La administración de justicia
En los últimos años hemos tenido conocimiento, gracias a los diferentes medios de comunicación social, de los esfuerzos ilimitados que realizan el Órgano Judicial y el Ministerio Público para aumentar tanto el número de despachos judiciales y/o de instrucción, como el de sus miembros, a fin de lograr una disminución en la cantidad de casos penales existentes en el país.
Hasta hace un tiempo, consideré que ese era el enfoque de solución al problema, pero la experiencia nos demuestra que es sólo un aliciente que va dirigido a mejorar la infraestructura, estando en total abandono la matriz reproductora de la enfermedad, que realmente lo es, una crisis social que no sólo vive nuestro país, sino el resto del mundo. ¿Dónde están las instituciones llamadas a mantener el orden familiar y la exaltación de los valores morales? ¿Qué programa existe de educación a la mujer pobre, de concienciación de la juventud? ¿Por qué no se introduce en los colegios primarios verdaderos programas a fin de rescatar la familia? Son pocas las instituciones que velan por esto. Pues, si el mal no es sanado, jamás los despachos públicos serán suficientes para acabarlos. Existe actualmente un interés del gremio de periodistas por conocer cuál será el resultado de un posible indulto por parte del Ejecutivo o Ley de Aministía que se está proponiendo en la Asamblea Legislativa respecto a los delitos de calumnia e injuria, así como de la ciudadanía que tiene algún familiar recluido y que para las fechas pascuas, el Ejecutivo hace rebaja de penas o perdones; sin embargo, luego de pasada esta fiebre de temporada, podemos caer en el olvido de este callado y latente problema que día a día se agrava y que no habrá sistema judicial que lo resista.
Por otra parte, el mensaje implícito de este artículo no sólo va dirigido a prevenir el delito, sino pregúntense: ¿Qué ocurre con esa persona que se hace acreedora a una reclusión, cuando lo que necesita es una verdadera atención profesional y que volverá a la sociedad, pero no arrepentido, no rehabilitado, sino con un resentimiento social y que posiblemente aparecerá como un nuevo caso de reincidencia? Ya es hora de que las instituciones sociales y económicas asuman la responsabilidad que les corresponden y aligeren el peso que se les quiere atribuir única y exclusivamente a la administración de justicia y se le brinde una oportunidad a ese alguien que nunca la tuvo. Evalúe usted el total de casos penales: ¿Cuántos lo son de reincidentes? ¿Cuántos son de hogares incompletos y cuántos han sido cometidos bajo el efecto de las drogas? Recuerde que detrás de cada proceso penal, hay un problema social que resolver.
Es cierto: "Lula" soportará presiones feroces de empleados públicos y trabajadores fabriles, sus dos sostenes populares. Tiene cómo satisfacerlos. Se trata de permitirles acceso a la propiedad. Por ejemplo, convirtiendo el sistema de reparto de la Seguridad Social, que consume 20 mil millones de dólares, en un sistema de capitalización con cuentas de ahorro individuales. Por ejemplo, difundiendo el accionariado de empresas bajo control estatal como Petrobrás. Por ejemplo, creando un clima propicio al empleo, con menos impuestos laborales, más flexibilidad en el despido y menos negociación colectiva por rama. Por ejemplo, cediendo títulos de propiedad sobre terrenos del Estado a esos 5 millones de campesinos "sin tierra" que llevan 20 años luchando con los grandes propietarios y con el Estado.
¿Y qué ocurre si "Lula" decide ser radical de signo contrario? Sería mejor que si el presidente electo optara por no ser radical en nada. Porque si, como ha prometido, eleva el salario mínimo y el gasto a través de un programa intensivo de vivienda sin tocar la estructura del Estado, Brasil entrará en suspensión de pagos, como Argentina, y varios "Lulas" latinoamericanos habrán quedado sepultados antes de ser gobierno.
Si, en cambio, paralizado por la presión contradictoria de su base popular y de Wall Street, se vuelve un "moderado", satisfecho con timonear un barco que se hunde, el colapso sólo se postergará un tiempo, pero para entonces una opción populista de tipo más radical habrá surgido, acusando a "Lula" de haberse vendido a los mercados financieros y a Estados Unidos.
Así que hay tres opciones: ser radical permitiendo al pueblo libertad, mediante el capital y los derechos de propiedad; ser radical populista y hundir al Brasil, acaso abriendo camino a un próximo presidente radical del buen tipo, o simplemente no hacer ninguna reforma y engendrar un "Lula" mucho más grave en el futuro.
*Alvaro Vargas Llosa prepara un libro con el auspicio del Independent Institute sobre las reformas de América Latina en los años 90.
(c)www.aipenet.com
Hasta hace un tiempo, consideré que ese era el enfoque de solución al problema, pero la experiencia nos demuestra que es sólo un aliciente que va dirigido a mejorar la infraestructura, estando en total abandono la matriz reproductora de la enfermedad, que realmente lo es, una crisis social que no sólo vive nuestro país, sino el resto del mundo. ¿Dónde están las instituciones llamadas a mantener el orden familiar y la exaltación de los valores morales? ¿Qué programa existe de educación a la mujer pobre, de concienciación de la juventud? ¿Por qué no se introduce en los colegios primarios verdaderos programas a fin de rescatar la familia? Son pocas las instituciones que velan por esto. Pues, si el mal no es sanado, jamás los despachos públicos serán suficientes para acabarlos. Existe actualmente un interés del gremio de periodistas por conocer cuál será el resultado de un posible indulto por parte del Ejecutivo o Ley de Aministía que se está proponiendo en la Asamblea Legislativa respecto a los delitos de calumnia e injuria, así como de la ciudadanía que tiene algún familiar recluido y que para las fechas pascuas, el Ejecutivo hace rebaja de penas o perdones; sin embargo, luego de pasada esta fiebre de temporada, podemos caer en el olvido de este callado y latente problema que día a día se agrava y que no habrá sistema judicial que lo resista.
Por otra parte, el mensaje implícito de este artículo no sólo va dirigido a prevenir el delito, sino pregúntense: ¿Qué ocurre con esa persona que se hace acreedora a una reclusión, cuando lo que necesita es una verdadera atención profesional y que volverá a la sociedad, pero no arrepentido, no rehabilitado, sino con un resentimiento social y que posiblemente aparecerá como un nuevo caso de reincidencia? Ya es hora de que las instituciones sociales y económicas asuman la responsabilidad que les corresponden y aligeren el peso que se les quiere atribuir única y exclusivamente a la administración de justicia y se le brinde una oportunidad a ese alguien que nunca la tuvo. Evalúe usted el total de casos penales: ¿Cuántos lo son de reincidentes? ¿Cuántos son de hogares incompletos y cuántos han sido cometidos bajo el efecto de las drogas? Recuerde que detrás de cada proceso penal, hay un problema social que resolver.
Es cierto: "Lula" soportará presiones feroces de empleados públicos y trabajadores fabriles, sus dos sostenes populares. Tiene cómo satisfacerlos. Se trata de permitirles acceso a la propiedad. Por ejemplo, convirtiendo el sistema de reparto de la Seguridad Social, que consume 20 mil millones de dólares, en un sistema de capitalización con cuentas de ahorro individuales. Por ejemplo, difundiendo el accionariado de empresas bajo control estatal como Petrobrás. Por ejemplo, creando un clima propicio al empleo, con menos impuestos laborales, más flexibilidad en el despido y menos negociación colectiva por rama. Por ejemplo, cediendo títulos de propiedad sobre terrenos del Estado a esos 5 millones de campesinos "sin tierra" que llevan 20 años luchando con los grandes propietarios y con el Estado.
¿Y qué ocurre si "Lula" decide ser radical de signo contrario? Sería mejor que si el presidente electo optara por no ser radical en nada. Porque si, como ha prometido, eleva el salario mínimo y el gasto a través de un programa intensivo de vivienda sin tocar la estructura del Estado, Brasil entrará en suspensión de pagos, como Argentina, y varios "Lulas" latinoamericanos habrán quedado sepultados antes de ser gobierno.
Si, en cambio, paralizado por la presión contradictoria de su base popular y de Wall Street, se vuelve un "moderado", satisfecho con timonear un barco que se hunde, el colapso sólo se postergará un tiempo, pero para entonces una opción populista de tipo más radical habrá surgido, acusando a "Lula" de haberse vendido a los mercados financieros y a Estados Unidos.
Así que hay tres opciones: ser radical permitiendo al pueblo libertad, mediante el capital y los derechos de propiedad; ser radical populista y hundir al Brasil, acaso abriendo camino a un próximo presidente radical del buen tipo, o simplemente no hacer ninguna reforma y engendrar un "Lula" mucho más grave en el futuro.
*Alvaro Vargas Llosa prepara un libro con el auspicio del Independent Institute sobre las reformas de América Latina en los años 90.
(c)www.aipenet.com