La administración de justicia
Durante los días seis, siete y ocho del presente mes se celebró en esta ciudad, el Foro Nacional para el Análisis y Propuestas sobre la Eficacia del Sistema de Administración de Justicia en Panamá, en el Colegio Nacional de Abogados, con la presencia de profesionales del derecho de España, de Panamá y de otras organizaciones del país.
El Foro fue inaugurado por el Licdo. Arturo Vallarino, vicepresidente de la República y el discurso de apertura estuvo a cargo del Licdo. Santander Tristán Donoso, quien se manifestó de la siguiente manera: "Discernir sobre la administración de justicia en Panamá constituye, hoy más que nunca, una urgente necesidad de la democracia y el Estado de Derecho. Los diagnósticos, estudios y análisis procedentes, indican la gravedad de la crisis de nuestro sistema judicial y la responsabilidad no sólo de las instituciones judiciales, no sólo de los representantes del gobierno, tampoco de los abogados, es ya una responsabilidad ciudadana el incorporarnos a las tareas inmediatas de la reforma judicial y legal, así como de la construcción de una institucionalidad jurídica democrática que se fortalece, por su transferencia, claridad e inmediación de los ciudadanos en el proceso de la justicia.
Cuando el doctor Romeo en su tema de la obra Karl Lovestein "Teoría de la Constitución" nos habla del control intra-orgánico y el control interorgánico del sistema judicial, no podemos soslayar el control fundamental, el control ciudadano, los usuarios del servicio público de la administración de justicia, un control ciudadano que alimente una cultura democrática".
Hoy estamos aquí como ciudadanos, ejerciendo ese control como personas responsables que queremos salvar y defender este servicio público de justicia y así, asegurar el respeto de los derechos humanos a través de una eficaz administración de justicia. Parafraseando al jurista Ronald Dworkin en su obra "El Imperio de la Justicia", señala que " la ley es espada, escudo y amenaza. Nosotros decimos, una espada para defender la justicia y los derechos humanos, un escudo que nos protege de la arbitrariedad estatal y una amenaza para los delincuentes. Sin embargo, evocando una trágica parodia, la espada es frágil ante la injusticia. El escudo nos protege ante la complicidad de ilícitos intereses de poder y los delincuentes no se sienten amenazados". A pesar de estos peligros que atentan no sólo contra Panamá sino, igualmente, contra la región centroamericana y nuestras débiles democracias latinoamericanas, existen hombres y mujeres, organizaciones públicas y privadas que se resisten y colocan sus principios como la brújula del camino incierto, es decir, hay hombres y mujeres con decoro, como decía Martí, que amamos nuestra patria, que amamos la democracia y que estamos siempre dispuestos a morir, si es necesario, por la justicia y la libertad.
Esta levadura social se expresa en decenas de esfuerzos por mejorar la administración de justicia y se expresa en este Foro con una visión donde el Estado de Derecho no sea sólo una construcción técnica formal, sino el resultado de un proyecto de democracia real y participación ciudadana y, donde la ley, sea un efectivo instrumento de igualdad procesal, presunción de inocencia y derechos humanos. Nadie puede ser ni más grande, ni más pequeño en un verdadero Estado de Derecho.
Continuará el próximo sábado.
El Foro fue inaugurado por el Licdo. Arturo Vallarino, vicepresidente de la República y el discurso de apertura estuvo a cargo del Licdo. Santander Tristán Donoso, quien se manifestó de la siguiente manera: "Discernir sobre la administración de justicia en Panamá constituye, hoy más que nunca, una urgente necesidad de la democracia y el Estado de Derecho. Los diagnósticos, estudios y análisis procedentes, indican la gravedad de la crisis de nuestro sistema judicial y la responsabilidad no sólo de las instituciones judiciales, no sólo de los representantes del gobierno, tampoco de los abogados, es ya una responsabilidad ciudadana el incorporarnos a las tareas inmediatas de la reforma judicial y legal, así como de la construcción de una institucionalidad jurídica democrática que se fortalece, por su transferencia, claridad e inmediación de los ciudadanos en el proceso de la justicia.
Cuando el doctor Romeo en su tema de la obra Karl Lovestein "Teoría de la Constitución" nos habla del control intra-orgánico y el control interorgánico del sistema judicial, no podemos soslayar el control fundamental, el control ciudadano, los usuarios del servicio público de la administración de justicia, un control ciudadano que alimente una cultura democrática".
Hoy estamos aquí como ciudadanos, ejerciendo ese control como personas responsables que queremos salvar y defender este servicio público de justicia y así, asegurar el respeto de los derechos humanos a través de una eficaz administración de justicia. Parafraseando al jurista Ronald Dworkin en su obra "El Imperio de la Justicia", señala que " la ley es espada, escudo y amenaza. Nosotros decimos, una espada para defender la justicia y los derechos humanos, un escudo que nos protege de la arbitrariedad estatal y una amenaza para los delincuentes. Sin embargo, evocando una trágica parodia, la espada es frágil ante la injusticia. El escudo nos protege ante la complicidad de ilícitos intereses de poder y los delincuentes no se sienten amenazados". A pesar de estos peligros que atentan no sólo contra Panamá sino, igualmente, contra la región centroamericana y nuestras débiles democracias latinoamericanas, existen hombres y mujeres, organizaciones públicas y privadas que se resisten y colocan sus principios como la brújula del camino incierto, es decir, hay hombres y mujeres con decoro, como decía Martí, que amamos nuestra patria, que amamos la democracia y que estamos siempre dispuestos a morir, si es necesario, por la justicia y la libertad.
Esta levadura social se expresa en decenas de esfuerzos por mejorar la administración de justicia y se expresa en este Foro con una visión donde el Estado de Derecho no sea sólo una construcción técnica formal, sino el resultado de un proyecto de democracia real y participación ciudadana y, donde la ley, sea un efectivo instrumento de igualdad procesal, presunción de inocencia y derechos humanos. Nadie puede ser ni más grande, ni más pequeño en un verdadero Estado de Derecho.
Continuará el próximo sábado.