La alcancía CSS
El programa de Invalidez, Vejez y Muerte que, según expertos, arroja un déficit actuarial que haría crisis a partir del año 2010, no es más que una alcancía de la que puede salir lo que no ha entrado.
De la cuota obrero - patronal se dedica un porcentaje para crear los fondos de este programa, el cual solventa las pensiones por invalidez comprobada, por vejez, y también los fondos que se asignan para los gastos mortuorios y la pensión que se asigna para la o el cónyuge sobreviviente.
Para reducir ese déficit actuarial, hay recomendación de la OIT, en el sentido de aumento de la edad de retiro, aumento de la cuota obrero - patronal o una combinación de ambas opciones. Ninguna de las recomendaciones es agradable a los asegurados.
Con la demagogia cretina de varios gobernantes, afloró y se agudizó el "mentado" déficit actuarial. Hoy día tenemos que reconocer que esa reserva no puede dar lo que no produce. Es un ahorro del asegurado y como tal, sólo se obtendrá lo que se deposite y los intereses que se capitalicen.
Vale la pena aquí señalar que la expectativa de vida en Panamá es 71 años para los hombres y 76 años para las mujeres. Si los hombres se retiran a los 62 años, los hombres devengan sus pensiones por 9 años, mientras que las mujeres que se retiran a los 57 años, devengan sus pensiones por 19 años.
Esto quiere decir que las pensiones de mujeres son más onerosas para el programa IVM que las de los hombres, habiendo cotizado en equidad.
Años atrás increpé a la abogada Mariblanca Staff, sobre el resabio machista de esta sociedad, relativo a la edad de retiro de los hombres, el cual es mayor que la de la mujer, denotando esto que el hombre es más fuerte que la mujer y que esta sociedad machista tenía un gesto de caballerosidad con la mujer, al concederle que se retirara años antes que el hombre; esto lo hice cuando se acercó dicha actividad feminista a mi lugar de trabajo para hablar de la igualdad de derechos de mujeres y hombres, con lo cual coincido totalmente, pero considero que hay una injusticia y hasta una situación financiera desigual en lo de los retiros a edades diferentes. La activista por la igualdad de los derechos de ambos sexos se comprometió a interponer una demanda de inconstitucionalidad contra las diferencias de edades del retiro de hombre y mujeres, porque es un atentado contra el enunciado en la Constitución, que dice que "no habrá fueros ni privilegios por razón de sexo..."
Esto quiere decir que, en cualquier momento, se puede bajar la edad de retiro de los hombres a la misma de las mujeres, lo que agravaría más el déficit actuarial.
Aunado a esto, todavía está planteada una lucha por "jubilaciones especiales", lo que si la ganan los gremios, sería otro agravante más del famoso déficit actuarial. Cabe aquí señalar que en esos gremios hombres y mujeres se retiraban sin distingo de sexo a los veintiocho años servicios y hoy día, se hace diferencia en las edades de retiro entre unos y otras.
Hay cosas ciertas como que no deben haber fueros ni privilegios; como que el fondo IVM es una alcancía de la que no se puede sacar más de los que se deposita y de lo que producen estos fondos; que si se quiere sacarle más hay que depositarle más.
La solución del problema no es fácil, sobre todo, porque pasa por una serie de atavismos culturales de orden machista, que en este aspecto actúan en contra del hombre, además de pasar también por cálculos actuariales que deben ser fríos, para que, de una vez por todas, se superen las posibilidades de crisis futuras.
Tremenda papa caliente le ha tocado a Juan Jované, el propuesto por los gremios de trabajadores. A él le toca dirigir las acciones para solventar el bendito déficit actuarial. Lo más seguro es que no va a ser entendido por los gremios que lo propusieron.
De la cuota obrero - patronal se dedica un porcentaje para crear los fondos de este programa, el cual solventa las pensiones por invalidez comprobada, por vejez, y también los fondos que se asignan para los gastos mortuorios y la pensión que se asigna para la o el cónyuge sobreviviente.
Para reducir ese déficit actuarial, hay recomendación de la OIT, en el sentido de aumento de la edad de retiro, aumento de la cuota obrero - patronal o una combinación de ambas opciones. Ninguna de las recomendaciones es agradable a los asegurados.
Con la demagogia cretina de varios gobernantes, afloró y se agudizó el "mentado" déficit actuarial. Hoy día tenemos que reconocer que esa reserva no puede dar lo que no produce. Es un ahorro del asegurado y como tal, sólo se obtendrá lo que se deposite y los intereses que se capitalicen.
Vale la pena aquí señalar que la expectativa de vida en Panamá es 71 años para los hombres y 76 años para las mujeres. Si los hombres se retiran a los 62 años, los hombres devengan sus pensiones por 9 años, mientras que las mujeres que se retiran a los 57 años, devengan sus pensiones por 19 años.
Esto quiere decir que las pensiones de mujeres son más onerosas para el programa IVM que las de los hombres, habiendo cotizado en equidad.
Años atrás increpé a la abogada Mariblanca Staff, sobre el resabio machista de esta sociedad, relativo a la edad de retiro de los hombres, el cual es mayor que la de la mujer, denotando esto que el hombre es más fuerte que la mujer y que esta sociedad machista tenía un gesto de caballerosidad con la mujer, al concederle que se retirara años antes que el hombre; esto lo hice cuando se acercó dicha actividad feminista a mi lugar de trabajo para hablar de la igualdad de derechos de mujeres y hombres, con lo cual coincido totalmente, pero considero que hay una injusticia y hasta una situación financiera desigual en lo de los retiros a edades diferentes. La activista por la igualdad de los derechos de ambos sexos se comprometió a interponer una demanda de inconstitucionalidad contra las diferencias de edades del retiro de hombre y mujeres, porque es un atentado contra el enunciado en la Constitución, que dice que "no habrá fueros ni privilegios por razón de sexo..."
Esto quiere decir que, en cualquier momento, se puede bajar la edad de retiro de los hombres a la misma de las mujeres, lo que agravaría más el déficit actuarial.
Aunado a esto, todavía está planteada una lucha por "jubilaciones especiales", lo que si la ganan los gremios, sería otro agravante más del famoso déficit actuarial. Cabe aquí señalar que en esos gremios hombres y mujeres se retiraban sin distingo de sexo a los veintiocho años servicios y hoy día, se hace diferencia en las edades de retiro entre unos y otras.
Hay cosas ciertas como que no deben haber fueros ni privilegios; como que el fondo IVM es una alcancía de la que no se puede sacar más de los que se deposita y de lo que producen estos fondos; que si se quiere sacarle más hay que depositarle más.
La solución del problema no es fácil, sobre todo, porque pasa por una serie de atavismos culturales de orden machista, que en este aspecto actúan en contra del hombre, además de pasar también por cálculos actuariales que deben ser fríos, para que, de una vez por todas, se superen las posibilidades de crisis futuras.
Tremenda papa caliente le ha tocado a Juan Jované, el propuesto por los gremios de trabajadores. A él le toca dirigir las acciones para solventar el bendito déficit actuarial. Lo más seguro es que no va a ser entendido por los gremios que lo propusieron.