Kirchner: triunfo por partida doble
¿Una confrontación de matrimonios? Podría verse así, pero en realidad se trata de la victoria de un proyecto que sacó a Argentina de la dramática crisis que la sacudió hace algunos años. Caprichosa como siempre, la política llevó a rivalizar el último fin de semana, en las elecciones legislativas, a los esposos Kirchner contra los Duhalde, todos peronistas.
En un replanteamientos de tendencias que no cobraba un dramatismo tan acentuado desde 1983, Cristina Fernández de Kirchner obtuvo un 43.9% de los votos emitidos en la decisiva provincia de Buenos Aires, a la que concurrió un 81% de los votantes. En todo el país se habla de un 70%. Hilda "Chiche" Duhalde, su rival, alcanzó muy baja votación.
¿Pero qué significa el triunfo del oficialismo? Una primera lectura subraya el fortalecimiento nacional del proyecto Kichner, que, arribado al poder con un 33% de votos, dominará a partir de diciembre próximo el senado con 17 escaños, sin contar con las alianzas, y 68 en la de diputados, que podría subir a 100 a la hora de sumar respaldos. También facilitar "la prórroga de la ley de emergencia económica, imprescindible para retener las facultades legislativas delegadas.
La victoria de lo que ahora muchos en Argentina llaman el "Kirchnerismo" resulta de un claro respaldo de amplios sectores a la reconstrucción y la esperanza convocada por Kirchner cuando asumió el poder, con una nación en bancarrota y un trauma nacional. "Ningún argentino, sea del sector que sea, puede estar ausente esta reconstrucción" habría dicho Cristina Fernández el pasado viernes durante el cierre de campaña.
La segunda lectura evidencia un cambio importante en la correlación interna del peronismo. Chiche Duhalde pudo hacer poco para fortalecer la corriente que encabeza su marido. La ampliación de la tendencia de Kirchner es el resultado inmediato.
Derrotados en la Capital Federal, Kirchner y su Frente de Victoria y Aliados ganaron en el país, y si se considera que las capitales se toman de afuera hacia adentro los de la Capital Federal, parece cuestión de tiempo.
En un replanteamientos de tendencias que no cobraba un dramatismo tan acentuado desde 1983, Cristina Fernández de Kirchner obtuvo un 43.9% de los votos emitidos en la decisiva provincia de Buenos Aires, a la que concurrió un 81% de los votantes. En todo el país se habla de un 70%. Hilda "Chiche" Duhalde, su rival, alcanzó muy baja votación.
¿Pero qué significa el triunfo del oficialismo? Una primera lectura subraya el fortalecimiento nacional del proyecto Kichner, que, arribado al poder con un 33% de votos, dominará a partir de diciembre próximo el senado con 17 escaños, sin contar con las alianzas, y 68 en la de diputados, que podría subir a 100 a la hora de sumar respaldos. También facilitar "la prórroga de la ley de emergencia económica, imprescindible para retener las facultades legislativas delegadas.
La victoria de lo que ahora muchos en Argentina llaman el "Kirchnerismo" resulta de un claro respaldo de amplios sectores a la reconstrucción y la esperanza convocada por Kirchner cuando asumió el poder, con una nación en bancarrota y un trauma nacional. "Ningún argentino, sea del sector que sea, puede estar ausente esta reconstrucción" habría dicho Cristina Fernández el pasado viernes durante el cierre de campaña.
La segunda lectura evidencia un cambio importante en la correlación interna del peronismo. Chiche Duhalde pudo hacer poco para fortalecer la corriente que encabeza su marido. La ampliación de la tendencia de Kirchner es el resultado inmediato.
Derrotados en la Capital Federal, Kirchner y su Frente de Victoria y Aliados ganaron en el país, y si se considera que las capitales se toman de afuera hacia adentro los de la Capital Federal, parece cuestión de tiempo.