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Krause y el Estado


La filosofía política del pensador alemán C.F. Krause (1781-1832) fue prácticamente ignorada durante su tiempo, aunque está siendo formalmente reconocida en nuestra época. Este reconocimiento se debe a las singulares transformaciones de la sociedad y el Estado, especialmente, desde mediados del siglo pasado.
Como ocurre en toda teoría política, la concepción del Estado en Krause se da a partir de su doctrina del Derecho. Define el Derecho como el conjunto de condiciones posibles y necesarias para el desarrollo de la libertad humana y su destino racional. De acuerdo a Krause, el derecho es todo lo que debe ofrecérsele a una persona para cumplir con sus ideales y valores, siempre y cuando esta persona reconozca a los demás de la misma forma. Así, distingue un derecho interno y un derecho externo: el primero contiene las condiciones subjetivas que conforman el orden físico y moral de una persona; el derecho externo refiere a las situaciones objetivas de exigencia mutua entre los seres humanos. Mientras que las primeras indican principalmente el aspecto moral y religioso de la persona, las segundas implican básicamente las leyes e instituciones políticas que determinan a las gentes.
De acuerdo a lo anterior, Krause establece importantes relaciones entre la Ética y el Derecho. Ambas instancias denotan a la voluntad humana, sus intenciones, y sus actos. El Derecho se refiere al aspecto objetivo y externo de la voluntad de las personas, esto es, las acciones humanas tal como son experimentadas por los demás. En este sentido, el Derecho tiene como propio la coerción y la penalización de las personas, cuando éstas no cumplen con las leyes. Sin embargo, la Ética tiene como propia la sanción moral, cuando alguien no cumple con lo moralmente bueno. La distinción entre la Ética y el Derecho no excluye las relaciones y condicionamientos mutuos entre ambas esferas. Para Krause, el Derecho es un capítulo de la Ética y a través de él lo moral influye en la formación de la sociedad humana y el Estado.
Según este pensador, la libertad y la igualdad son condiciones fundamentales de la Ética y, de modo análogo, del derecho. La libertad no es un fin en sí mismo, como en cierto modo consideró Hegel, sino un medio para la consecución de los fines humanos. Así, Krause nos habla de finalidades económicas, jurídicas, artísticas, científicas, morales, y religiosas.
A los derechos fundamentales de libertad e igualdad siguen los derechos de asociación y propiedad. El tema de la asociación libre es uno de los tópicos favoritos de Krause. El derecho de propiedad es de igual modo un tema de preferencia para Krause y lo considera tan básico como el anterior.
Krause rechaza el socialismo como algo esencialmente opuesto al derecho natural de propiedad del hombre, pero defiende la conformación de fondos sociales o propiedades comunes a las asociaciones, como condición necesaria a la realización de sus fines.
Quizá la idea más representativa de la filosofía política de Krause que lo distingue y opone a la concepción de Hegel es su visión orgánica y relacional del Estado. De acuerdo a algunas tesis de Hegel, el Estado es una realidad absoluta que determina la totalidad de las relaciones humanas en sociedad como aspiración última del hombre. Krause critica radicalmente esta idea señalando que el Estado es una de las tantas esferas que conforman las relaciones humanas, tales como la familia, las agrupaciones científicas, sociedades religiosas, agrupaciones artísticas. En este sentido, el Estado no tiene ningún lugar preponderante sobre éstas. El Estado más bien se conforma y establece dentro de la coordinación orgánica de todas las redes de relaciones que existen entre las asociaciones libres.
Al Estado sólo le compete y le es propio la regulación de la justicia que ha de existir entre estas asociaciones para su buen funcionamiento. Así, pues, el Estado no debe controlar o subordinar las demás esferas sociales, sino garantizar su autonomía, suministrar las condiciones de desarrollo de las mismas, y coordinar sus funciones para que la sociedad exista como un organismo integral.
Es aquí donde la filosofía política de Krause se hace interesantemente actual. No cabe duda que el Estado está pasando por una crisis mundial en nuestros tiempos. De acuerdo a las tesis de Krause, esto se debe a que la totalidad de la estructura orgánica de la sociedad, fundada en las libres asociaciones, exige de suyo un repliegue del poder y rango de acción que ha sido tradicionalmente adjudicado al Estado. Esto no significa la absoluta desaparición del Estado, pero sí su sustancial transformación. Esta transformación es en cierto modo necesaria y está realmente aconteciendo en la medida que las esferas económicas mundiales controlan la totalidad de las relaciones de la sociedad contemporánea. Sin embargo, sería un grave error y una comprensión equivocada de Krause pensar que las esferas económicas se deben convertir ahora en preponderantes y dominar o subordinar así a las demás esferas sociales. Las esferas económicas no pueden ocupar la totalidad de las relaciones humanas, sino que deben a su vez someterse o supeditarse al resto de la totalidad. Es muy posible que la única manera de controlar racional y orgánicamente las esferas económicas sean la totalidad de lo que conocemos hoy como sociedad civil, la cual parece ganar cada vez de acuerdo a una idea de Gramsci elaborada por Bobbio, y subsistir así para determinar aún la totalidad, aunque sólo de forma muy limitada.

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