La alfabetización y el plan educativo nacional
Excelente noticia la que llegó desde Veraguas, donde más de 300 jóvenes voluntarios fueron juramentados por el presidente de la República, Martín Torrijos, quien aseguró que los muchachos serán unos de los que tendrán la responsabilidad moral, humana y social de erradicar el analfabetismo en el país.
Razón tiene el mandatario cuando dice que erradicar el analfabetismo es una manera de reducir las distancias que hacen de Panamá uno de los países de América Latina con las desigualdades sociales más extremas. Darles los aparejos culturales necesarios, ayudará a muchos marginados para que salgan de la exclusión.
Sin embargo, preocupa, y mucho, que este programa de alfabetización no sea producto de un plan nacional de educación. Intranquiliza que a estas alturas del gobierno, a mitad de camino en su gestión, todavía no presente al país los presupuestos intelectuales y operativos de un proyecto que ayude a salir del abismo cultural en que se encuentra la nación.
¿Hacia dónde camina la educación panameña? ¿Cuáles son las reformas que hay que ejecutar en el corto, mediano y largo plazo? ¿Dónde queremos estar dentro de 25 años? ¿Cuáles son las fases que se han de cumplir para solventar los obstáculos que hoy mantienen la educación nacional en tan bajos niveles, a pesar de la gran inversión monetaria que se dedica? Hubiera sido interesante escuchar respuestas a estas y otras preguntas antes de saber de la juramentación de los jóvenes voluntarios. Así la nación hubiera entendido que todo es parte de un gran plan de cambio.
Estamos seguros de que el señor Presidente de la República tiene las mejores intenciones, y quiere convertir el país en modelo de modernidad para América Latina. No obstante, si no se reforman, y pronto, los estándares educativos, la competencia está perdida de antemano. Bien hacemos con enseñar a leer a escribir a nuestros iletrados. La pregunta es, ¿y después de eso qué?