la tiránica Constitución de Jushin y la liberación de Kim Dae-jung, líder de la oposición. Los militares matan sin piedad a los aldeanos y mueren cien personas, sólo por exigir la liberación de este hombre. Los militares acribillaron los gritos de cambio hacia la democracia en ese trágico momento, pero millones de coreanos no olvidaron el sacrificio de los inocentes y confiaron en un futuro mejor. Años después, en diciembre de 1997. Kim Dae-jung logra una resonante victoria electoral en toda Corea del Sur. Se convierte en Presidente de la República. Un sueño hecho realidad. Tras cinco atentados contra su vida, varios encarcelamientos, un secuestro, los exilios en el Japón y los Estados Unidos, obtenía la recompensa deseada. El ejemplo de un estadista asiático que sufrió un calvario de penalidades por la lucha democrática, se había hecho realidad.
Kim Dae-jung no tardó en sorprender al mundo: viajó a Pyongyang, capital de Norcorea, a mediados del 2000. A pesar de las diferencias ideológicas y la separación dolorosa que causó la Guerra de 1950, el líder demócrata estrechaba la mano a Kim Jong-il, el jerarca del Estado Socialista más ortodoxo del Asia. Increíbles fueron las manifestaciones populares en toda Corea: Por fin, los dos líderes de las dos Coreas cantaban un himno popular bajo la armonía y la buena voluntad, mientras se daban las primeras señales de las posteriores visitas de los familiares separados por el conflicto coreano. El reconocimiento mundial para Kim Dae-jung le llega luego. Obtiene el Premio Nobel de la Paz del año 2000. Un galardón merecido por su lucha en defensa de los Derechos Humanos, no sólo en Corea, sino también por la concordia internacional en el Asia y el resto del mundo.
En sus memorias publicadas bajo el título de "Mi vida, mi camino", Kim Dae-jung relata los eventos de su floreciente carrera desde que salió de la isla natal de Hauido, sus estudios en Mokpo, la defensa del terruño durante la ocupación japonesa, la experiencia en las elecciones coreanas, y los obstáculos que sufrió en su incursión en la política. En la guerra de Corea casi es fusilado; durante los comicios fraudulentos de las décadas de los ´50, ´60 y ´70, fue perseguido por la dictadura de Park Chung-Hee; luego sufre un misterioso accidente de tránsito. En 1973, fue secuestrado en Tokio por parte de la policía secreta coreana y hasta lo condenaron a Pena de Muerte en 1980. Lo tildaron de "pro-comunista" por sus posturas, aunque era defensor de la vigencia del sistema democrático.
Empero, algo que le mereció su victoria política en 1997 y el recién otorgado Premio Nobel de la Paz, fue su influencia en las decisiones sensitivas hacia la reconciliación nacional y la distensión con Norcorea. En 1988, obtuvo del ex gobernante Roh Tae Woo la aprobación del proyecto de la reunificación escalonada de tres etapas. También, Kim Dae-jung propugnó por el acercamiento entre Norcorea y los Estados Unidos, además de cooperar en la democratización de Filipinas al respaldar a Benigno Aquino.
Hoy en día, Kim Dae-jung ha logrado reemerger la economía coreana gracias a su programa gubernamental de "Democracia por Desarrollo Económico". Corea incrementó su reserva de divisa a 50 mil millones de dólares, estabilizó la moneda coreana "won" frente al dólar americano, fomentó la inversión extranjera, reguló las instituciones financieras y de préstamo, además que se descentralizó el poder estatal. Terminó el monopolio comercial de los grandes conglomerados coreanos o "chaebol", mientras que se incentiva a la mediana y pequeña empresas para el desarrollo económico-social. Esta nueva etapa coreana la podemos denominar una "primavera pragmática", resultado de un largo "invierno político" que afectó al pueblo de esta península desde que en 1948 se hizo efectiva la separación del país. Ahora es inminente un proceso de reunificación con Norcorea. Kim Dae-jung ya prepara a su gente en la Corea del Sur para obtener los frutos que transformarán a la nación peninsular en una de las más poderosas del mundo en el siglo XXI.
Kim Dae-jung no tardó en sorprender al mundo: viajó a Pyongyang, capital de Norcorea, a mediados del 2000. A pesar de las diferencias ideológicas y la separación dolorosa que causó la Guerra de 1950, el líder demócrata estrechaba la mano a Kim Jong-il, el jerarca del Estado Socialista más ortodoxo del Asia. Increíbles fueron las manifestaciones populares en toda Corea: Por fin, los dos líderes de las dos Coreas cantaban un himno popular bajo la armonía y la buena voluntad, mientras se daban las primeras señales de las posteriores visitas de los familiares separados por el conflicto coreano. El reconocimiento mundial para Kim Dae-jung le llega luego. Obtiene el Premio Nobel de la Paz del año 2000. Un galardón merecido por su lucha en defensa de los Derechos Humanos, no sólo en Corea, sino también por la concordia internacional en el Asia y el resto del mundo.
En sus memorias publicadas bajo el título de "Mi vida, mi camino", Kim Dae-jung relata los eventos de su floreciente carrera desde que salió de la isla natal de Hauido, sus estudios en Mokpo, la defensa del terruño durante la ocupación japonesa, la experiencia en las elecciones coreanas, y los obstáculos que sufrió en su incursión en la política. En la guerra de Corea casi es fusilado; durante los comicios fraudulentos de las décadas de los ´50, ´60 y ´70, fue perseguido por la dictadura de Park Chung-Hee; luego sufre un misterioso accidente de tránsito. En 1973, fue secuestrado en Tokio por parte de la policía secreta coreana y hasta lo condenaron a Pena de Muerte en 1980. Lo tildaron de "pro-comunista" por sus posturas, aunque era defensor de la vigencia del sistema democrático.
Empero, algo que le mereció su victoria política en 1997 y el recién otorgado Premio Nobel de la Paz, fue su influencia en las decisiones sensitivas hacia la reconciliación nacional y la distensión con Norcorea. En 1988, obtuvo del ex gobernante Roh Tae Woo la aprobación del proyecto de la reunificación escalonada de tres etapas. También, Kim Dae-jung propugnó por el acercamiento entre Norcorea y los Estados Unidos, además de cooperar en la democratización de Filipinas al respaldar a Benigno Aquino.
Hoy en día, Kim Dae-jung ha logrado reemerger la economía coreana gracias a su programa gubernamental de "Democracia por Desarrollo Económico". Corea incrementó su reserva de divisa a 50 mil millones de dólares, estabilizó la moneda coreana "won" frente al dólar americano, fomentó la inversión extranjera, reguló las instituciones financieras y de préstamo, además que se descentralizó el poder estatal. Terminó el monopolio comercial de los grandes conglomerados coreanos o "chaebol", mientras que se incentiva a la mediana y pequeña empresas para el desarrollo económico-social. Esta nueva etapa coreana la podemos denominar una "primavera pragmática", resultado de un largo "invierno político" que afectó al pueblo de esta península desde que en 1948 se hizo efectiva la separación del país. Ahora es inminente un proceso de reunificación con Norcorea. Kim Dae-jung ya prepara a su gente en la Corea del Sur para obtener los frutos que transformarán a la nación peninsular en una de las más poderosas del mundo en el siglo XXI.